Sábado, 30 de mayo de 2026 Sáb 30/05/2026
RSS Contacto
MERCADOS
Cargando datos de mercados...
Economía

La IA amenaza el dominio de las 'Big Four'

La IA amenaza el dominio de las 'Big Four'
Artículo Completo 2,220 palabras
La IA y el capital privado desafían el histórico dominio de las grandes consultoras. Nuevas firmas ágiles usan agentes digitales para escalar rápidamente, amenazando los modelos tradicionales de facturación. Leer
Financial TimesLa IA amenaza el dominio de las 'Big Four'
  • ELLESHEVA KISSIN
Actualizado 30 MAY. 2026 - 19:57Empresas consolidadas como EY cuentan con el enfoque multidisciplinar necesario para tratar asuntos complejos para sus clientes.DREAMSTIMEEXPANSION

La IA y el capital privado desafían el histórico dominio de las grandes consultoras. Nuevas firmas ágiles usan agentes digitales para escalar rápidamente, amenazando los modelos tradicionales de facturación.

Cuando Mark Bunker leyó que los fundadores de una cadena de comida rápida británica de pollo frito se habían embolsado una pequeña fortuna tras venderla a una firma de capital riesgo, sintió algo parecido a la envidia. "No puede ser tan difícil", recuerda haber pensado.

Pero Bunker era socio consultor sénior de Deloitte, no un directivo. Fundar una nueva consultora capaz de competir con las grandes ya establecidas se consideraba prácticamente imposible. La escala lo era todo en la consultoría.

Sin embargo, el panorama estaba cambiando. La inteligencia artificial (IA) había empezado a erosionar las ventajas que habían protegido a las grandes compañías durante décadas y circulaban rumores de que socios de las Big Four se marchaban para fundar consultoras de IA respaldadas por capital riesgo.

Así que Bunker se unió a ellos. Junto con un viejo amigo esbozó un plan para fundar Queen's Tower Advisory, que utilizaría agentes de IA para reforzar el trabajo humano. Posteriormente, contrató a un directivo de EY como presidente.

Queen's Tower es una de las muchas firmas de consultoría que han surgido en Reino Unido en los últimos años con la ambición de desafiar a las empresas tradicionales. La IA ha hecho que las empresas pequeñas puedan crecer rápidamente y que las firmas de capital riesgo y otros inversores estén cada vez más dispuestos a financiarlas.

Durante décadas, la consultoría ha estado dominada por una serie de firmas gigantes, como McKinsey, Bain y Boston Consulting Group (BCG), las cuatro grandes Deloitte, EY, KPMG y PwC, y Accenture.

Cada una cuenta con ejércitos de consultores júnior capaces de trabajar en grandes proyectos en varias regiones geográficas.

La IA está empezando a desmantelar esa hegemonía por primera vez, abriendo la puerta a competidores con gran financiación.

Dado que ciertos trabajos son realizados cada vez más por agentes de IA, las pequeñas empresas pueden asumir proyectos de una magnitud que antes era imposible.

Crecimiento rápido

La Asociación de Consultoría de Gestión (MCA, por sus siglas en inglés) estima que las empresas más pequeñas están experimentando tasas de crecimiento de hasta el 50%. "La IA ha reducido la barrera de entrada. Una empresa puede pasar de tener 20 empleados a tener 100 o 150 en muy poco tiempo. Esto genera un impacto inmediato en el mercado", afirma Bunker. Su objetivo es crear equipos compuestos en un 20% por humanos y en un 80% por agentes de IA.

El mayor grupo de capital riesgo de Europa ha invertido más de 500 millones de euros en la firma de asesoría fiscal WTS, que aspira a contratar a 100 socios en cinco años y competir directamente con las Big Four.

Antes, la mayoría de las nuevas consultoras tenían que pasar años de lento crecimiento orgánico para poder aspirar a conseguir capital en una salida a bolsa que les permitiera alcanzar la escala necesaria para competir con las empresas ya establecidas.

Pero la combinación del capital riesgo, IA, demandas cambiantes de los clientes y reducción de los presupuestos ha creado un punto de inflexión crucial para el sector, señala Fiona Czerniawska, consejera delegada de Source Global Research.

