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Cuando Cristina Fogazzi se quedó sin trabajo y al cargo de una madre jubilada, abrió un blog llamado 'Esteticista cínica' e, ironías de la vida, tuvo tal respaldo que creó su propia marca de belleza en 2015, presente hoy en más de mil puntos de venta.
Natural. Es el mejor adjetivo para definir a unas de las empresarias del sector de la belleza más importantes de Italia. Veralab, la marca que fundó Cristina Fogazzi (Brescia, Italia, 1974) en 2015, está en el top five de su país y es la primera en el canal online.
Este torbellino, y sus cosméticos, han llegado a España de la mano de El Corte Inglés para demostrar que ella no es una influencer sin más. Con un millón de seguidores en redes, es imposible no definirla como tal, aunque Fogazzi relata su vida sin filtros.
Empezó a estudiar la carrera de Filología pero no pudo terminarla porque necesitaba trabajar para contribuir económicamente en casa, donde vivía con su madre. Tras ser contratada como dependienta, camarera e incluso florista, empezó a trabajar como formadora para una cadena de centros de estética avanzada donde estuvo varios años hasta que en la crisis de 2009 la despidieron.
En vez de ponerle mala cara a la vida, pintó su propio camino y hoy luce como la máxima accionista de un imperio cosmético. De su cuento de hadas habla en esta entrevista, donde demuestra que los finales felices todavía existen.
En el año 2009 la despiden. ¿Cómo lo digiere?Con determinación. Que me despidieran fue un golpe duro, pero también creó una oportunidad inesperada. Sin esa ruptura, probablemente no habría tenido el valor de empezar algo por mi cuenta. De la noche a la mañana me encontré sin sueldo, con una madre jubilada y sin nadie que pudiera ayudarme.Y entonces se cruzó en su camino el sector de la belleza.Surgió la oportunidad de hacerme cargo de un centro de estética en Milán y no lo dudé. Dejé Brescia enseguida, llena de esperanza pero también de ambición.¿Y qué encontró?Fue precisamente allí, a través del contacto directo con las personas, donde aprendí a comprender la relación que cada uno de nosotros puede tener con su propio cuerpo, a menudo marcada por inseguridades.Y de esa reflexión nace un blog al que llama 'Esteticista cínica'. ¿Cómo surge trasladar su ambición online a la vida real?Estaba creando algunos productos para los clientes de mi centro de estética y, dado el feedback positivo, decidí continuar. La idea de marca tomó verdadera forma cuando lanzamos la tienda online. Además, el blog iba muy bien y también estaba empezando a construir una comunidad en redes sociales. La respuesta y el entusiasmo de mi audiencia fueron realmente inesperados.En un momento de saturación de prescriptores digitales, ¿cómo puede uno hacerse un hueco?En mi caso la clave fue que las personas no solo confiaban en mis consejos, sino en mi método. No buscaban únicamente el producto adecuado; querían entender el cuidado de la piel y, sobre todo, comprender qué necesitaban realmente.¿Provocó esta idea muchas ojeras en su casa?No hablé mucho del blog en sí en mi casa; fue más bien mi presencia en las redes sociales lo que generó algunas dudas. Les costaba entender que detrás de ese teléfono y de esa forma de comunicar había un trabajo serio, no un juego como podía parecer.Veralab es un ejemplo de cómo el éxito en redes sociales puede llevar a abrir tiendas físicas. ¿Qué importancia tienen plataformas como Instagram para un negocio?Son fundamentales, pero no son suficientes. Las redes sociales son un espacio para las relaciones, no solo para la visibilidad. Funcionan cuando hay contenido sólido detrás, coherencia y una verdadera autenticidad de marca.¿Alguna vez se ha arrepentido de haber tomado la decisión de emprender su propio proyecto?No. Ha sido un sueño hecho de sacrificios, compromisos y una enorme responsabilidad, por supuesto, pero también de logros que jamás habría imaginado alcanzar.¿Qué es lo mejor y lo peor de tener su negocio?La libertad para decidir y la responsabilidad total. Muy a menudo, lo mejor y lo más difícil son la misma cosa.Ha desembarcado en España a través de un flotador sólido como es El Corte Inglés.Estar aquí representa confianza y solidez. En este momento estamos presentes en El Corte Inglés en Madrid, Barcelona, Bilbao y Sevilla. Nuestro objetivo es crecer de forma sostenible, eligiendo el momento y las ciudades adecuadas. Prefiero hacer menos, pero hacerlo bien.Hasta estos córners llega un público joven, la generación a la que parece que van dirigidos sus productos. ¿Cómo se puede fidelizar a este tipo de consumidor?A través de la sinceridad y la coherencia. Los consumidores jóvenes reconocen inmediatamente cuando un mensaje o una imagen parecen artificiales. La fidelidad se construye con credibilidad y calidad de producto, con promesas claras y la honestidad de cumplirlas. Las promociones sirven para atraer la atención, no para generar lealtad.¿Hay algo que defina a los consumidores españoles?Son curiosos y directos. Si algo no les convence, lo dicen, pero si una marca consigue construir una relación auténtica, se vuelven muy fieles. Además, los consumidores españoles tienen hábitos muy similares a los italianos: valoran la simplicidad y la comprensión inmediata. No creo que una rutina de belleza formada por diez productos funcione realmente.¿Cómo le gustaría que Veralab evolucionara en el futuro?Me gustaría que creciera sin perder su esencia. Más mercados, más productos, pero siempre con la misma claridad y honestidad que han definido nuestra identidad hasta ahora. Me gustaría que la expansión internacional no comprometiera la altísima calidad de nuestros productos y que nuestro tono de voz nunca pierda el alma pop que nos define.Por qué España es el destino turístico de modaDe vender ropa en Londres sin saber inglés a liderar un imperio familiar de modaEl exatleta que creó una empresa de membrillo 'gourmet' a los 80 años Comentar ÚLTIMA HORA