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La industria tiene clarísimo que el dispositivo del futuro no es un móvil. El problema: nadie sabe cómo hacerlo bien

La industria tiene clarísimo que el dispositivo del futuro no es un móvil. El problema: nadie sabe cómo hacerlo bien
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No es un disparo al aire. Tanto Apple como OpenAI tienen claro que el futuro de los dispositivos IA no está en el smartphone: está en los dispositivos sin pantalla. El de Apple apunta a ser una suerte de Airtag con sistema de micrófonos y con el cuál podremos interactuar mediante la nueva Siri basada en Gemini. El de OpenAI, unos auriculares que se situarán detrás en las orejas y nos permitirán interactuar con su IA. ¿El problema? Nadie ha sido capaz de demostrar que estos formatos puedan ser un éxito comercial. El agotamiento de las pantallas. El smartphone está agotado como formato, lo vemos año tras año. Tanto, que la única gran revolución de los últimos años tiene que ver con uno de los pocos puntos débiles que le quedaban por resolver: la autonomía. Las baterías de 10.000mAh llegan para darnos los tres/cuatro días de batería con los que soñábamos buena parte de los usuarios, pero el resto de especificaciones está tocando techo. Los smartphones no necesitan más potencia ni más RAM, ni siquiera para la IA actual.Estamos llegando al peak en pantallas: ni podemos hacerlas más grandes ni podemos hacerlas brillar mucho más.El formato clásico es el que funciona, los plegables llevan años fracasando.Llevamos años con mejoras mínimas y modelos clónicos respecto a sus antecesores. La IA como acompañante. Tanto OpenAI como Apple parecen tener claro algo en lo que fracasaron empresas como Humane: los wearables de pequeño tamaño son el dispositivo del futuro. Uno que podamos llevar a todas partes, sin la fricción que requiere usar el smartphone (sacarlo de donde esté, desbloquear, ocupar la mano).  Los retos. El problema es uno que llevamos arrastrando desde hace décadas: nadie tiene aún claro cómo crear un dispositivo que remplace al smartphone. Humane fracasó. Rabbit fracasó, y no hay garantías de que gigantes como Apple u OpenAI lo consigan. De hecho, la información filtrada hasta la fecha advierte una producción muy limitada para el lanzamiento del dispositivo que Apple tiene previsto.  En Xataka ChatGPT: qué es, cómo usarlo y qué puedes hacer con este chat de inteligencia artificial La esperanza. Hasta ahora, los intentos por materializar la IA en formatos ultracompactos carecían de algo esencial: el músculo económico, tecnológico y estratégico de compañías como Apple u OpenAI. Tampoco contaban con la presión real de un líder del sector dispuesto a marcar el camino y asumir el riesgo de definir un nuevo estándar..  Los ojos puestos en Apple. Si Apple logra ser mínimamente competitiva en IA —aunque necesite apoyarse en socios como Google—, la industria entera mirará en su dirección. Apple nunca ha necesitado ser la primera ni inventar una categoría para imponerla. Le basta con acertar en el formato para que el resto del mercado lo tome como referencia. Imagen | Xataka En Xataka | Dado que ya no puede ser ni la más grande ni la mejor, OpenAI ha elegido su nueva prioridad: tener la IA más rápida - La noticia La industria tiene clarísimo que el dispositivo del futuro no es un móvil. El problema: nadie sabe cómo hacerlo bien fue publicada originalmente en Xataka por Ricardo Aguilar .
La industria tiene clarísimo que el dispositivo del futuro no es un móvil. El problema: nadie sabe cómo hacerlo bien

Que Apple y OpenAI se enfrasquen en la carrera del dispositivo de IA ultracompacto puede cambiar el mundo. Aunque nadie sabe aún cómo

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Ricardo Aguilar

Editor Senior - Tech

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No es un disparo al aire. Tanto Apple como OpenAI tienen claro que el futuro de los dispositivos IA no está en el smartphone: está en los dispositivos sin pantalla. El de Apple apunta a ser una suerte de Airtag con sistema de micrófonos y con el cuál podremos interactuar mediante la nueva Siri basada en Gemini. El de OpenAI, unos auriculares que se situarán detrás en las orejas y nos permitirán interactuar con su IA. ¿El problema? Nadie ha sido capaz de demostrar que estos formatos puedan ser un éxito comercial.

El agotamiento de las pantallas. El smartphone está agotado como formato, lo vemos año tras año. Tanto, que la única gran revolución de los últimos años tiene que ver con uno de los pocos puntos débiles que le quedaban por resolver: la autonomía. Las baterías de 10.000mAh llegan para darnos los tres/cuatro días de batería con los que soñábamos buena parte de los usuarios, pero el resto de especificaciones está tocando techo.

  • Los smartphones no necesitan más potencia ni más RAM, ni siquiera para la IA actual.
  • Estamos llegando al peak en pantallas: ni podemos hacerlas más grandes ni podemos hacerlas brillar mucho más.
  • El formato clásico es el que funciona, los plegables llevan años fracasando.
  • Llevamos años con mejoras mínimas y modelos clónicos respecto a sus antecesores.

La IA como acompañante. Tanto OpenAI como Apple parecen tener claro algo en lo que fracasaron empresas como Humane: los wearables de pequeño tamaño son el dispositivo del futuro. Uno que podamos llevar a todas partes, sin la fricción que requiere usar el smartphone (sacarlo de donde esté, desbloquear, ocupar la mano). 

Los retos. El problema es uno que llevamos arrastrando desde hace décadas: nadie tiene aún claro cómo crear un dispositivo que remplace al smartphone. Humane fracasó. Rabbit fracasó, y no hay garantías de que gigantes como Apple u OpenAI lo consigan.

De hecho, la información filtrada hasta la fecha advierte una producción muy limitada para el lanzamiento del dispositivo que Apple tiene previsto. 

En XatakaChatGPT: qué es, cómo usarlo y qué puedes hacer con este chat de inteligencia artificial

La esperanza. Hasta ahora, los intentos por materializar la IA en formatos ultracompactos carecían de algo esencial: el músculo económico, tecnológico y estratégico de compañías como Apple u OpenAI. Tampoco contaban con la presión real de un líder del sector dispuesto a marcar el camino y asumir el riesgo de definir un nuevo estándar.. 

Los ojos puestos en Apple. Si Apple logra ser mínimamente competitiva en IA —aunque necesite apoyarse en socios como Google—, la industria entera mirará en su dirección. Apple nunca ha necesitado ser la primera ni inventar una categoría para imponerla. Le basta con acertar en el formato para que el resto del mercado lo tome como referencia.

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En Xataka | Dado que ya no puede ser ni la más grande ni la mejor, OpenAI ha elegido su nueva prioridad: tener la IA más rápida

Fuente original: Leer en Xataka
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