Carolyn Bessette y John Kennedy Jr. en una fotografía. Getty Images
Celebrities 'LOVE STORY' La madre de Carolyn y Lauren Bessette había pedido a John FK Jr. que no volara con las dos a la vez: barajó el homicidio culposoEl último episodio de Love Story: John F. Kennedy Jr. y Carolyn Bessette plasma las fricciones familiares, entre demandas y desacuerdos con las indemnizaciones.
Más información: La trágica historia de amor de JFK Jr., el último 'príncipe americano', y la publicista de Calvin Klein, Carolyn Bessette
Jesús Carmona Publicada 3 abril 2026 01:45hLa serie revelación del momento, de la que todos hablan, Love Story: John F. Kennedy Jr. y Carolyn Bessette, no deja de suscitar interés en todo el mundo, y su último capítulo, titulado Search and Recovery, no ha sido una excepción.
En él, tras la tragedia del accidente, que resquebraja el orden familiar y del país, se aborda la batalla legal de dos familias, Kennedy y Bessette, rotas en dolor. Reproches, demandas cruzadas, indemnizaciones y disputas varias que hacen añicos toda posibilidad de entente.
Especial protagonismo ocupa en este último episodio de la ficción Ann Freeman, la madre de Carolyn y Lauren Bessette. Interpretada por la actriz Constance Zimmer (55 años), se plasma el dolor inmenso de una madre que ve cómo en cuestión de segundos pierde a sus dos hijas.
Los oscuros últimos años de John Kennedy Jr. y Carolyn Bessette mientras América creía en su cuento de hadasLa pareja se comprometió en 1995. Getty Images
También se aprecia en esa mujer la desolación, la rabia y el vacío. Todo ello trasluce de una de las frases más duras del episodio, cuando la actriz que encarna a Ann dice: "¿Hace falta que le recuerde que no tenía una, sino dos hijas a bordo del avión que él estrelló?".
Esa frase recoge fielmente la vasta desolación de Ann tras el fatal accidente del 16 de julio de 1999. La escena que aparece en el último episodio de Love Story: John F. Kennedy Jr. y Carolyn Bessette, está basada en las notas del diario de Robert F. Kennedy Jr.
En la ficción se describe el encuentro entre la madre de Carolyn y Lauren Bessette y Edwin Schlossberg, marido de Caroline Kennedy, mientras decidían dónde enterrar los cuerpos de los tres fallecidos.
El propio Robert F. Kennedy Jr. escribió en ese diario que "toda la familia Bessette sabe que Ed odiaba a Carolyn e hizo todo lo posible por hacerle la vida imposible (...) y acosó a su madre destrozada y afligida".
Carolyn junto a John FK Jr. Getty Images
Aquellas palabras reflejan el clima emocional que rodeó una de las tragedias más mediáticas de los años noventa. John F. Kennedy Jr. y Carolyn Bessette eran vistos como una especie de realeza estadounidense.
Su muerte, junto a la de Lauren Bessette, abrió una herida que pronto se convirtió en un conflicto entre dos familias muy distintas.
La serie de Ryan Murphy revela que las cenizas de los tres fueron arrojadas al océano, en el punto exacto donde cayó la avioneta, frente a Martha's Vineyard.
Según la producción, esa decisión se tomó porque John había dicho una vez a su hermana Caroline que ese era su deseo.
La escena marca el final de la ficción, pero no el final de la historia real. Lo que vino después fue un litigio silencioso, complejo y cargado de dolor.
Para entenderlo hay que volver al día del accidente. Según el libro JFK Jr: An Intimate Oral Biography, escrito por Liz McNeil y Rosemarie Terenzio, la madre de Carolyn fue una de las primeras personas en enterarse de la desaparición del avión.
JFK Jr. y Carolyn Bessette. Getty Images
Carole Radziwill, esposa de Anthony Radziwill, primo de John, llamó a Terenzio, asistente y amiga íntima de Kennedy. Ella, a su vez, contactó con Ann Freeman.
"Estaba aterrorizada", recuerda Terenzio. "Dijo algo así como: 'Le dije que nunca volara con dos de mis hijas al mismo tiempo'. Estaba enfadada. Lloraba. Era el pánico, el shock, la incomprensión".
Para Freeman, Kennedy había ignorado la única petición que le había hecho. Y el peor presagio se había cumplido: dos de sus tres hijas habían muerto.
Un mes después, Ann Freeman presentó documentos judiciales para gestionar los bienes de Carolyn y Lauren.
También solicitó "el derecho a presentar demandas por lesiones personales y homicidio culposo en el futuro contra personas o partes 'desconocidas'".
