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La Inteligencia Artificial llega a las listas de éxitos

La Inteligencia Artificial llega a las listas de éxitos
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Las principales discográficas han firmado acuerdos con empresas tecnológicas con la esperanza de crear nuevas fuentes de ingresos y reducir la cantidad de material de baja calidad. Pero los artistas están preocupados. Leer
Financial TimesLa Inteligencia Artificial llega a las listas de éxitos
  • ANNA NICOLAOU
4 FEB. 2026 - 13:38Beyonce es una de las artistas cuya música es más imitada por la Inteligencia Artificial.DREAMSTIMEEXPANSION

Las principales discográficas han firmado acuerdos con empresas tecnológicas con la esperanza de crear nuevas fuentes de ingresos y reducir la cantidad de material de baja calidad. Pero los artistas están preocupados.

Una canción folk-pop titulada "I Know, You're Not Mine" encabezó recientemente las listas de Spotify en Suecia. La suave voz, la guitarra acústica punteada y la letra sobre un amor perdido, todo ello bajo el nombre de Jacub, dieron lugar a una de las canciones más populares del país.

Días después, la canción desapareció del ranking oficial de Suecia después de que los compiladores de listas determinaran que el artista detrás de ella era la IA. La IFPI, el organismo comercial, declaró que las canciones creadas "principalmente" por IA "no tienen derecho a estar en la lista de éxitos".

Esta contradicción —un éxito acogido por los oyentes pero excluido por las normas tradicionales— expone la profunda incertidumbre de la industria sobre la tecnología, a pesar de que las grandes discográficas han cerrado acuerdos con numerosas empresas de IA, desde gigantes de Silicon Valley hasta start up poco conocidas. Ahora están pasando de la negociación al mercado, y se espera que los primeros productos de consumo salgan en unos meses.

La última vez que la industria musical perdió el control de una nueva tecnología tardó más de una década en recuperarse. El recuerdo de la era de Napster aún pesa sobre la adopción de la IA por parte de las discográficas. "Hemos tenido sustos antes, pero no creo que ninguno haya sido tan existencial como este", afirma Bill Zysblat, veterano representante comercial de estrellas como Lady Gaga y los Rolling Stones. "Creo que se acerca la ola gigante y todos estamos en la playa".

Estas inquietudes han llevado a algunos miembros de la industria a tomar medidas. En las últimas semanas, la tienda de música en línea Bandcamp optó por prohibir la música generada por IA en su sitio web. "Es el momento de que las plataformas tengan clara su postura", afirma su diector Dan Melnick.

Grandes acuerdos

Los acuerdos de Universal Music y Warner Music en materia de IA incluyen una amplia gama de socios, desde pesos pesados como Nvidia hasta start up con alrededor de una docena de empleados como Klay Vision. Esta variedad refleja la urgencia de la industria y la incertidumbre sobre qué modelos se afianzarán, si es que llega a hacerlo alguno.

El objetivo es aprovechar una tecnología que incluso sus defensores reconocen que es inquietante, tras años viendo cómo la IA se adelantaba a las normas, permitiendo la difusión de temas meme como Frank Sinatra cantando "Gangsta's Paradise" desde el más allá.

"Intentar ahogar una tecnología emergente es inútil... y, como ha demostrado la historia, completamente contraproducente", escribió el consejero delegado de Universal, Lucian Grainge, en un mensaje de Año Nuevo dirigido a sus empleados.

Los ejecutivos de las discográficas afirman que, al licenciar música para productos creados con IA, la industria se beneficiará de la tecnología en lugar de permitir que sus canciones se usen ilegalmente. Sostienen que los artistas optarían por participar voluntariamente, y que estos productos se integrarían con opciones de streaming existentes como la suscripción estándar de Spotify, ya sea como planes con precios más altos o como servicios independientes.

Los ejecutivos afirman que la rentabilidad de estos productos de IA reflejaría los royalties y la distribución de ingresos que las discográficas tienen en sus acuerdos con YouTube por los vídeos generados por los usuarios. Pero en lugar de que los pagos se vinculen exclusivamente a la cantidad de veces que se escucha una canción, también se vincularían a la frecuencia con la que los fans interactúan con la música o la remezclan utilizando IA.

Escepticismo

Zysblat ve con escepticismo que las licencias por sí solas pongan orden. "Es como permitir que los piratas usen tu nombre e imagen en camisetas por todo el mundo y luego se les den licencias", afirma. "No permites que la gente infrinja la ley primero y luego lo legitimas".

La cautela que configura los acuerdos tiene sus raíces en la memoria institucional. Los ejecutivos de la música aún hablan de la era de la piratería como un momento en el que la tecnología superó a las licencias y obligó a las discográficas a luchar para ponerse al día. Temores similares se han apoderado de otras industrias creativas, como el cine y la edición.

Pero la música es el medio que primero suele verse afectado por la tecnología emergente. Michael Nash, director digital de Universal Music Group, prevé que los acuerdos de IA resulten tan disruptivos como los primeros acuerdos de streaming cuando se inventó Spotify. "Sin duda son muy análogos", afirma.

Entre bambalinas, estas reservas han pesado sobre el proceso de negociación de acuerdos.

Personas familiarizadas con las negociaciones de licencias explican que los acuerdos con Udio, una start up musical de IA, han involucrado sanciones por usos previos, límites estrictos sobre dónde puede aparecer el contenido generado por IA y requisitos para crear sistemas de atribución y retirada antes de permitir una distribución más amplia.

