Antonio, el vecino de Cieza asesinado a puñetazos en Hellín, en una imagen cedida por su madre.
Reportajes La madre de Antonio, muerto a puñetazos por el 'pendenciero' David en Hellín: "A mi hijo lo mataron como a un perro""Mi hijo era drogadicto, pero era buena persona y no se merecía esa paliza", según reflexiona la madre de Antonio en una entrevista con EL ESPAÑOL. "Eran criminales". "¿Cómo es posible que estuvieran en libertad?"
Más información: David, "pendenciero" y con "37 detenciones" a sus espaldas, mató a puñetazos a Antonio cuando buscaba coca por Hellín
Jorge García Badía Cieza Publicada 21 abril 2026 02:50hUna madre siempre es una madre. Nunca tira la toalla con un hijo. Y ella jamás lo hizo, ni siquiera cuando su Antonio cayó en las garras de la droga, por eso, ahora clama "Justicia" para que la muerte a puñetazos que su vástago sufrió en Hellín, se castigue con una condena contundente para David S. F. (1999); Juan José S. C. (1989) y Raúl S. A. (2003).
"Mi hijo era drogadicto, pero era buena persona y no se merecía esa paliza", según reflexiona esta pobre mujer, mostrando a EL ESPAÑOL una foto de su querido hijo, Antonio B. O. (Cieza, 1980), cuando el consumo de coca en base no había engullido a aquel albañil y pintor que era un currante.
"Empezó a consumir droga en la mili con 20 años". "Yo notaba que algo no iba bien, que se gastaba mucho dinero, y un día me lo confesó". "Luego se echó una novia, convivieron tres años y estuvieron casados dos años, después se divorció y estuvo en mi casa bastantes años".
Antonio entró en barrena tras separarse de su mujer. "Con la droga no controlaba sus impulsos". "Nos robaba dinero". Pero ni su madre ni su padre lo echaban de casa, solo trataban de ayudar a su hijo, llevándolo a centros para que se desintoxicara: Cartagena, Cehegín, Córdoba, Albacete...
"Como era mayor de edad, no podían retenerlo y se salía de todos los centros". "Tenía esquizofrenia a raíz del consumo". En esas idas y venidas a casa de sus padres en Cieza, la Guardia Civil tuvo que intervenir un día en el domicilio familiar, debido a que Antonio estaba bebido y bajo los efectos de las drogas, insultando y amenazando a su padre, totalmente ido.
"El juez me preguntó si lo metía en la cárcel, pero yo le perdoné porque era mi hijo. Le pusieron una orden de alejamiento de nosotros y le suspendieron la condena de 2 años de cárcel, con la condición de no delinquir". "Después de eso ingresó en un centro en Lorca". Este fue el prólogo antes de volver a las andadas en Hellín donde lo mataron a golpes.
Antonio murió de una paliza en Hellín la madrugada del 12 de abril
- ¿Por qué dejó Antonio el centro de desintoxicación de Lorca?
- Madre: Después de pasar ocho o diez meses en el centro, un cura le buscó un piso. Estaba mejor, se tomaba su medicación, nos llamaba, nos enseñaba las cosas que se preparaba para comer... Estuvo en Lorca más de un año.
El día 25 de cada mes cobraba una pensión de unos 900 euros por su esquizofrenia. Luego se marchó a Albacete y acabó en Hellín. No sé por qué se marchó allí. Como madre, siempre estaba pensando en Antonio, siempre estaba preocupada por mi hijo. Hace ocho días le tuve que enterrar y solo tenía 45 años. Dios mío, qué pena...
Esta pobre mujer no puede seguir hablando, contiene las lágrimas, coge aire, y muestra su "rabia" por la muerte tan cruel que ha sufrido Antonio en la calle Cantarería de Hellín. "Los que han matado a mi hijo eran unos criminales". "¿Cómo es posible que estuvieran en libertad?"
La pregunta que formula esta jubilada se debe a que dos de los tres investigados por el homicidio de su hijo tienen un peligroso historial como delincuentes. David S. F. (Hellín, 1999), supuesto autor de los paliza mortal, arrastraba 37 detenciones, y Juan José S. C. (Hellín, 1989), uno de sus presuntos cómplices, contaba con 8 arrestos.
Además, el Grupo de Policía Judicial los define así: "En cuanto a los antecedentes de David y Juan José, destaca el carácter pendenciero de ambos, pues presentan diversas reseñas por delitos cometidos contra las personas, contra la propiedad o contra la Administración de Justicia”.
“A su vez, destaca que a ambos les constan controles policiales entre los que figura un señalamiento por delito de homicidio doloso previo”.
David, encarcelado como supuesto autos del homicidio, y Juan José, en libertad como investigado por cómplice de la agresión.
Tanto David como Juan José seguían en libertad y durante la noche del sábado 11 al domingo 12 de abril, junto a un amigo que también está investigado por el homicidio, Raúl S. A. (Hellín, 2003), se cruzaron en el camino del pobre Antonio y no lo contó.
Aquella noche de sábado, Antonio entró a un local chino de Hellín y le pidió ayuda a una pareja para comprar coca para hacerse un basuco. Esos novios aceptaron acompañarle hasta un narcopiso y se han convertido en testigos protegidos de la Policía Nacional tras identificar a David en un reconocimiento fotográfico como el supuesto autor de la paliza mortal:
“A la altura de la calle Cantarería, se han acercado tres hombres de etnia gitana por detrás nuestra. Uno de ellos, montado en un patinete”. “Sin mediar palabra, uno de ellos [David] que llevaba una sudadera blanca y barba cerrada, le ha propinado un golpe al varón [Antonio] al que hemos conocido esta noche. Le ha dado con el puño en la cabeza”.