Las grandes firmas se ven ahora obligadas a replantearse sus estrategias de personal y, en algunos casos, han comenzado a recortar miles de puestos de trabajo.

Las Big Four han reducido la contratación de recién graduados en Reino Unido, mientras que la plantilla global de PwC disminuyó en 5.600 empleados el año pasado, aunque las firmas suelen atribuir estas medidas a la situación económica y a las reestructuraciones rutinarias.

Sayeh Ghanbari, directora de consultoría de EY para Reino Unido e Irlanda, señala que el sector ya ha aceptado que parte de su modelo de negocio tradicional desaparecerá: "Ciertos aspectos del trabajo se verán afectados, ya sea porque los clientes lo harán ellos mismos o porque la tarea, simplemente, ya no será relevante. Las grandes firmas también se transformarán. Desaparecerán ciertos servicios y se crearán otros nuevos".

El trabajo principal de las consultoras de investigación, síntesis de datos y elaboración de presentaciones en PowerPoint es muy automatizable. El trabajo de los consultores júnior ahora puede ser asumido con una supervisión mínima por sistemas de IA. Además, los clientes empoderados por la IA y las nuevas start up están desafiando el modelo convencional.

Los inversores temen que las empresas que dependen de grandes centros de operaciones en el extranjero para realizar tareas cognitivas rutinarias puedan estar particularmente expuestas; la acción de Accenture ha caído más del 50% desde su máximo a finales de 2021 y su valor de mercado ha bajado de más de 260.000 millones de dólares a unos 108.000 millones.

Las grandes consultoras se están dando cuenta rápidamente de la magnitud del desafío al que se enfrentan. Según Lisa Fernihough, directora de consultoría de KPMG Reino Unido, "si no cambiamos, el cambio nos perjudicará".

Los tres factores

La tendencia que representan estas compañías nuevas aún está en sus inicios, pero su ritmo ya empieza a acelerarse. Confían en que su apuesta dará sus frutos, porque la IA está transformando los cimientos del modelo de consultoría tradicional en tres sentidos: su contratación de consultores generalistas, su modelo de facturación y su estructura piramidal de personal.

Las grandes firmas tradicionalmente han empleado consultores generalistas, valorados más por su capacidad analítica que por su experiencia sectorial, y que trabajan en diversos sectores. Sin embargo, gran parte de ese trabajo puede hacerlo la IA generativa con eficacia.

Los clientes utilizan cada vez más herramientas de IA para obtener una visión superficial del caso y luego recurren a consultores para obtener una experiencia más profunda, explica Bunker.

La IA también pone en peligro uno de los modelos económicos fundamentales de los servicios profesionales: la facturación por horas. Los bots pueden revisar miles de contratos en minutos y redactar documentos complejos en segundos y los clientes exigen cada vez más que los precios estén vinculados a los resultados en lugar de a las horas trabajadas.

En McKinsey, aproximadamente un tercio de su trabajo ahora se basa en honorarios por rendimiento.

Para las firmas centradas en la auditoría la transición es particularmente difícil. Las normas de independencia y las arraigadas costumbres culturales hacen que los honorarios basados en el cumplimiento de ciertos objetivos sean más complejos que para las que sólo realizan consultoría.

La facturación basada en resultados es un anatema para las grandes firmas de servicios profesionales como las Big Four.

La compañía de Bunker utiliza una combinación de honorarios por resultados y tarifas de suscripción para prestar sus agentes de IA a los clientes.

Fernihough afirma que KPMG también prevé que los modelos de precios evolucionen hacia las suscripciones y los honorarios basados en resultados, incluso si esto reduce los ingresos a corto plazo.

El abandono de la facturación por horas también está socavando la estructura piramidal tradicional, en la que una firma emplea a miles de trabajadores junior y luego reduce su plantilla basándose en el principio de "ascender o marcharse".

Las horas facturadas de estos jóvenes generan beneficios para un número reducido de socios. Pero la IA reduce la necesidad de la prestación de estos servicios laborales intensivos.

Algunas firmas apuestan por una estructura tipo "obelisco", con menos niveles y menor dependencia del personal junior, mientras que otras optan por una estructura tipo "reloj de arena", en la que la IA automatiza las tareas rutinarias de nivel intermedio.

