Junts aprieta las tuercas a Sánchez, mientras las causas por corrupción anulan a Cerdán, Zapatero y Juanfran Serrano
Regala esta noticia Añádenos en Google Puigdemont y Turull con Cerdán, en la ya famosa foto previa a la investidura de Sánchez. (Efe)Barcelona
28/06/2026 a las 00:16h.Santos Cerdán, José Luis Rodríguez Zapatero y Juanfran Serrano. El primero y el tercero por la 'trama de las cloacas' y el expresidente, por ... el 'caso Plus Ultra'. El cerco judicial a la cúpula del PSOE y el círculo más próximo de Pedro Sánchez ha tenido una víctima colateral inesperada en la relación de los socialistas con Junts. Esa relación tan bien engrasada por Cerdán en los encuentros con Carles Puigdemont en Bélgica y Suiza que permitió a Pedro Sánchez seguir en La Moncloa pese a la victoria de Alberto Núñez Feijóo en las elecciones de 2023.
exigir que Sánchez se someta a una cuestión de confianza y dimita.En paralelo, los independentistas han otorgado credibilidad indubitada a las sospechas aireadas contra el presidente de la Generalitat y líder del PSC, Salvador Illa, su objetivo de cabecera. «Menos victimismo y más explicaciones», ha exigido Puigdemont a Illa, con el foco puesto en el «especial interés en China» de la Generalitat. Illa viajó al país asiático el pasado julio, en la primera visita a la potencia de un líder de la Generalitat desde que lo visitara Pasqual Maragall a principios de siglo.
Tras hacerse públicas las investigaciones judiciales sobre Zapatero, Junts registró en el Parlamento catalán una petición de comparecencia de Illa por el contrato con Huawei. Respecto al resto de causas judiciales en el entorno del PSOE, la respuesta de los independentistas ha basculado entre extender la sospecha de 'lawfare' de la que se creen víctima y elevar el listón de la exigencia a Sánchez por su «debilidad parlamentaria» y el «incumplimiento» de los pactos.
'Lawfare' de Puigdemont
«Hace mucha gracia ver perfiles de militantes y simpatizantes del PSC y el PSOE hablando estos días de golpismo judicial», apuntaba Puigdemont, que aguarda a que el Tribunal de Justicia Europeo resuelva sobre la amnistía el 16 de julio, en un largo artículo en X publicado días después de la imputación del expresidente Zapatero. Aunque el golpe para Junts resultó más acusado, si cabe, con la caída hace un año de Cerdán.
El ex secretario de Organización del PSOE fue pieza clave de la relación de los secesionistas y del pacto para la investidura de Sánchez, el interlocutor que consiguió allanar las suspicacias del expresident que proclamó la independencia y huyó en 2017 a cambio de una amnistía que la justicia sigue negando a Puigdemont. La imputación de Cerdán fue saludada desde el independentismo catalán con sospechas de 'lawfare' en las que no dejaban de señalar que su papel de negociador con el prófugo de Waterloo lo había sentenciado.
Las alusiones a la supuesta persecución judicial fueron menos airadas cuando el magistrado José Luis Calama imputó a José Luis Rodríguez Zapatero, que sustituyó a Cerdán como interlocutor en Suiza -aunque fue por poco tiempo, dado que Puigdemont dio por rotas, en noviembre, las relaciones con el PSOE-. Zapatero siempre tuvo buena prensa entre el independentismo, pero su credibilidad venía lastrada por los incumplimientos socialistas: ni catalán en Europa ni amnistía efectiva para Puigdemont, aunque la ley esté aprobada en el Congreso.
Ahora, la colocación al borde de la imputación del diputado Juanfran Serrano, miembro de la ejecutiva del PSOE, quien fuera lugarteniente de Cerdán y partícipe habitual de los encuentros con Junts, parece haber dejado a ciegas definitivamente la interlocución entre socialistas e independentistas catalanes, que insisten en que las relaciones con el PSOE «están rotas» mientras amagan con hacer piña con el PP en iniciativas que no sean la moción de censura.
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