“Al caer al suelo, lo ha rematado con otro golpe con su puño”. “Creo que el agresor llevaba un anillo o algo similar, debido a la contundencia de los golpes”. "He podido observar un charco de sangre junto a la cabeza del hombre, el cual queda tendido bocabajo”.
El atestado policial desvelado por este diario recoge que David supuestamente le propinó dos puñetazos tan fuertes a Antonio, que acabaron con la vida de este toxicómano que a veces merodeaba por el Supermercado Consum de Hellín, pidiéndole prestado el móvil a alguien para llamar a su madre o a sus hermanas.
"Nunca robó para consumir droga", según afirma la madre de Antonio, un currela de la construcción y un manitas con la brocha gorda, convertido en toxicómano tras dos décadas de adicción. "A su padre le podía gritar, pero no era violento". "Jamás le tuve miedo a mi hijo", subraya esta viuda que tras enterrar a su marido, le ha tocado dar su último adiós a su hijo.
Los tres investigados por la paliza mortal: David, Juan José y Raúl, durante la noche de autos.
Esta madre coraje rompe su silencio, con la condición de no desvelar su identidad, a la vista de que confiesa sentirse preocupada por el perfil multirreincidente de dos de los tres detenidos. "Siento impotencia". "Esa persona había sido detenida 37 veces".
Esta jubilada está acompañada durante la entrevista con este diario de una de sus hijas y que asegura sentirse "indignada" por lo sucedido como su madre. "Nadie tiene derecho a quitar una vida de esa manera".
- ¿Usted sabe si su hermano conocía a alguno de los tres investigados: David, Raúl o Juan José?
- Nunca nos habló de esas personas. Yo creo que estuvo en la calle equivocada y se cruzó con la gente equivocada.
- ¿Mantenía contacto con su hermano?
- Hablé con Antonio 24 horas antes de que lo mataran. El viernes, a eso de las 20.40 horas, me llamó desde un teléfono que no era suyo. Me pidió 10 euros porque necesitaba coger un autobús de Hellín a Caravaca de la Cruz hasta Cieza para recoger en la farmacia sus medicinas para la esquizofrenia.
Estaba acompañado de alguien porque escuché preguntarle si tenía bizum para que yo le enviara 10 euros. No le di nada porque creí que era un cuento suyo para drogarse. Entonces, me dijo que estaba durmiendo en la calle y me empezó a gritar, como siempre hace, por negarme a darle dinero.
La hermana de Antonio estaba acostumbrada a lidiar con su adicción a la cocaína y no le daba la espalda a la sangre de su sangre, pero tampoco iba a financiarle algo que lo estaba aniquilando como persona. "Yo tenía contacto con él por teléfono. Creemos que llegó a Hellín el viernes que me llamó porque teníamos conocimiento de que vivía en un pensión en Albacete con el dinero que cobraba todos los meses".
El teléfono de esta mujer volvió a sonar el domingo por la mañana, otra vez era un número desconocido, pero en esta ocasión se trataba de un agente para informarle de que Antonio había muerto de una paliza. El atestado de la Policía Local de Hellín recoge que los bomberos tardaron 35 minutos en limpiar el charco de sangre que dejó el traumatismo craneoencefálico severo que le causaron a golpes a este vecino de Cieza.
Momento clave en el que los dos testigos que acompañan a Antonio a comprar cocaína, se cruzan con Raúl, montado en un patinete.
- ¿Qué hipótesis tiene la familia acerca del móvil del homicidio de Antonio?
- Hermana: La Policía Nacional nos dice que sospecha que pudo ser un ajuste de cuentas o que iban a obligarlo a sacar dinero de un cajero porque tenía una pensión por su esquizofrenia.
De momento, el Grupo de Policía Judicial sostiene que Antonio, de 45 años, se convirtió en el objetivo del trío después de analizar las cámaras de seguridad del Ayuntamiento de Hellín y comprobar que le siguieron mientras iba acompañado de los novios que lo llevaban a un narcopiso.
“Se puede comprobar el recorrido efectuado por la víctima y los dos testigos y cómo son seguidos desde el Jardín del Tamborilero, por la calle Sol, hasta la calle Rabal, por el varón que viste sudadera negra, identificado como Raúl S. A, y que en la calle Rabal señala a la víctima y los testigos. En ese lugar es donde se unen tanto David, como el varón con chándal gris, identificado como Juan José [...]".
El Tribunal de Instancia número 3 de Hellín ordenó el ingreso en prisión de David S. F., de 26 años, dejando en libertad con cargos a Juan José S. C., de 37 años, y Raúl S. A., de 23 años con la obligación de comparecer en sede judicial una vez a la semana.
La Policía cree que David fue el autor de los dos puñetazos mortales y Juan José y Raúl actuaron "protegiendo al agresor”. Aunque la familia de la víctima aguarda al informe definitivo de la autopsia, para ver si Antonio pudo recibir alguna patada en la cabeza cuando cayó al suelo, por parte de los supuestos compinches. Su madre solo tiene clara una cosa: "A mi hijo lo mataron como a un perro; quiero que paguen lo que han hecho".