La tecnología nuclear, en resumen, permite llegar más lejos, con más carga, por más tiempo y con menos limitaciones.
memorandum, la meta es un reactor de potencia media en órbita para 2028, con una variante diseñada para propulsión eléctrica nuclear, y un primer gran reactor funcional en la superficie de la Luna para 2030. Para ello, tanto la NASA como el Pentágono desarrollarán tecnologías energéticas de manera paralela, utilizando la estrategia actual de competencia entre proveedores.Los reactores deberán ser modulares, escalables y tendrán que incluir aplicaciones tanto para la futura vida en la Luna como en la propulsión espacial. Por su parte, el DOE deberá garantizar que estos proyectos cuenten con el combustible, infraestructura y seguridad nuclear necesarios para que logren sus objetivos. Ademas, esta dependencia evaluará si la industria tiene la capacidad para producir hasta cuatro reactores en cinco años.
El plan contempla tecnologías que produzcan al menos 20 kilovatios eléctricos (kWe) durante 3 años en orbita y al menos 5 años en la superficie lunar. Mientras tanto, deberán tener un diseño capaz de elevar la potencia a 100 kWe. Los primeros diseños deberán llegar en un año.
Marte y más allá”, resumió la cuenta. Por su parte, Jared Isaacman, administrador de la NASA, aclaró en su perfil oficial de X que “ha llegado el momento de que Estados Unidos emprenda el uso de energía nuclear en el espacio”.El plan otorga un marco común en el que cada agencia deberá trabajar. Cada una opera con su propio presupuesto y procesos internos. En el trasfondo, la carrera por la infraestructura espacial evidencia la competencia tecnológica con China, que también busca capacidades energéticas avanzadas para la Luna.