Luis de la Fuente. Diseño: Alberto Viña Azores
Mundial de fútbol 2026 La obra de Luis de la Fuente: en el Mundial 'de las estrellas' reinó España, el mejor equipoLa Selección se proclamó campeona del mundo volviendo a exhibir un juego coral, donde el colectivo premia sobre lo individual.
Más información:España conquista su segunda estrella: el control total deja KO a Argentina en la prórroga y pone fin a la 'era Messi' (1-0)
Jorge Pacheco Publicada 20 julio 2026 03:17h Actualizada 20 julio 2026 04:15h- España
- Directo Final Crónica
- Argentina
España se proclamó campeona del Mundial tras vencer a Argentina (1-0) en la prórroga de una final disputada en el MetLifeStadium, NuevaJersey, con un gol de FerranTorres en el minuto 106 tras una asistencia de cabeza de NicoWilliams procedente de un centro de Pedro Porro.
La Selección conquistó así su segunda estrella mundialista, dieciséis años después de Sudáfrica2010, y lo hizo dominando de principio a fin un partido en el que Argentina apenas inquietó la portería de UnaiSimón.
El torneo, celebrado en Estados Unidos, México y Canadá, quedará marcado por la despedida de LionelMessi en un Mundial y por el peso simbólico de superar a la selección tricampeona.
El gol de Ferran que vale la segunda estrella y la obra maestra de Rodri: las notas de España contra Argentina en la final del MundialEste Mundial había sido presentado como el de 'las estrellas': Messi buscando su último baile, KylianMbappé liderando a Francia, Bellingham en modo estrella con Inglaterra, Haaland tirando de una Noruega revolucionaria.
Sin embargo, el desenlace confirmó una tesis que De la Fuente lleva defendiendo desde que asumió el cargo en enero de 2023: el fútbol coral, la rotación colectiva de responsabilidades y el trabajo de equipo pueden imponerse sobre el talento individual desbordante.
España llegó a la final tras eliminar a Francia (2-0) en semifinales, mientras que Argentina remontó a una Inglaterra durísima (2-1), pero en el partido decisivo fue la superioridad colectiva española, no un destello genial de una estrella, la que inclinó la balanza.
El resultado deportivo confirma además una hazaña histórica: España se convierte en la primera selección, junto al recuerdo de la generación de Vicente del Bosque, en encadenar el título de la Eurocopa (2024) con el del Mundial, reafirmando un ciclo dorado bajo el mando de un seleccionador que construyó este proyecto desde las categorías de base.
Posiciones medias de España y Argentina en la final. Diseño: Arte EE
El arquitecto de Haro
Luis de la Fuente, nacido en Haro (La Rioja) en 1961, no llegó al banquillo de la absoluta como un nombre mediático, sino como el arquitecto silencioso de trece años de éxitos en las categorías inferiores de la RFEF.
Desde 2013 dirigió la Sub-19, con la que ganó la Eurocopa de la categoría en 2015; en 2018 asumió la Sub-21, título que conquistó en 2019 batiendo a Alemania en la final, y en 2021 condujo al combinado olímpico a la plata en Tokio.
En ese recorrido formó y moldeó a buena parte de la generación que hoy sostiene la absoluta: Rodri, MikelMerino, DaniOlmo, MikelOyarzabal, FabiánRuiz y UnaiSimón pasaron por sus manos antes de llegar a la élite.
Cuando De la Fuente asumió la selección absoluta en enero de 2023, tras la eliminación de Qatar 2022 ante Marruecos, heredó un equipo sin identidad clara desde la última gran cosecha de 2008-2012.
Su respuesta fue inmediata: ganó la Liga de Naciones de laUEFA a los seis meses de su llegada y, un año después, la Eurocopa 2024 en Alemania.
Trayectoria Luis de la Fuente Diseño: Arte EE
Su balance roza la perfección estadística: su España ya es la selección con más partidos seguidos invicta, tras ganar la final del Mundial y alcanzar los 38 encuentros oficiales consecutivos sin conocer la derrota.
