El centro echó la persiana el 4 de agosto sin alegar formalmente un motivo, y la Consejería reconoce que es definitivo y lo justifica por el «riesgo» que supone su ubicación
Regala esta noticia Añádenos en Google Comunidad Terapéutica de Mijas, en el diseminado de Entrerríos, antes del cierre. (SUR)Mijas
24/09/2026 a las 05:45h.Se llama Comunidad Terapéutica de Mijas y viene a ser una residencia para mujeres con adicciones. Es el único centro que tiene en la provincia ... la Agencia de Servicios Sociales y Dependencia de Andalucía (ASSDA) y la única residencia que hay en toda la comunidad autónoma dedicada específicamente a mujeres. Abrió sus puertas por primera vez en marzo de 2000 y el pasado 4 de agosto las cerró por última vez. Cuando lo hizo, los 20 trabajadores de la plantilla, 16 mujeres y cuatro hombres, no sabían que estaban asistiendo a su cierre definitivo, porque fuentes de la Junta de Andalucía han confirmado a SUR que el centro no volverá a abrir.
En las comunidades terapéuticas no solo se tratan las adicciones que tienen que ver con el consumo de sustancias como el alcohol o las drogas, sino también con los comportamientos. En algunos casos, las pacientes tienen más de una adicción, y en ocasiones son también víctimas de violencia de género y están dentro del sistema VioGén. La residencia de Mijas tiene capacidad para acoger a 32 mujeres, y cuando cerró había nueve pacientes. A una de ellas, detallan fuentes del centro, se le dio el alta terapéutica, dos pasaron a la situación de salidas terapéuticas y el resto fueron llevadas a Almonte, donde se ubica una de las otras cinco comunidades terapéuticas que hay en Andalucía, todas ellas mixtas.
La plantilla considera «grave» haber «paralizado un recurso» que atiende a mujeres que «viven en la calle, en situaciones de riesgo o que son víctimas de violencia de género» porque, por definición, son personas «en situación vulnerable» y se trata de «recuperar vidas». Aunque son empleados públicos, aseguran estar «desolados» y «en shock» tras haber conocido formalmente la decisión de cerrar el centro. «Si hay riesgo de incendio y tienen que desbrozar 15 metros, poner un hidrante o hacer una salida para tener una vía de evacuación segura, que lo hagan», razona una de las trabajadoras, que apunta que los últimos incendios registrados en la zona fueron hace más de una década.
El centro atiende a mujeres con cualquier adicción, muchas de ellas víctimas de violencia de género, y en el momento del cierre había nueve pacientes
Temen que detrás de la decisión se escondan un afán por hacer desaparecer el servicio y acabar concertando las plazas con entidades privadas. De hecho, consideran que si la Junta creyera en el centro habría buscado otra ubicación. Lo que sí es seguro es que el cierre del centro se produjo apenas cuatro días después de que se publicara en el BOJA un decreto por el que la gestión de las comunidades terapéuticas pasaban de depender del departamento de Asuntos Sociales a la Consejería de Presidencia, Sanidad y Emergencias.
Sin médico y reubicación
Estos centros funcionan con un equipo interdisciplinar. En el caso de Mijas, con los servicios de limpieza y mantenimiento externalizados, el centro contaba con un puesto de dirección, otro de administrativo, diez monitores, dos psicólogos, dos educadores, un trabajador social, un enfermero, una cocinera y un conductor, todos ellos empleados públicos. Pero cuando cerró ya no había médico, algo que había ocurrido anteriormente y que suponía «un problema» porque «para que se produzca un ingreso necesitamos que la paciente esté abstinente, sin adicciones». «El médico hace el diagnóstico, reajusta la medicación, después tiene que modificarla para rebajar la dosis», explica una trabajadora para poner encima de la mesa algunas de las dificultades con las que funcionaba previamente. De hecho, aseguran que en las Navidades de 2024, ya estuvo cerrado unos días por «falta de personal».
Desde que la comunidad cerró, al menos una parte de la plantilla ha estado teletrabajando, haciendo tareas como «llamamientos o seguimientos de pacientes», pero otros han estado sin trabajar porque sus funciones solo se pueden desempeñar físicamente. Ahora, todos ellos se quedan sin un centro de trabajo. Desde la Junta se asegura que «se les ofrecerán las mejores soluciones» y «facilidades para la continuidad del trabajo».
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