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Julián Conthe el miércoles en la Universidad de Deusto en los minutos previos a la entrevista Jordi Alemany Julián Conthe I Director de política económica y seguridad comercial del Gobierno «La Justicia de EE UU funciona; el dinero de los aranceles tendrá que ser devuelto»Pide «claridad» a la Casa Blanca y alerta de que «la base legal que sostenía el acuerdo comercial con la Unión Europea ha decaído»
Domingo, 1 de marzo 2026, 00:21
... política económica y la seguridad comercial, se mueve en un tablero global en constante desequilibrio. El proteccionismo estadounidense aprieta, China ya mira de frente al gigante norteamericano y las economías emergentes reclaman protagonismo y poder de influencia. Un escenario de alto voltaje en el que se dirime el papel de España en el mundo.– Trump no parece dispuesto a regalar ni medio dólar.
– Pero la realidad se ha impuesto. Ese dinero tendrá que ser repagado. El sistema judicial estadounidense ha funcionado y ha sido capaz de dictaminar que una medida no ha sido adoptada conforme a derecho. Los tribunales funcionan y el poder legislativo en EE UU también. Habrá una vía administrativa y otra judicial, que algunas grandes empresas ya están recorriendo.
– ¿Habrá compañías españolas que vean el dinero de vuelta?
– Los aranceles los paga el importador estadounidense y será él quien lo reclame. Pero posiblemente haya elementos contractuales, o de alguna naturaleza, que lleve a que ese sobrecoste se haya repartido. En los casos en los que las empresas españolas hayan hecho frente al pago, seremos capaces de recuperar esas cantidades.
– Cuando Trump anunció los aranceles se temía un efecto catastrófico, pero ahora España exporta más que nunca.
– Pero a Estados Unidos no, que es un mercado que no queremos abandonar. Es un mercado muy interesante por su alta rentabilidad. Muchos sectores nos dicen con asiduidad que aunque sea más difícil estar presentes, debemos estar. Pero, efectivamente, no ha sido una caída dramática.
– Aunque sí ha golpeado a siderúrgicas como Tubos Reunidos.
– El arancel del 50% ha sido prohibitivo. Ha generado una gran distorsión en el mercado, que estaba fuertemente tensionado por el exceso de capacidad de las economías asiáticas.
– La UE ha respondido a Trump suspendiendo la ratificación del acuerdo comercial. ¿Actúa a rebufo de los acontecimientos?
– Son acontecimientos que tienen lugar de manera unilateral y autónoma por parte de EE UU. Trump ha restablecido las barreras aduaneras de manera muy rápida por otro medio, pero no hay correspondencia con los acuerdos que había negociado en base a los aranceles originales. Estados Unidos ahora tiene que ofrecer claridad porque la base legal del acuerdo ha decaído.
– Vistas las turbulencias de los últimos meses, incluyendo la amenaza de invadir Groenlandia, ¿hacia dónde debe ir la relación con EE UU?
– El acercamiento europeo a EE UU debe ajustarse a los intereses europeos, que son evitar una escalada comercial, en particular, y una geopolítica, en general. Encontrar un acuerdo que ofrezca tranquilidad a las relaciones y a los inversores.
– Sánchez vuelve a viajar en abril a Pekín. ¿Hay que acercarse a China?
– Sí. Creo que en la UE, y particularmente en España, el acercamiento ha sido claro. Y no ahora con la situación que se está dando con EE UU, sino que lleva ya un cierto recorrido. Estamos forzados a entendernos y no deberíamos estar obligados a elegir entre dos socios comerciales. No podemos desvincularnos del desarrollo económico industrial chino, que está muy avanzado en el vehículo eléctrico.
'Made in Europe'
– La UE también mira a India y Mercosur. ¿Dónde se traza la línea entre proteger la industria y buscar nuevos mercados?
– Es un equilibrio en el que sí estamos, entre diversificar los mercados en exportación y proteger adecuadamente lo sensible. En el caso de India, hay sectores en particular como el arroz, el azúcar o el atún, que no se han liberalizado o lo han hecho de forma muy parcial. Y, sin embargo, tenemos otros que esperan que el acuerdo se active cuanto antes para ganar competitividad.
– ¿La solución a este juego de equilibrios es el 'Made in Europe'?
– Creo que el foco no necesariamente está en una aplicación tan estricta de lo que es una producción local, sino en priorizar la generación de valor en la UE. Eso pasa por atraer inversores y robustecer las cadenas de valor. Es decir, identificar componentes concretos donde tenemos que focalizar nuestros esfuerzos para asegurar ese valor añadido.
– La automoción es un pilar importante de la industria. ¿Es el momento de flexibilizar las exigencias climáticas?
– España, y me atrevería a decir que también la UE, es un claro ejemplo de que son compatibles y complementarios los objetivos climáticos y la competitividad. Hay un factor verde, tecnológico, que además tira mucho de la industria.
– En Bruselas ya se debate sobre una Europa a dos velocidades que agilice la toma de decisiones. ¿No es una enmienda al proyecto de mayorías?
– Es la constatación de una situación tremendamente compleja. Pero nos encontramos con esa complejidad también en muchos Estados miembros, donde hay gobiernos de coalición y la toma de decisiones se produce en un contexto de mayor fragmentación de los bloques políticos. En el caso de Mercosur hemos visto que se ha decidido avanzar por consenso, cuando no es la norma. La regla para los acuerdos comerciales es la mayoría cualificada. Y la mayoría cualificada es la que determina que avanzamos hacia el proyecto comunitario.
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