La Eurotorre del BCE en Fráncfort BCE
Bancos centrales La inflación de la eurozona vuelve a acelerarse al 3,2% en mayo y aumenta la presión sobre el BCE para subir los tiposLos analistas esperan que la institución dirigida por Christine Lagarde aumente el precio del dinero al 2,25% en su próxima reunión del 11 de junio.
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Juan Sanhermelando Bruselas Publicada 2 junio 2026 11:10h Actualizada 2 junio 2026 11:45h Las clavesLas claves Generado con IA
La inflación de la eurozona se aceleró dos décimas en mayo hasta situarse en el 3,2%, su nivel más alto desde septiembre de 2023, impulsada por la subida de los precios de la energía a raíz de la guerra entre Irán y Estados Unidos, un mal dato que refuerza la presión sobre el Banco Central Europeo para subir los tipos de interés.
Los mercados y la mayoría de los analistas dan por descontado que la institución presidida por Christine Lagarde elevará el precio del dinero, por primera vez en casi dos años, hasta el 2,25% en su reunión del próximo 11 de junio.
El principal motor del repunte de la inflación volvió a ser la energía, cuyos precios se encarecieron un 10,9% interanual en mayo, una décima más que en abril, según la estimación provisional publicada este martes por Eurostat, la oficina estadística comunitaria.
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También se aceleró con fuerza el nivel de precios de los servicios, que pasó del 3% al 3,5%, mientras que los bienes industriales no energéticos registraron un ligero aumento, del 0,8% al 0,9%. En contraste, los alimentos, el alcohol y el tabaco se moderan hasta el 2%, cuatro décimas menos que el mes anterior.
Por lo que se refiere a la inflación subyacente -que excluye los alimentos, la energía, el alcohol y el tabaco, los elementos más volátiles-, también repunta desde el 2,2% registrado en mayo al 2,5% en abril. Este es un indicador estructural que el BCE tiene particularmente en cuenta a la hora de decidir sobre tipos.
Entre las grandes potencias económicas de la eurozona, España es la que registra un índice de precios al consumo armonizado más alto -el 3,6%, una décima más que en abril-, lo que se traduce en una pérdida de competitividad.
Por detrás están Italia -donde la inflación se disparó cinco décimas en mayo, hasta el 3,3%-, Francia (2.8%) y Alemania (2,7%).
En los últimos días, varios miembros del directorio del BCE han preparado el terreno para una subida preventiva de los tipos de interés en junio. Al mismo tiempo, han querido dejar claro que no se trataría del inicio de un ciclo continuado de alzas como el que siguió al estallido de la guerra de Ucrania, cuando Fráncfort reaccionó tarde a la crisis inflacionista y se vio obligado a compensar ese retraso con un brusco endurecimiento de la política monetaria.
"Con la información de que disponemos hoy, creo que será necesaria una subida de los tipos de interés en junio", dijo la semana pasada la representante alemana en el Comité Ejecutivo, Isabel Schnabel, que lidera el bando de los halcones en el BCE.
"Dada la magnitud y la persistencia del shock actual, seguir ignorándolo ya no es una opción, en mi opinión. El impacto se está transmitiendo al conjunto de la economía y está alejando la inflación de nuestro objetivo durante un periodo prolongado", defiende Schnabel, que prevé que la inflación siga subiendo hasta el 4% a finales de año.
"Incluso si la guerra terminara hoy, ya se han producido daños considerables en las infraestructuras energéticas y en las cadenas globales de suministro. Por eso, aun en ese escenario, creo que sería necesaria una respuesta de política monetaria", señaló en una entrevista con Reuters.
Lagarde (BCE) apunta a un aumento de tipos en junio: "Hemos debatido a fondo la posibilidad de una subida"Sin embargo, Schnabel enfrió las expectativas de los analistas que anticipan tres subidas de tipos de 25 puntos básicos antes de final de año. "Lo que puedo decir es que nuestro escenario central de marzo ya incorporaba unas expectativas de mercado de dos aumentos de los tipos de interés", ha señalado.
También el economista jefe, el irlandés Philip Lane, cree que el BCE ya no puede seguir quedándose de brazos cruzados ante la subida de la inflación provocada por la guerra de Irán.
"Cuanto más dure el conflicto, menos probable será el escenario más benigno, aquel en el que el aumento de los precios de la energía sería solo temporal. También es cierto que los precios del petróleo probablemente se mantendrán elevados durante más tiempo de lo que contemplaban nuestras previsiones de marzo", alega Lane.
Pero una subida en junio no significa que el BCE vaya a seguir aumentando automáticamente los tipos en sus siguientes reuniones. "Las decisiones posteriores -en julio, septiembre y más adelante- dependerán de los datos que vayan llegando. No nos comprometemos de antemano con una trayectoria determinada para los tipos de interés. En esencia, seguiremos debatiendo esas opciones", asegura Lane.