Sin diputados en el Parlamento andaluz y sin referentes en la comunidad más poblada de España. Podemos ha implosionado en Andalucía y las causas de la profunda crisis que atraviesa en la comunidad tienen mucho que ver con la obsesión centralista de la dirección estatal del partido que dirigen Ione Belarra como secretaria general e Irene Montero como secretaria política.
La dimisión de la que era hasta hoy su coordinadora general, Raquel Martínez, estaba más o menos cantada desde que la dirección de Podemos desautorizara, en septiembre de 2025, la decisión tomada en Andalucía para concurrir a las elecciones autonómicas en alianza con IU y Sumar. Se trataba de dar continuidad a la misma coalición (Por Andalucía) con la que habían convivido durante toda la legislatura y que había sobrevivido a la ruptura de las izquierdas en el Congreso de los Diputados.
Pero la dirección de Podemos impidió a sus dirigentes andaluces integrarse en el proyecto de unidad cuando éste empezó a reformularse, en septiembre de 2025, y no cambió de decisión hasta el límite de los plazos legales, forzando un pacto de última hora que claramente ha perjudicado sus intereses. De los cinco diputados obtenidos por la marca Por Andalucía ninguno es de Podemos: hay una parlamentaria de Sumar (Esperanza Gómez) y cuatro de Izquierda Unida (Antonio Maíllo, Rosa Rodríguez, Rafael Sánchez Rufo y Ernesto Alba). Cuando Podemos decidió finalmente sentarse a negociar los "puestos de salida" el pescado ya estaba todo vendido en el seno de la coalición, lo que provocó un enfado monumental en la dirección del partido que expresó públicamente Pablo Iglesias y que se tradujo en una campaña sin entusiasmo ni compromiso por parte de los referentes nacionales del partido.
En su carta de despedida de ayer, Raquel Martínez deseó a su sucesor en el partido que pueda actuar con "autonomía", lo cual no hace sino constatar que el foco de la discrepancia interna está en el empeño de la dirección de Ione Belarra de controlar la toma de decisiones de forma jerarquizada, lo que asfixia la estructura periférica de la organización e impide que crezcan otros referentes políticos.
"Nunca he ocultado que había una discrepancia sobre la estrategia de Podemos en Andalucía", recuerda en conversación con EL MUNDO Raquel Martínez, que insiste en que el desacuerdo tenía que ver con "la gestión de los tiempos" más que con el fondo. Pero, los tiempos impuestos desde Madrid provocaron que Podemos se quedara fuera del proceso de reconstrucción de Por Andalucía y perdiera cualquier opción de exigir un peso mayor en la configuración de las candidaturas.
Ya en septiembre de 2025, cuando se hicieron evidentes las discrepancias entre la dirección andaluza y la nacional, el que era entonces coportavoz, el diputado por Córdoba José Manuel Gómez Jurado, anunció que abandonaba sus funciones orgánicas y que no tenía intención de concurrir a las elecciones. Era el parlamentario más joven de la Cámara y había conseguido una importante repercusión en las redes sociales, en las que se llegaron a viralizar algunas de sus intervenciones, frescas y directas, en el Parlamento contra las políticas "privatizadoras" del Gobierno de Juanma Moreno y en defensa de la vivienda o los servicios públicos. La crisis empezaba a fraguarse, Podemos perdía capital político y sólo era cuestión de tiempo de que la dirección andaluza terminara de desintegrarse por las presiones internas y tras unos resultados electorales desastrosos para la formación morada.
El antecedente de Teresa Rodríguez
No es la primera vez que Podemos Andalucía queda desarbolado por falta de sintonía con la dirección estatal. Algo parecido sucedió cuando Teresa Rodríguez era la coordinadora general de Podemos Andalucía y su pulso con Pablo Iglesias, que se hizo público en febrero de 2020, acabó con la diputada expulsada de su propio grupo parlamentario meses más tarde.
Raquel Martínez no cree que exista un paralelismo entre lo que sucedió entonces y lo que ha ocurrido ahora de nuevo con la dirección de Podemos Andalucía. "Yo estuve entonces de parte de la dirección estatal, porque Teresa Rodríguez quiso construir un espacio dominado por los Anticapitalistas, que es lo que luego ha trasladado a Adelante Andalucía", explica la ya ex coordinadora general.
Martínez asegura que nunca hubiera ejecutado una decisión del partido sin el respaldo de la militancia. Y subraya cómo, una vez que Podemos dio el paso para integrarse en la candidatura de Por Andalucía, un 80% de los inscritos apoyó la unidad. "Yo me hubiera sentado antes en la mesa a negociar", apunta también. "Y desde luego, el acuerdo que se alcanzó con IU y Sumar no es el acuerdo que yo hubiera querido", añade. La ex coordinadora general desvincula su decisión de dimitir de los resultados del 17 de mayo. Pero qué duda caba que, sin representación institucional en el Parlamento andaluz, la situación del partido morado es aún más precaria en la comunidad con más peso poblacional de España.