- SERGIO SAIZ Nueva York
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Pimco aleja el fantasma de una burbuja y estima que la IA, seguida de los sectores de energía y Defensa, alimentará un ciclo de inversión sin precedentes.
La inteligencia artificial, el rearme militar de Occidente y la búsqueda de seguridad energética están sentando las bases de una de las mayores olas de inversión de la historia reciente. Pimco, una de las principales gestoras de renta fija del mundo, estima que estos tres factores, junto con la reorganización de las cadenas de suministro globales, impulsarán un gasto adicional cercano a los 14 billones de dólares en todo el mundo durante los próximos cinco años.
Y aunque las OPV de SpaceX, OpenAI y Anthropic amenazan con acabar con la liquidez de los mercados bursátiles a corto plazo, la burbuja por la inteligencia artificial está lejos de estallar, según las previsiones de la gestora recogidas en su último informe de previsiones macro y de mercado bajo el título Ruptura y resiliencia.
La cifra de nueva inversión, equivalente aproximadamente a una octava parte del PIB mundial actual, refleja un profundo cambio de paradigma económico. Si durante las últimas décadas las empresas y los gobiernos priorizaron la eficiencia y la reducción de costes en un entorno de creciente globalización, la nueva etapa estará marcada por la seguridad nacional, la resiliencia industrial y la competencia tecnológica entre bloques. Y para eso hará falta una época de gasto e inversión sin precedentes en la historia.
Pimco sostiene que el mundo ya no pasa por una simple transición económica, sino que habla de una auténtica ruptura del orden surgido tras la Segunda Guerra Mundial. En este nuevo escenario, la geopolítica ha dejado de ser un factor externo, muchas veces condicionado por la economía, para convertirse en uno de los principales motores o frenos del crecimiento económico, la inflación y los mercados financieros.
La mayor parte de la inversión prevista corresponderá a la inteligencia artificial. Según los cálculos de la gestora, el desarrollo de centros de datos, capacidad de procesamiento, semiconductores, redes de telecomunicaciones y sistemas energéticos asociados requerirá alrededor de 7,6 billones de dólares entre 2026 y 2030.
La magnitud del despliegue recuerda a algunas de las grandes revoluciones tecnológicas de la historia. Las principales compañías tecnológicas estadounidenses ya están destinando cientos de miles de millones de dólares a infraestructuras de IA, lo que a su vez despierta la duda entre los inversores ante la ausencia de rentabilidad a corto plazo. Sin embargo, los expertos de Pimco creen que este despliegue tiene características propias que lo hacen diferente, por ejemplo, al boom de Internet.
Si bien reconocen que podría haber baches por el camino y momentos de alta volatilidad en los mercados, consideran que todavía queda recorrido para seguir aprovechando la ola inversora en inteligencia artificial.
En cuanto a los desafíos, más allá de la incontrolable geopolítica, Pimco recuerda que los inversores siguen de cerca la evolución de la deuda. Si bien descarta una crisis de deuda como tal, reconoce que en el capítulo de créditos privados hay más dudas y que los tipos de interés más altos de lo inicialmente previsto para este momento del calendario están empezando a provocar un aumento de los impagos. Nada grave de momento, pero sí es una señal de que el mercado de deuda empieza a deteriorarse.
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