El resultado, según varios observadores, es que la primera ola de herramientas de IA con licencia podría parecer legalista y conservadora, lo que plantea dudas sobre si los productos cuidadosamente acotados pueden competir con los usos más caóticos de la IA que ya circulan en línea.

En la práctica, los acuerdos se agrupan en tres grandes categorías: herramientas que permiten a los fans remezclar música; experiencias de escucha centradas en la personalización; y software orientado a ayudar a los artistas a crear música.

Una de las start up que persigue este primer enfoque es Klay Vision, que ha cerrado acuerdos con las tres principales discográficas: Universal, Sony Music y Warner. Su fundador, Ary Attie, afirma que el objetivo era evitar saturar las plataformas con "basura elaborada mediante IA" y, en su lugar, crear experiencias de escucha que dieran a los fans una razón para pagar, incluyendo un servicio de suscripción de creación y streaming de música que se lanzará en el primer semestre del año.

"No queremos tener un generador de memes que cree millones de canciones al día que tendrán una o dos reproducciones y luego irán a morir a algún servidor", explica Attie.

Alcance limitado

A pesar del esfuerzo de la industria por presentar las nuevas herramientas como atractivas para los artistas, el entusiasmo hasta ahora parece limitado. Nash, de Universal, afirma que ha habido "mucho interés" en participar por parte de los artistas, pero no quiere dar nombres. Otro ejecutivo de un importante sello discográfico explica, desde el anonimato, que aún no ha habido una "oleada" de interés, lo que sugiere que muchos músicos siguen observando desde la barrera.

Zysblat afirma que el impacto de la IA se está sintiendo de forma desigual entre los artistas. "Los músicos consagrados no están preocupados por la amenaza que se cierne sobre ellos, porque su nombre triunfará. Es más una cuestión de la adulteración de su obra", sostiene. "Los artistas más jóvenes están muy preocupados. Comparten espacio con artistas de IA en Spotify. Ser descubiertos será mucho más difícil".

Avalancha de canciones

Mientras ejecutivos y abogados redactaban contratos en las salas de juntas, la música generada por IA se ha extendido por los servicios de streaming hasta el punto de que la canción que suena en los auriculares de un oyente podría haber sido compuesta por un humano, generada por una máquina o una combinación de ambas, y a menudo es imposible saber cuál de estas posibilidades es la correcta.

Deezer, una aplicación de streaming de música, explica que, en enero, se añadieron a su plataforma más de 60.000 canciones generadas por IA al día. La mayoría atrae poca atención, un patrón que se repite en otros servicios de streaming, donde 120 millones de canciones se escucharon menos de 10 veces el año pasado, según el grupo de datos Luminate.

Sin embargo, no toda la música generada por IA desaparece entre el ruido. Uno de los ejemplos más claros es la artista Sienna Rose.

El 29 de enero, Rose contaba con aproximadamente 4,1 millones de oyentes mensuales en Spotify (más que la banda de rock Arcade Fire) y dos canciones en la lista US Viral 50 de Spotify, una clasificación diaria de las canciones más virales de la plataforma.

Sin embargo, su presencia en redes sociales es limitada para los estándares del pop: su cuenta de Instagram tiene actualmente unos 2.800 seguidores, y hace poco que comenzó a publicar.

La biografía de Rose en Spotify la presenta como "inspirada por las texturas analógicas del soul de los 60, pero arraigada en el sonido actual".

Deezer afirma que "la mayoría de los álbumes de Sienna Rose son detectados y etiquetados como música generada por IA por nuestra herramienta de detección".

Monet, cantante de IA

Otros artistas que se ayudan de la IA son más abiertos sobre cómo se crea su música. Xania Monet, una cantante de R&B con un creciente número de seguidores, fue creada por Telisha "Nikki" Jones, una poeta humana de Mississippi. Jones trabajó con productores que generan voces utilizando la herramienta musical de IA Suno, valorada en 2.500 millones de dólares en una ronda de financiación en noviembre.

Hasta hace poco, Suno fue objeto de demandas de las tres principales discográficas. Warner resolvió su caso en diciembre, llegando a un acuerdo de licencia que allanó el camino para un nuevo servicio de música creada mediante IA cuyo lanzamiento está previsto para los próximos meses.

En una publicación reciente en Instagram, Monet aparece sentada frente a un teclado, cantando con un micrófono frente al horizonte de Nueva York. La imagen es pulida, pero vagamente irreal: la lluvia cae dentro del apartamento y la actuación tiene una calidad fluida y sin fricciones.

La lógica comercial ya se está volviendo evidente. Jones, la creadora de Monet, firmó recientemente un contrato discográfico multimillonario, conservando la propiedad total de sus grabaciones maestras y el 80% de sus royalties, condiciones que suelen solicitar los artistas humanos en rápido ascenso.

Las plataformas de streaming varían en su forma de presentar a estos artistas. Apple Music, por ejemplo, describe a Xania Monet en su biografía como una "figura de IA". Tal descripción no aparece en Spotify, que no especifica si los artistas son humanos o IA. Deezer, por el contrario, marca la música generada por IA en su aplicación y excluye esas pistas de las recomendaciones algorítmicas, argumentando que es importante dar a los usuarios "la opción de escuchar música creada o no con IA".

Spotify señaló sus planes de implementar un estándar para los créditos de composición en toda la industria con el grupo comercial DDEX, aunque esto aún requeriría que los oyentes se fijasen en ellos. "No estamos aquí para castigar a los artistas por usar la IA de forma auténtica y responsable", declaró Charlie Hellman, director de música de Spotify, el año pasado.

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Fuente original: Leer en Expansión
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