El sello de esta España no es la genialidad individual, sino la coralidad: un bloque que combina el control posicional de Rodri en la base, la verticalidad de los carrileros, la conexión entre líneas de DaniOlmo y la polivalencia ofensiva de Oyarzabal. Cada uno de estos mecanismos se sostiene sobre patrones repetidos durante todo el torneo y llevados a su máxima expresión en la final ante Argentina.
Territorio Rodri
Rodri fue distinguido como el mejor jugador del Mundial, recibiendo el Balón de Oro del torneo. El centrocampista del Manchester City se erigió en el metrónomo absoluto del equipo: es el futbolista con más pases completados de todo el campeonato. Su capacidad para dar continuidad a las jugadas, temporizar el ritmo y activar a Dani Olmo entre líneas es de élite absoluta.
En la final, Rodri ejerció de eje indiscutible de la medular española, dominando la posesión frente a una Argentina bien ordenada pero incapaz de robarle el balón con continuidad.
Su asociación con los centrales PauCubarsí y Laporte formó lo que puede describirse como un triángulo de salida de balón prácticamente inexpugnable: la pareja de zagueros apenas concedió ocasiones claras a Messi y Julián Álvarez durante los 120 minutos, mientras Rodri filtraba pases entre líneas para lanzar a Lamine. Cubarsí, además, fue reconocido como mejor jugador joven del torneo, confirmando el nivel de esa base defensiva.
Territorio Rodri Diseño: Arte EE
Este triángulo de oro -Rodri como director y Cubarsí-Laporte como plataforma de seguridad- explica por qué España pudo permitirse una posesión tan alta sin exponerse a las transiciones rápidas de Argentina.
La paciencia y clarividencia de Rodri en la salida de balón dotaron al equipo de la estructura necesaria para que el resto de piezas -laterales, interiores y delanteros- tuvieran libertad ofensiva sin comprometer el equilibrio defensivo.
El peso de los laterales
Uno de los rasgos tácticos más reveladores de esta España es su transformación posicional al tener el balón: lo que en defensa se presenta como un 4-3-3 se convierte en fase ofensiva en un 3-2-5, con PedroPorro interiorizándose por el carril derecho mientras MarcCucurella asciende como un extremo más por la banda izquierda.
Esta reconfiguración fue determinante en la final, donde Cucurella, junto a ÁlexBaena y Oyarzabal, protagonizó reiteradas llegadas por el costado izquierdo durante la primera parte.
En el segundo tiempo y la prórroga, fue el carril derecho el que decidió el partido: Pedro Porro se incorporó con asiduidad al ataque junto a Cubarsí, y fue precisamente su centro, prolongado por Nico Williams, el origen directo del gol de Ferran Torres que dio el título a España en el minuto 106.
El peso de los laterales Diseño: Arte EE
Esta doble amenaza por ambas bandas obligó a Argentina a defender con líneas muy replegadas durante buena parte del encuentro, incapaz de contener simultáneamente la anchura que generaban los dos laterales.
La anchura total que aportan Cucurella y Porro no solo estira a la defensa rival, sino que crea superioridad numérica en campo contrario, liberando espacios interiores para los mediapuntas y permitiendo que Rodri disponga de líneas de pase limpias.
Es un mecanismo que España repitió en todo el Mundial y que en la final resultó decisivo para desequilibrar a una Argentina que, según las crónicas del partido, apenas pudo inquietar más allá de aproximaciones puntuales por la derecha y acciones aisladas de Messi y Julián Álvarez.
El factor Olmo
Dani Olmo funcionó durante todo el torneo como el conector de todas las jugadas de ataque de la selección, un mediapunta con capacidad de giro que le permite recibir de espaldas a la portería rival y encararla de cara para amenazar el área o combinar con Lamine Yamal y Oyarzabal.
