El juzgado archiva provisionalmente el caso tras confirmar la autopsia el fallecimiento por causas naturales de las dos personas
Regala esta noticia Añádenos en Google Acceso a la vivienda en el que vivían madre e hija fallecidas, en el número 42 de la calle Hernando de Acuña de Parquesol. (A. Mingueza)Álvaro Muñoz
Valladolid
28/05/2026 Actualizado a las 09:43h.Las dos muertes tuvieron lugar en un lapso de tiempo de cinco meses. Es la conclusión a la que han llegado los forenses tras completar ... las autopsias a la madre e hija, de 87 y 63 años, quienes fueron halladas sin vida en su casa de Parquesol. El primer análisis de los agentes que accedieron al interior de la vivienda a última hora del pasado 12 de mayo ya ponía de manifiesto que la hija había convivido con el cuerpo sin vida de su madre, Milagros Ortega, si bien ha tenido que ser el informe forense el que acreditara con exactitud de cuánto tiempo se trataba.
sorpresivo hallazgo.Desde ese momento, se inició una investigación policial, aunque según las primeras exploraciones, se descartaba que existieran indicios de signos violentos. Ese extremo ha sido confirmado también por las autopsias, que precisan que los dos fallecimientos fueron por causas naturales.
Tras recibir el atestado policial y los informes forenses, el Juzgado de Instrucción número 2 de Valladolid ha sobreseído la causa de forma provisional.
El hallazgo de los dos cadáveres sumergió en un mar de preguntas a los inquilinos del inmueble en el que residía Milagros Ortega con una de sus tres hijas. Según comentaban un día después del despliegue policial y judicial en su edificio, madre, con una salud muy delicada, e hija mantenían una vida muy hermética. Las veían salir a pasear. La anciana siempre iba en silla de ruedas y con la necesidad de usar oxígeno. En cambio, la hija, con guantes y mascarilla, siempre la sacaba a pasear.
En los últimos meses, cuando su madre ya había fallecido, se vio a la hija salir a hacer la compra. Desde entonces iba sola y cuando era preguntada por su progenitora respondía que «estaba bien, pero que no se podía mover». Residentes de la zona también remarcaron que las dos mujeres eran «amables», pero que «no socializaban mucho». Eso sí, alguno puntualizó que la hija era emocionalmente dependiente de su madre después de tantos años cuidándola.
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