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La nueva vida de Raymond tras perder un brazo en un 'buggy': «Decidí que lo superaría y lo hice»

La nueva vida de Raymond tras perder un brazo en un 'buggy': «Decidí que lo superaría y lo hice»
Artículo Completo 753 palabras
Siete años después del accidente, ocurrido durante una excursión en Estepona, logra un acuerdo de indemnización tras un complejo periplo judicial marcado por la pasividad de la empresa
La nueva vida de Raymond tras perder un brazo en un 'buggy': «Decidí que lo superaría y lo hice»

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En la imagen, Raymond, quien sufrió la amputación del brazo izquierdo tras el siniestro en 'buggy'. (Daniel Maldonado)

Irene Quirante

25/05/2026 a las 00:02h.

Habían contratado una excursión en 'buggy' en Estepona para dar una sorpresa a su primo, de 15 años, que estaba de visita en la Costa ... del Sol. Apenas llevaban unos minutos cuando el vehículo en el que iba Raymond volcó, con la mala fortuna de que su brazo izquierdo quedó atrapado bajo el coche: «Desperté en el hospital y me dijeron que, debido a la gravedad de las lesiones, era necesario amputar la extremidad».

Su vida cambió aquella mañana, tras contratar la expedición en familia. «Pensamos en alquilar la excursión para mi primo, que estaba en España de visita. Nos pareció que la salida en 'buggy' era un buen plan» señala Raymond. A la aventura, que prometía rutas guiadas por senderos, caminos de tierra y vistas panorámicas, se sumaron también su novia (hoy su mujer) y su tío.

Una vez en el punto de encuentro, señala Raymond, el monitor les dijo que tendrían que esperar a que llegara otra pareja. Pasada una media hora, al ver que no aparecían, salieron después de que se les explicara cómo funcionaban los 'buggies' y de entregarles unas gafas para el polvo. «El guía iba el primero, detrás de él conducía yo y mi novia iba conmigo, y en tercer lugar iban mi tío y mi primo», dice.

Según apunta, salieron sobre las 10.30 horas y, casi desde el principio, su sensación era de que el monitor iba demasiado rápido. «Yo no sé si es que iba mal de tiempo y había que aligerar porque habíamos salido tarde, pero cada vez se le veía menos», cuenta. Según detalla, entraron por un tramo de curvas, con subidas y bajadas, hasta llegar a una bifurcación: «En ese momento solo veía polvo, ya no veía al conductor».

«Desperté en el hospital y me dijeron que, debido a la gravedad de las lesiones, era necesario amputar la extremidad»

De acuerdo con el testimonio de Raymond, fue entonces cuando, intentando averiguar la dirección que había tomado el guía, perdió el control del vehículo, que se desestabilizó tras pasar por un montículo. «Solo sé que volcó y que luego se deslizó unos metros hacia abajo», indica. A partir de ahí, los recuerdos se difuminan. «Me acuerdo de que no me podía levantar; entonces miré y vi que tenía un brazo atrapado».

La familia vivió minutos de verdadera angustia a continuación. Estaban perdidos, con el joven herido y ninguno tenía cobertura para pedir auxilio. «Mi tío empezó a andar con el móvil para ver si encontraba señal porque no había manera de llamar», dice. «No sé cuánto tiempo pasaría hasta que pasó un hombre, que creo que era un vecino de una finca cercana», explica. Él fue quien, según relata, consiguió alertar a los servicios de emergencias.

Desconoce el tiempo que tardaron en llegar los operativos de la Policía Local, los bomberos y los sanitarios del 061. Lo poco que recuerda, según afirma, es que intentaban tranquilizarlo y que todavía podía mover los dedos de la mano izquierda, a pesar de que el brazo seguía atrapado. Según Raymond, el monitor no se dio cuenta de que había perdido a la comitiva hasta pasado un buen rato. «No volvió hasta unos 40 minutos después, ya estaba la ambulancia allí», calcula.

Una vez excarcelado por los bomberos, la ambulancia lo trasladó hasta un helicóptero medicalizado para su evacuación de urgencia a un hospital. Lo poco que recuerda es que su mujer le decía que no se mirara la extremidad y que él pidió que se la taparan.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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