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Amigos y familiares de Antonio Javier Gutiérrez Ramos, este miércoles junto al altar instalado en el Faro de Torre del Mar. E. CABEZAS Sucesos en Málaga La madre de un motorista de 30 años muerto en Almayate: «Queremos la verdad, que se reabra la causa judicial»La familia de Javier Gutiérrez lucha para que se aclaren las circunstancias del accidente del pasado 20 de julio tras colisionar con un turismo en la N-340
Miércoles, 14 de enero 2026, 13:55 | Actualizado 14:26h.
el joven motorista de 30 años fallecido el pasado 20 de julio en un choque con ... un turismo en la antigua N-340 a la altura de Almayate, han alzado la voz para pedir que se reabra la causa judicial y se esclarezcan las circunstancias del siniestro. «Queremos la verdad, que se reabra la causa; si el culpable fue mi hijo lo aceptaremos, igual que intentamos aceptar que ya no lo tenemos, pero necesitamos avanzar», reclama la madre, Paqui Ramos, de 56 años, que está de baja tras una vida dedicada al campo. El juzgado de Vélez-Málaga decretó el pasado agosto el archivo de la causa, al considerar que, a la vista del atestado, el joven motorista fue el culpable del siniestro, al realizar una maniobra. la que la familia llegó al lugar del siniestro y vio cómo los sanitarios intentaban reanimar a su hijo. «Estuvimos ese día en el tanatorio esperándolo un día y medio», recuerda, aún con la voz rota.Lo que más daño les sigue provocando, casi seis meses después, es la difusión en las primera horas posteriores al siniestro mortal, de un vídeo del cuerpo del joven en la calzada, junto a su motocicleta de 125 centímetros cúbicos. «Ese mismo día ya hubo un vídeo viral circulando por todas las redes, tirado en la carretera y lo grabaron de cerquita, y eso nos dolió mucho y a día de hoy sigue doliendo mucho», expresa Ramos. La madre denuncia que, pese a esa exposición, «no tenemos nada de él y ya por fin sí podemos decir que el caso está archivado desde el momento cero, culpando a mi hijo».
«La Guardia Civil llegó la última en personarse allí donde el accidente, sin investigar y sin tomarle los datos»
Paqui Ramos
Madre del joven motorista fallecido en accidente
Según Paqui, la Guardia Civil «llegó la última en personarse allí donde el accidente, sin investigar y sin tomarle los datos ni hacerle las preguntas a los testigos que esa noche estuvieron allí». La progenitora explica que a través de su abogado han presentado un recurso para reabrir las diligencias: «Simplemente queremos saber lo que ocurrió; que el culpable fue mi hijo, lo aceptaremos, pero necesitamos saberlo para avanzar, sobre todo por mis otros dos niños, que están mal».
La hija menor, Irene Gutiérrez, de 17 años, ha dejado los estudios por la situación emocional que atraviesan y sueña con retomar su vida con un ciclo de peluquería en El Palo cuando la familia pueda estabilizarse. «Lo estamos pasando supermal porque era nuestro hermano mayor y lo echamos mucho de menos», confiesa, rodeada de amigos de Javier.
«La verdad que no porque sea él, pero ninguna familia debería merecerse esto: ni una persona morir así y que traten todo sin la delicadeza que se merece, y más grabándole el vídeo», lamenta Irene, que confiesa que sufren pensando que «a lo mejor hay gente ahí riéndose de lo que le ha pasado viendo el vídeo y compartiéndolo». El hermano mediano, Daniel, de 23 años, ha dejado su trabajo como repartidor en un Burguer King de Torre del Mar porque tenía que pasar a diario por el punto kilométrico 268 de la N-340 donde murió Javier, mientras que el padre, Antonio, de 54, trabaja como operario de grúas en la construcción para sostener a la familia.
No han podido conservar su número de móvil
Ramos relata un episodio añadido a ese «largo camino»: la pérdida del número de teléfono de Javier, que la familia quería conservar. «Estuvimos luchando, llamando a muchas compañías de teléfono para ver si lo podíamos recuperar y, en la misma compañía donde se perdió, volvimos a llamar y el que me atendió me dijo que lo que yo le estaba contando le sonaba a cuentos chinos y que me hiciera a la idea de que había perdido el número de teléfono de mi hijo igual que perdí a mi hijo. Esas son palabras muy crueles», denuncia.
Antonio Javier Gutiérrez Ramos, monitor deportivo de 30 años y vecino de Torre del Mar, perdió la vida sobre las 3.15 de la madrugada del domingo 20 de julio de 2025 cuando su motocicleta de 125 centímetros cúbicos colisionó con un turismo BMW X1 en el kilómetro 268 de la antigua N‑340, en la travesía de Almayate. El 112 recibió varios avisos que alertaban de la colisión entre un coche y una moto y de un herido muy grave tendido en la calzada; los sanitarios solo pudieron certificar el fallecimiento del joven en el lugar.
Según publicó SUR, la conductora del turismo, una mujer de 42 años que viajaba con su hijo de seis, duplicaba la tasa máxima de alcohol permitida, con 0,54 y 0,6 miligramos de alcohol por litro de aire espirado, y fue investigada por la Guardia Civil por un delito contra la seguridad vial. La muerte de Javier conmocionó a Torre del Mar, donde era muy conocido. La Tenencia de Alcaldía trasladó su pésame y el CD Atlético Torre del Mar FS le dedicó una emotiva carta, recordándolo como «uno más» del vestuario, aunque no vistiera la camiseta, y destacando su cercanía, humildad y pasión por el club. Amigos y familiares levantaron a las pocas el altar improvisado de velas y fotos junto al Faro de Torre del Mar, cerca de la vivienda familiar.
Paqui y sus hijos se reúnen allí con otros familiares y amigos a diario, mañana y tarde, para reclamar «justicia»
Paqui y sus hijos se reúnen allí con otros familiares y amigos a diario, mañana y tarde, para reclamar «justicia». Insisten en que no buscan culpables a cualquier precio, sino que se reconstruya con rigor qué pasó aquella noche. «Que el culpable fue mi hijo, lo aceptaremos, pero que se sepa la verdad», repite la madre, que reclama que se tome declaración a todos los testigos que estuvieron en la escena y se analicen de nuevo las pruebas.
Mientras tanto, la familia intenta rehacer su día a día con un dolor que no remite: una madre de baja tras décadas en el campo, una hija que ha aparcado los estudios, un hermano que ha dejado su empleo por no enfrentarse al lugar del siniestro y un padre que sigue subiendo cada mañana a la grúa. «Lo necesitamos para avanzar», resume Paqui Ramos.
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