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La justicia avala que el CNI retire el acceso a secretos oficiales a un sargento de submarinos que se casó en secreto con una rusa

La justicia avala que el CNI retire el acceso a secretos oficiales a un sargento de submarinos que se casó en secreto con una rusa
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El militar, especialista en guerra electrónica en el S-70 Galerna, perdió su habilitación de seguridad tras admitir además que pediría no participar en una hipotética guerra contra Putin
La justicia avala que el CNI retire el acceso a secretos oficiales a un sargento de submarinos que se casó en secreto con una rusa

El militar, especialista en guerra electrónica en el S-70 Galerna, perdió su habilitación de seguridad tras admitir además que pediría no participar en una hipotética guerra contra Putin

Regala esta noticia Añádenos en Google El submarino 'Galerna' se hace a la mar desde su base de Cartagena. (Armada)

Melchor Sáiz-Pardo

09/07/2026 a las 23:59h.

El amor en secreto con parejas de ciertas nacionalidades puede comprometer la seguridad nacional. Así, al menos, lo piensa la Audiencia Nacional, que ha avalado ... la decisión del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) de retirar el acceso a información clasificada a un sargento de la Armada destinado en el submarino S-70 'Galerna' que, según la sentencia, ocultó datos personales sensibles, se casó con una ciudadana rusa sin comunicarlo a tiempo y llegó a manifestar que, si España participara en un nacionalidad rusa, a su exposición en redes y al puesto que ocupaba como especialista en guerra electrónica, justificaba la retirada de una habilitación reservada que exige plena fiabilidad, discreción y lealtad.

No era una credencial administrativa cualquiera. Esa habilitación es la llave para manejar secretos. La Sala recuerda que no funciona como un premio profesional ni como un derecho adquirido, sino como una autorización preventiva. Puede retirarse si la Administración aprecia vulnerabilidades incompatibles con la protección de información clasificada. No hace falta una filtración. No hace falta un delito. Basta, dice el tribunal, con que el riesgo potencial esté razonado.

Defensa apreció falta de discreción, fiabilidad y lealtad en el especialista de guerra electrónica del 'Galerna'

El caso se abrió dentro del sistema de evaluación continua al que están sometidos quienes tienen acceso a secretos. Defensa revisó la situación personal del sargento y apreció cuatro focos de riesgo: ocultación o comunicación tardía de circunstancias relevantes, falta de discreción, falta de fiabilidad y falta de lealtad. La sentencia confirma que esas dudas no nacieron de un solo episodio, sino de una cadena de datos que, en conjunto, llevó al CNI a retirarle la confianza.

El elemento más llamativo es su posición ante una eventual guerra. Según recoge la resolución, el militar manifestó que en una hipotética participación de España en un conflicto armado con Rusia solicitaría no participar. Su defensa intentó rebajar el alcance de esa frase. Alegó que fue formulada en un contexto de presión, que la pregunta era capciosa y que la respuesta reflejaba un conflicto moral personal, no una declaración de intenciones.

La Audiencia no compra esa explicación como argumento suficiente para anular la retirada. El fallo sitúa esa frase dentro de un cuadro más amplio: matrimonio con una ciudadana rusa, nacionalidad rusa adquirida después de la anexión de Crimea, redes sociales abiertas donde aparecía como militar español y un destino especialmente sensible en guerra electrónica submarina. La sentencia recoge que todo ello ponía de manifiesto la ocultación de circunstancias y la falta de discreción, fiabilidad y lealtad.

La defensa sostuvo que el matrimonio sí se comunicó, aunque después. La Sala admite ese matiz, pero lo vuelve contra el recurrente: «la comunicación fue tardía». Y añade otro dato clave: el propio militar reconoció que adquirió la nacionalidad rusa, que conserva en la actualidad, sin haberlo comunicado previamente. Para el tribunal, el problema no era solo la boda. Era el silencio alrededor de una circunstancia que debía ser puesta en conocimiento de los órganos de seguridad.

La Audiencia confirma que el acceso a información clasificada no es un derecho, sino una confianza revocable por seguridad

La sentencia también entra en la secuencia de nacionalidades. El sargento había renunciado a la ucraniana para obtener la española y después pidió de forma voluntaria la rusa tras la anexión de Crimea por Rusia. Defensa vio ahí un posible conflicto de intereses. La Audiencia recoge la conclusión administrativa con una fórmula especialmente sensible: «Hay dudas sobre su compromiso con España».

El puesto del militar agravaba el análisis. No era un destino menor ni ajeno a información sensible. La sentencia subraya que prestaba servicio como sargento, electrónico especialista en guerra electrónica, en el submarino S-70 Galerna. Ese cargo le daba conocimiento de capacidades, medios y procedimientos de su unidad. La Administración entendió que una conducta poco predecible en ese contexto elevaba el riesgo.

Otro flanco fue su actividad en redes. El fallo recoge que tenía cuentas en Facebook, Twitter, Pinterest, VK y LinkedIn, donde se evidenciaba su condición de militar de las Fuerzas Armadas españolas. Para Defensa, esa exposición lo convertía en objetivo potencial de los servicios de inteligencia rusos. La sentencia añade un detalle poco habitual: durante la entrevista de seguridad admitió que usaba esas redes para conocer mujeres, preferentemente eslavas que vivieran en Rusia o Ucrania, por afinidad de valores.

Deber reforzado

El tribunal insiste en que la habilitación de seguridad exige un deber reforzado de transparencia. La Norma NS/02 permite revisar durante toda la vigencia de la autorización las condiciones personales del habilitado y también las de su entorno cercano. La investigación de seguridad, cita la Sala, busca «identificar y valorar las vulnerabilidades» y las amenazas para decidir si el riesgo que asume España resulta aceptable.

El sargento pidió varias pruebas que no fueron admitidas: la declaración del mando al que dijo haber comunicado su boda, la grabación de la entrevista de seguridad y una pericial de lenguaje no verbal para analizar si se mostraba nervioso o intentaba ocultar información. La Audiencia las descarta. Sobre el mando, señala que lo relevante no era una comunicación informal, sino la notificación a la Oficina Nacional de Seguridad. Sobre la grabación, afirma que no consta que existiera. Y sobre la pericial, concluye que la retirada no se basó en gestos ni nervios, sino en la investigación sobre vulnerabilidades.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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