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La incertidumbre sobre el futuro del mercado petrolífero preocupa a Moscú

La incertidumbre sobre el futuro del mercado petrolífero preocupa a Moscú
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La intervención de EE UU en Venezuela y la captura de un petrolero ruso desatan la alerta en el Kremlin, al que el negocio del oro negro permite mantener el gasto militar

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El buque ruso capturado hace una semana. AFP La incertidumbre sobre el futuro del mercado petrolífero preocupa a Moscú

La intervención de EE UU en Venezuela y la captura de un petrolero ruso desatan la alerta en el Kremlin, al que el negocio del oro negro permite mantener el gasto militar

Álex Bustos

Moscú

Martes, 13 de enero 2026, 01:15

... desearía haber quitado al presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, de la misma forma) hasta la preocupación. El impacto de este giro geoestratégico podría ser muy negativo para los intereses rusos tanto en el plano económico como en el plano político. Una de las principales preocupaciones está relacionada con el mercado de los hidrocarburos, la gallina de los huevos de oro de Rusia.

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Los expertos más alarmistas señalan que el aumento del bombeo del petróleo venezolano podría tener consecuencias devastadoras para una economía focalizada en los hidrocarburos como la de Rusia. Es lo que dice por ejemplo 'The Wall Street Journal', que señaló en un artículo del pasado viernes que el objetivo del presidente de EE UU, Donald Trump, de llegar a los 50 dólares por barril a nivel mundial podría suceder si hay un importante aumento de la producción venezolana. Las sanciones ya han hecho que el precio del crudo ruso se redujera, algo que afectó al gasto público y al apoyo de la guerra. Aunque el Kremlin ha mantenido el pulso a la cadena de castigos y restricciones, sus cuentas están tocadas y dedica buena parte de su presupuesto a alimentar la maquinaria de guerra.

Otros analistas no son tan catastróficos sobre las posibles pérdidas de Moscú ante el nuevo escenario abierto en el país caribeño. Es el caso de Boris Bondarev, exdiplomático ruso, que en declaración a medios independientes minimiza el posible impacto económico y político de la caída de Maduro para el Kremlin. «Rusia nunca tuvo posiciones especialmente fuertes en Latinoamérica», plantea. «Lo que podría perder en Venezuela serían contratos (petrolíferos) e inversiones», agrega.

Crecimiento lento

El analista de riesgo geopolítico e informativo Denys Kolesnyk comparte esa postura y explica a este medio que «la 'pérdida' de Venezuela para Rusia no es importante desde el punto de vista económico» aunque «un aumento en el suministro (de petróleo) podría presionar los precios, lo más probable es que no sea significativo». «La producción venezolana no puede crecer de un día para otro debido a su deteriorada infraestructura, algo que el mismo Trump también ha señalado», recuerda.

Lo verdaderamente preocupante para el Kremlin, a su juicio, es que «la intervención estadounidense y la pérdida del poder de Maduro dañan la reputación de Moscú como aliado fiable». Otras derrotas previas de países afines al Kremlin como Armenia (sufrió en 2023 un breve conflicto armado con Azerbaiyán), Siria (vio caer a Bashar al Assad en 2024) e Irán (atacado por Israel en 2025) quedaron marcadas en la memoria de muchos dirigentes de todo el mundo, pero en todos estos casos Moscú no dio ningún apoyo relevante a ninguno de sus aliados.

65 años

tendría Rusia asegurado el suministro de petróleo con sus propias reservas, según un documento del Kremlin que señala asimismo en el país es el tercero a nivel mundial en extracción de crudo tras EE UU y Arabia Saudí.

Por otra parte, el músculo energético nacional tiene mucho potencial. Eso indican planes como la Estrategia Energética Rusa, que recoge que las reservas de petróleo actuales son de aproximadamente 31.300 millones de toneladas, lo que sitúa al país en el octavo puesto a nivel mundial. Esta cantidad astronómica le permite ser la tercera nación en extracción después de Estados Unidos y Arabia Saudí, siendo Moscú el productor del 10% del crudo del mundo y posee en su subsuelo el 15% de todas las reservas del planeta. Así, según este documento, el suministro podría mantenerse por lo menos durante los próximos 65 años.

Rusia cuenta, además, con una extensa red de oleoductos y de barcos para transportar su oro negro. Entre ellos destaca la llamada flota fantasma, que se encarga de su traslado ignorando las sanciones sin limitaciones burocráticas. Según los últimos datos de agencias de análisis como Clarksons Research y BRS Group se estima que su tamaño hace un años era de entre 600 y 700 naves. Otros informes hablan de más de 1.000. En total representan entre el 16% y el 20% de todos los buques a nivel mundial. Una de las características de esos tanqueros es su antigüedad -muchos superan los 15 y los 20 años- y sus dueños originales pensaban en el desguace para ellos antes de que empresas rusas los adquirieran.

Captura del 'Marinera'

2012 fue el primer año en el que se notó un incremento de la compraventa de petroleros usados, con entre 550 y 650 a nivel global. Diez años más tarde, en 2022, las agencias cifraron en 800 las ventas de estas naves, un record histórico. En 2023 (500-600) y 2024 (400) las cifras disminuyeron, aunque para entonces la flota fantasma rusa ya estaba en pleno funcionamiento para permitir al país mantener un constante flujo de ingresos que alimentara el músculo militar.

Uno de los miembros de esta particular armada petrolera es el buque 'Marinera', asaltado por Estados Unidos el pasado jueves. Washington justificó su decisión por tratarse de un navío usado para burlar sanciones. Rusia respondió tibiamente a través del Ministerio de Exteriores, que pidió un «trato humanitario» a la tripulación. Kolesnyk cree que Moscú puede proteger sus barcos al «reducir el riesgo evitando las rutas más expuestas o usar escoltas navales». Sin embargo, esto «aumentaría los costes» de la exportación del crudo.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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