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La letra pequeña de planificar tus viajes con la IA: de recomendar hoteles cerrados a 'venderte' la oferta que le conviene a la aerolínea

La letra pequeña de planificar tus viajes con la IA: de recomendar hoteles cerrados a 'venderte' la oferta que le conviene a la aerolínea
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La mitad de los jóvenes ya la usan, pero cuidado con sus limitaciones
La letra pequeña de planificar tus viajes con la IA: de recomendar hoteles cerrados a 'venderte' la oferta que le conviene a la aerolínea

La mitad de los jóvenes ya la usan, pero cuidado con sus limitaciones

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José Carlos Castillo

23/07/2026 Actualizado a las 00:02h.

Hubo un tiempo en que recurríamos a las agencias de viajes para planificar nuestras vacaciones sin complicarnos la vida. Después llegaron internet y las redes ... sociales: ¿cuántas travesías hemos emprendido tras descubrir una imagen de postal en Instagram o Facebook? Por no hablar de los monumentos y restaurantes que hemos visitado en función de las recomendaciones de perfectos desconocidos que la magia del algoritmo ha puesto ante nuestros ojos.

La pregunta, por tanto, no es si podemos usar la IA para esto, si no cuánto nos podemos fiar de ella. Una encuesta de la firma de ciberseguridad Kaspersky revela que solo un 28% de los viajeros estarían dispuestos a planificar sus vacaciones al completo sirviéndose de un chatbot. La razón – explica Ana Lazcano, directora del Instituto de Inteligencia Artificial para el Bien Común de la Universidad Francisco de Vitoria– es que aún presenta información errónea. «A veces recomienda hoteles cerrados, horarios desactualizados o rutas poco realistas. También tiende a 'rellenar huecos' cuando no tiene datos suficientes, lo que puede traducirse en conexiones imposibles, distancias mal calculadas o actividades incompatibles entre sí».

Son las primeras limitaciones para dejar nuestro viaje en sus manos, pero hay más. «Otra es que la IA no siempre distingue bien entre información objetiva y contenido promocional disponible en internet, su principal fuente de entrenamiento», añade la experta.

– Entonces, ¿qué hacemos?

– La IA puede ayudar mucho a comparar opciones, detectar patrones de precio o encontrar alternativas, pero delegar totalmente decisiones importantes sigue teniendo riesgos porque el sistema no asume responsabilidad sobre el resultado. Al final, reservar un vuelo o elegir un alojamiento implica factores personales que no siempre aparecen en los datos, como comodidad, contexto familiar o incluso intuición.

Ahora bien, no todo es malo con la IA en plan agente de viajes. Nos podemos aprovechar de ella en algunos aspectos. Si ya usamos los tradicionales comparadores de viaje, la IA tiene ventajas. «Mientras los primeros se limitan a ordenar precios y opciones, las herramientas de la segunda son capaces de ofrecer propuestas completas (combinando vuelos, preferencias y ritmos de viaje en base al contexto personal del usuario). Ahí es donde aporta un valor real: adapta sus recomendaciones a variables muy distintas: si viajas con niños, si buscas turismo cultural, si tienes movilidad reducida, si priorizas gastronomía o si tienes un presupuesto muy ajustado», aporta Lazcano.

El mito del ahorro

Lo del presupuesto es muy interesante porque uno de los motivos por el que la gente echa mano de la IA para organizar sus vacaciones es precisamente ese: gastar lo menos posible. Lazcano, sin embargo, rebaja el optimismo generalizado: tampoco es que la IA sea infalible, al parecer, con respecto a esto: «Ayuda a detectar combinaciones de viaje poco evidentes, pero debemos entender que muchas plataformas tienen intereses comerciales. Los chatbots no siempre recomiendan 'lo mejor' de forma neutral, sino lo más rentable para la compañía que los ha desarrollado».

Así que antes de darle a comprar, hay que pensárselo un poco. Los algoritmos también manejan los hilos aquí, y las propias agencias de viaje y aerolíneas los utilizan para «generar ofertas adaptadas a nuestro historial de búsqueda, predecir qué tipo de viaje puede interesarnos y aplicar la estrategia de los llamados precios dinámicos». Esta última hace que las tarifas suban o bajen según criterios como la demanda, la temporada o las veces que hayamos consultado un viaje online con anterioridad (a mayor probabilidad de compra, mayor precio).

En último término, la especialista de la Universidad Francisco de Vitoria recomienda usar la IA para tareas repetitivas relacionadas con nuestras vacaciones como «comparar opciones, resumir opiniones, proponer rutas iniciales o adaptar itinerarios según restricciones». Pero advierte de que hay que aplicar la supervisión humana en todas las decisiones que tengan un componente emocional, contextual o económico de peso, como son «elegir un destino especial, valorar la seguridad, interpretar el ambiente real de un lugar o decidir si una experiencia encaja con las expectativas personales».

Lo que nunca debes decirle a la IA

Más allá de los imprevistos derivados de contarle demasiado a la IA sobre nuestros viajes, los expertos recuerdan que al compartir información sensible (como nuestra ubicación, fechas, presupuesto, hábitos o composición familiar) podemos estar entrenando a futuros modelos sin saberlo. Además, «dichos datos podrían terminar revelándose a terceras personas con propósitos oscuros», advierte la experta en tecnología Kimberly Ann Komando. Ella recomienda no decirle a la IA datos como nombres de usuario y contraseñas; nuestro nombre, dirección y número de teléfono; información financiera, datos médicos, información laboral confidencial, respuestas a preguntas de seguridad e información personal de terceros.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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