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La moda de los 'cursos exprés' para reinventarse: ¿sirven de algo o es marketing?

La moda de los 'cursos exprés' para reinventarse: ¿sirven de algo o es marketing?
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Las formaciones masivas online hacen su agosto en estas fechas, pero no son mágicas: antes de apuntarnos hay que elegir con mucho cuidado la que nos conviene
La moda de los 'cursos exprés' para reinventarse: ¿sirven de algo o es marketing?

Las formaciones masivas online hacen su agosto en estas fechas, pero no son mágicas: antes de apuntarnos hay que elegir con mucho cuidado la que nos conviene

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José Carlos Castillo

16/09/2026 Actualizado a las 00:09h.

Septiembre es el nuevo enero. Volvemos del descanso veraniego con un montón de ideas y de planes. Entre ellos, cambios en nuestro perfil profesional. Desde ... el que quiere dejar su trabajo porque no le llena y probar algo nuevo, hasta el que busca formarse más y mejor. Estos últimos son el público objetivo de los llamados 'cursos exprés', formaciones intensivas para reciclarse o perfeccionar conocimientos, que viven su particular agosto por estas fechas.

«Cuando la tecnología, la regulación o las necesidades del mercado cambian con rapidez, la formación continua deja de ser una ventaja para convertirse en una necesidad. Los más activos son aquellos que están viviendo una transformación más acelerada, como la inteligencia artificial y las tecnologías digitales, la salud, la sostenibilidad, el derecho o la educación», señala Esperanza Ferrando Nicolau, vicerrectora de Formación Permanente de la Universidad CEU San Pablo

«Lo que marca la diferencia no está en la duración, sino en el diseño», explican los especialistas

Esa 'actividad' de la que habla la experta se acompaña, claro está, de una oferta muy grande. Y ahí es cuando los interesados se enfrentan al primer dilema: ¿son todos los cursos igual de buenos?, ¿cómo distinguimos los que realmente vale la pena? «Lo que marca la diferencia no está en la duración, sino en el diseño. Un buen curso tiene objetivos claros, profesorado cualificado, contenidos actualizados, metodología práctica y un sistema de evaluación. No promete milagros, sino desarrollar competencias concretas y útiles», detalla la vicerrectora.

Pero aunque cumpla con todo esto, tampoco podemos pensar que un solo curso nos va a transformar por completo nuestra carrera profesional. «Conviene desconfiar de las promesas de resultados inmediatos», desliza la experta. Y usar la lógica y el sentido común:«La formación abre oportunidades, pero necesita apoyarse en la experiencia, el esfuerzo y un proyecto profesional coherente».

¿Qué piden las empresas?

También es importante elegir bien qué queremos hacer: no es solo que nos guste, sino que tenga salida. Si nuestro objetivo es mejorar nuestro currículum e, incluso, reciclarnos, lo que hay que averiguar primero es qué pide el mercado, cuáles son las competencias demandas por las empresas. La vicerrectora de la Universidad San Pablo CEU da algunas pistas:«Junto a las habilidades de carácter técnico propias de cada profesión, las compañías buscan cada vez más perfiles capaces de utilizar la inteligencia artificial, analizar datos y desenvolverse en entornos digitales. También valoran destrezas como la comunicación, el pensamiento crítico, la resolución de problemas y la capacidad de seguir aprendiendo».

Otra de esas dudas a las que se enfrentan quienes buscan estos cursos es si, además de merecer la pena, les va a proporcionar un mejor trabajo. Vamos, si son la puerta de entrada a ese puesto soñado. «Estos cursos no garantizan un empleo por sí solos», se adelanta Ferrando. Pero no hay que tirar la toalla:«Pueden reforzar un perfil profesional cuando responden a necesidades reales del mercado y complementan la formación previa. La empleabilidad ya no depende únicamente del título obtenido hace años, sino también de la capacidad de mantenerse actualizado». Vamos, que si damos el paso en la dirección adecuada, sí nos coloca ante el timbre de esa puerta que queremos que se abra.

En resumen, la combinación de competencias técnicas y humanas y de conocimientos previos con nuevas capacidades es lo que realmente aporta valor en un mercado profesional cada vez más cambiante. «Apostar por formaciones flexibles como las microcredenciales y facilitar el acceso a este tipo de formación repercutirá de forma positiva tanto en los profesionales, que verán mejorar su empleabilidad e impulsar su carrera profesional, como en las empresas, que contarán con profesionales actualizados», opina Paula Pedro Aznar, socióloga y ayudante de investigación en la Unidad de Prospección y Análisis Laboral (UPAL) de la UOC.

Algo más que un certificado

Las formaciones online o presenciales suelen culminar con la entrega de un certificado al que deberíamos dar la importancia justa. Más que la acreditación, los departamentos de recursos humanos suelen pedir que demostremos aquellas habilidades supuestamente interiorizadas, para lo cual nos vendrán de perlas portfolios, proyectos o páginas webs realizadas en el marco del curso. A dicho respecto, Ferrando pide además que nos interesemos por quién lo imparte, qué institución lo respalda, cuáles serán los resultados del aprendizaje y cómo se calificará: «En definitiva, conviene hacerse una pregunta muy sencilla: '¿Qué sabré hacer al terminar este curso que hoy no sé hacer?'».

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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