No todos los ejecutivos coinciden en que la IA acabará con la estructura piramidal. Kate Smaje, directora global de IA de McKinsey, afirma que su empresa no está reduciendo la contratación de recién graduados. Y la MCA señala que la contratación de graduados y aprendices está aumentando en todo el sector.

Pero sin la facturación por horas y con competidores más pequeños que pueden ofrecer precios mucho más bajos, será difícil que este modelo sea rentable, aunque las empresas dominantes insisten en que mantendrán su posición de liderazgo debido a su experiencia. "La gente seguirá necesitando consultores, aunque la naturaleza de la consultoría por supuesto tiene que cambiar", señala Smaje.

Inversión y rapidez

Las grandes empresas siguen teniendo una gran ventaja: el dinero. Han invertido miles de millones de dólares en IA. Sus redes globales también les permiten aunar conocimientos especializados de distintas jurisdicciones y sectores.

Además, según Fernihough de KPMG, la IA ha mejorado la cooperación: "Estamos trabajando mejor que nunca en este tema".

McKinsey ha adoptado una estrategia diferente: ha firmado alianzas con empresas tecnológicas en lugar de invertir capital en desarrollar todo internamente.

Según Source Global Research, estas alianzas se han vuelto fundamentales para que las grandes consultoras consigan clientes. Una encuesta realizada a importantes clientes de consultoría reveló que estos buscan acceso a la experiencia de proveedores de tecnología especializados.

De hecho, OpenAI y Anthropic ya están tomando medidas para acaparar el mercado cada vez más lucrativo de la venta de herramientas de IA a empresas, lo que podría suponer eludir a las consultoras.

OpenAI ha lanzado una nueva división de consultoría y servicios, respaldada por 4.000 millones de dólares de capital privado, y ha firmado alianzas con importantes consultoras, lo que ha generado críticas que acusan a estas últimas de "dejar entrar al zorro en el gallinero".

El mayor potencial de beneficios proviene de clientes multinacionales que necesitan realizar diversos cambios de maneras complejas e interconectadas.

Las grandes firmas argumentan que captarán este trabajo de alto valor porque son multidisciplinares y cuentan con los recursos necesarios para desarrollar nuevas divisiones rápidamente.

Sin embargo, se les acusa de actuar con demasiada lentitud. Implementar herramientas de IA en organizaciones con cientos de miles de empleados puede llevar meses y en ese momento los modelos más recientes pueden haberlas superado.

Otros dos problemas son convencer a los mejores profesionales de que permanezcan en la empresa en lugar de irse a un competidor más pequeño y ágil y reducir la burocracia, que puede ralentizar proyectos de IA que necesitan avanzar con rapidez.

La magnitud del cambio es considerable, pero podrían pasar años antes de que se noten sus efectos, afirma Czerniawska, quien señala que hay muy pocas pruebas de que la IA esté revolucionando amplias partes del sector y que muchos clientes siguen siendo muy fieles a las marcas consolidadas.

A corto plazo, el mayor riesgo recae sobre las empresas medianas, que no cuentan ni con el capital de las Cuatro Grandes para invertir agresivamente en infraestructura de IA ni con la agilidad de las start up. Atrapadas entre ambos extremos del mercado, corren el riesgo de quedarse estancadas.

Bunker opina que es casi seguro que surgirán más empresas nuevas a medida que más consultores veteranos vislumbren su potencial económico.

Pero la cuestión es si podrán resistir la tentación de volver a integrarse en el sistema que intentan revolucionar, vendiéndose a las empresas establecidas. Tras años de una lucha intensa y constante para crear una consultora, los fundadores suelen cansarse, y las grandes firmas estarán esperando para comprarlas.

© The Financial Times Limited [2026]. Todos los derechos reservados. FT y Financial Times son marcas registradas de Financial Times Limited. Queda prohibida la redistribución, copia o modificación. EXPANSIÓN es el único responsable de esta traducción y Financial Times Limited no se hace responsable de la exactitud de la misma.

Los trabajadores de Samsung cobrarán un bonus de 400.000 dólares tras llegar a un acuerdo para participar en los beneficiosEl gasto de las 'Big Tech' reduce su liquidez a mínimos de una décadaSpotify defiende el uso de la IA para crear música Comentar ÚLTIMA HORA
Fuente original: Leer en Expansión
Compartir