Era un paso habitual en casos de muerte súbita o accidental. Un año más tarde, la fiscalía general concluyó que la responsabilidad del accidente recaía en John F. Kennedy Jr.
El informe señalaba que el piloto tenía poca experiencia para un vuelo nocturno en condiciones adversas. También recogía que un instructor había advertido a Kennedy y se había ofrecido a acompañarlo, pero él rechazó la ayuda.
La pareja en Tribeca, Nueva York. Getty Images
Para entonces, el abogado de Freeman, Constantine Ralli, confirmó que ya había negociaciones con los Kennedy. "Ambas partes esperan poder cooperar de forma extrajudicial y discreta", dijo.
Más tarde se supo que Freeman estaba dispuesta a presentar demandas contra el patrimonio de John, gestionado por Caroline Kennedy. Reclamaba una indemnización por "muerte por negligencia y dolor y sufrimiento conscientes".
El testamento de John F. Kennedy Jr., redactado en 1995, antes de casarse con Carolyn, establecía que su patrimonio pasaría a su esposa si le sobrevivía.
Como no fue así, los beneficiarios principales pasaron a ser sus sobrinos Rose, Tatiana y Jack. En total, el documento incluía 14 beneficiarios, entre ellos su asistente Rose Marie Terenzio.
Caroline, hermana de John, como madre de los menores, quedó al frente de la gestión de los bienes.
El 12 de julio de 2001, el New York Post publicó que ambas familias habían alcanzado un acuerdo extrajudicial valorado en 15 millones de dólares, que saldrían del patrimonio de Kennedy, estimado en unos 100 millones.
Poco después, Ralli negó a CNN que esa fuera la cifra real. "No sé de dónde lo sacaron", afirmó. Según la misma información, las negociaciones habían sido tensas. Los Freeman‑Bessette pedían al menos 20 millones.
Los Kennedy ofrecían 7. Freeman estuvo a punto de romper varias veces las conversaciones porque quería incluir una disculpa pública de los Kennedy, algo que nunca llegó.
Mientras tanto, ambas familias afrontaban el duelo de formas opuestas. Los Kennedy lo hicieron bajo el foco mediático que los acompañaba desde los años sesenta.
Los Freeman‑Bessette, en cambio, intentaron recuperar el anonimato que siempre habían tenido antes de que Carolyn se casara con John.
Carolyn Bessette con la sortija de compromiso. Getty Images
Ann Freeman se había divorciado del padre de sus hijas en 1974 y se había casado en 1977 con el doctor Richard Freeman.
Tras el accidente, Ann, Richard y el padre biológico de las jóvenes emitieron un comunicado conjunto.
"Cada uno de estos tres jóvenes -Lauren Bessette, Carolyn Bessette Kennedy y John F. Kennedy Jr.- representaba el amor, el éxito y la pasión por la vida", comienza el escrito.
Y sigue: "John y Carolyn eran almas gemelas y esperamos honrarlos en la muerte de la manera sencilla en que eligieron vivir sus vidas. Nos reconforta saber que juntos consolarán a Lauren por toda la eternidad".
Se concluye: "Agradecemos especialmente la privacidad y el apoyo que nos han brindado nuestros amigos, familiares y la comunidad. Nada en la vida te prepara para la pérdida de un hijo".
Un año después, ante el acoso mediático por el aniversario, Ann Freeman difundió otro comunicado: "Hemos recibido una avalancha de solicitudes de comentarios a medida que se acerca el aniversario. La pérdida de estos tres jóvenes a quienes tanto amábamos ha cambiado nuestras vidas para siempre".
"Seguimos lidiando con nuestro dolor y optamos por preservar lo que nos queda de privacidad". El Cape Cod Times describió entonces su vida en Greenwich, donde se refugiaron con la complicidad de sus vecinos.
El matrimonio en Nueva York paseando junto a su perro. Getty Images
"La gente habla de Kennedy, Kennedy, Kennedy. Pero olvidan que perdió a dos hijas", dijo la mujer que ayudó a Freeman a preparar el funeral.
En el verano de 2000, la pareja vivía en una casa de alquiler mientras esperaban la construcción de una vivienda más aislada. Después del acuerdo de 2001, nada más se supo de ellos. Ann Freeman murió en 2007, a los 67 años.
Su viudo, Richard, habló por última vez en 2019, cuando el New York Post lo contactó por el vigésimo aniversario de la tragedia. "Nunca cooperamos con los medios de comunicación, ni concedemos entrevistas", expresó.