Aunque el conocimiento sobre su funcionamiento todavía es limitado, se sabe que una alteración en esta red puede provocar inflamación en el sistema nervioso central, disminuir la capacidad de procesamiento del cerebro y favorecer la aparición de diversos síntomas neurológicos.
síntomas asociados con el síndrome de fatiga crónica.Análisis del sistema de limpieza del cerebro
Posteriormente, los investigadores evaluaron el funcionamiento del sistema glinfático con una resonancia magnética cerebral basada en una técnica conocida como Diffusion Tensor Imaging Analysis Along the Perivascular Space (DTI-ALPS).
A diferencia de otros procedimientos que requieren la administración de sustancias de contraste mediante una inyección, el método DTI-ALPS utiliza un equipo de resonancia magnética de 3 teslas para obtener imágenes cerebrales de alta resolución. Aunque esta técnica suele ser menos directa y precisa que los métodos tradicionales, permitió detectar la dirección y la intensidad de los fluidos que circulan por los espacios perivasculares utilizados por el sistema glinfático. Con esa información, los investigadores estimaron la eficiencia del proceso de limpieza cerebral por un indicador denominado índice DTI-ALPS.
Los científicos calcularon índices DTI-ALPS específicos para cada hemisferio cerebral, además de un promedio global para todo el cerebro. Con base en esos valores analizaron las imágenes obtenidas tanto de los pacientes con EM/SFC como de las personas sanas, y compararon los resultados mediante modelos estadísticos ajustados por variables como la edad y el sexo.
El estudio, publicado en la revista Frontiers in Neuroscience, explica que un índice DTI-ALPS elevado permite inferir un funcionamiento más eficiente del sistema glinfático. En cambio, valores bajos sugieren que el proceso de eliminación de desechos cerebrales es menos eficiente.
aseguró que “este estudio es el primero en demostrar una función glinfática alterada en el síndrome de fatiga crónica mediante resonancia magnética, lo que proporciona una explicación mecanicista de los cambios inflamatorios reportados por otros equipos australianos e internacionales. Esto sugiere que una disfunción en el sistema de limpieza natural del cerebro podría ser un factor clave en esta afección”.El equipo también evaluó si las variaciones en el funcionamiento del sistema glinfático estaban relacionadas con la intensidad y la frecuencia de los síntomas experimentados por los pacientes con EM/SFC.
El análisis adicional reveló que las personas con un índice DTI-ALPS más bajo en el hemisferio derecho tendían a presentar una peor calidad del sueño y mayores dificultades para concentrarse.
Fatiga crónica, un síndrome aún incompredido
Sonya Marshall-Gradisnik, directora del NCNED y coautora del trabajo, reiteró que “el estudio reveló que la mala calidad del sueño está asociada con una deficiente eliminación de desechos cerebrales, lo que refuerza la idea de que el sueño desempeña un papel fundamental en el mantenimiento de la salud cerebral”.
Los autores enfatizan que sus resultados son preliminares. Reconocen que la investigación presenta diversas limitaciones, entre ellas el reducido número de participantes y el hecho de que todas las mediciones se realizaron en un único momento. Estas características impiden demostrar que la alteración del sistema glinfático sea la causa de la EM/SFC. Los hallazgos únicamente evidencian una asociación entre ambos fenómenos.
Aun así, los investigadores consideran que el índice DTI-ALPS podría convertirse en un biomarcador útil para estudiar el síndrome de fatiga crónica e incluso servir como una herramienta para evaluar la eficacia de futuros tratamientos dirigidos a mejorar la función del sistema glinfático.
Se estima que entre 17 y 24 millones de personas en todo el mundo padecen síndrome de fatiga crónica. La enfermedad se caracteriza por una fatiga intensa, trastornos del sueño, problemas de memoria y concentración, dolor y un empeoramiento de los síntomas tras realizar esfuerzos físicos o mentales. Las estimaciones indican que estas manifestaciones incapacitan a una de cada cuatro personas afectadas, con un impacto considerable en su calidad de vida.
A pesar de ello, el trastorno todavía no tiene una causa ni una cura conocidas. Los autores del estudio plantean que ampliar el conocimiento sobre la influencia que podría tener el sistema glinfático en esta enfermedad será fundamental para mejorar las estrategias de prevención, diagnóstico y tratamiento.
“Esperamos que los resultados allanen el camino hacia un mejor diagnóstico mediante el uso de procedimientos no invasivos y, lo que es más importante, hacia futuros tratamientos para los pacientes”, concluyó Marshall-Gradisnik.
Agréganos a tus Fuentes Preferidas en Google para seguir nuestro contenidoArrow