En la final generó una de las ocasiones más claras del primer tiempo tras una pared con Lamine que obligó a una gran intervención de DibuMartínez, y ya en la segunda mitad forzó otra parada exigente del guardameta argentino con un disparo que botó justo delante de él.
Sus números en el Mundial reflejan ese rol de enlace más que de finalizador puro: pese a no marcar goles en el torneo, Olmo acumuló asistencias y una notable participación en la creación de ocasiones, con porcentajes de acierto en el pase por encima del 88% y varias ocasiones claras generadas para sus compañeros.
Su capacidad de recepción entre líneas, unida a su visión para encontrar a los extremos en el último tercio, hizo de él la pieza que transformaba la posesión estéril en peligro real.
El factor Olmo Diseño: Arte EE
Esta condición de 'conector' también explica por qué De la Fuente lo utilizó como enlace permanente entre el doble pivote y el tridente ofensivo durante toda la competición, no solo en la final.
Su influencia en el juego español recuerda a la de otros interiores históricos de la Selección, pero con un perfil más físico y con mayor capacidad de recorrido en ambas direcciones del campo.
Oyarzabal, más que un '9'
MikelOyarzabal, utilizado nominalmente como delantero centro, se comportó durante el Mundial como un futbolista de movilidad constante que bajaba a combinar con la medular en lugar de fijarse en el área rival.
Su labor de apoyo entre líneas conecta directamente con Dani Olmo, Lamine Yamal y Álex Baena en espacios cortos, generando una red de pases triangulares que desarticula los bloques defensivos rivales antes de que estos puedan reorganizarse.
En la final, esa movilidad quedó patente en varias secuencias: Oyarzabal inició un contragolpe que fue frenado con falta y amarilla de Lisandro Martínez, y estrelló un disparo centrado que Dibu Martínez logró detener en el tramo final del primer tiempo.
Oyarzabal, más que un '9' Diseño: Arte EE
Su capacidad para arrastrar a los centrales rivales fuera de posición liberó de forma sistemática los carriles exteriores, permitiendo las proyecciones constantes de Lamine Yamal y FerranTorres por los costados.
Este perfil de falso '9' descentralizado explica buena parte del desequilibrio ofensivo español durante todo el torneo: al no fijarse en el punto de penalti, Oyarzabal impide que los defensores centrales rivales sepan a quién marcar, y su participación en la circulación de balón añade un jugador extra en la superioridad numérica de la zona de creación.
Su gol decisivo en semifinales ante Francia (5 goles en total en el torneo) y su participación constante en la generación de ocasiones en la final confirman que su valor va mucho más allá del killerinstinct tradicional de un delantero.
El pressing español
De la Fuente trabajó durante todo el ciclo un pressing coordinado en bloque medio-alto, con líneas de recuperación orientada que buscaban recobrar la posesión en menos de diez segundos tras la pérdida.
Este mecanismo convierte cada pérdida de balón en una transición organizada inmediata, eliminando el peligro de que el equipo quede expuesto a contraataques rápidos, algo especialmente relevante contra una Argentina que basaba buena parte de su amenaza ofensiva en las transiciones veloces de Messi y Julián Álvarez.
El pressing español Diseño: Arte EE
En la final, esa presión coordinada explica por qué Argentina apenas logró inquietar a Unai Simón más allá de aproximaciones esporádicas: el bloque español recuperaba rápido cualquier balón perdido en campo propio y evitaba así que la Albiceleste encontrara espacios para correr.
La expulsión de Enzo Fernández por doble amarilla en el descuento del tiempo reglamentario, fruto de una entrada dura sobre Cubarsí en un contexto de partido físico y trabado, es también un síntoma del desgaste que ese pressing incesante provocó en el centro del campo rival.
Esta estructura de recuperación inmediata fue una constante durante todo el Mundial, no una táctica puntual para la final, y constituye uno de los pilares del proyecto de De la Fuente desde su etapa en las categorías inferiores: un equipo que ataca con generosidad pero que nunca renuncia a defender colectivamente desde el momento en que pierde el balón.
Trump apostó por Messi, dedicó un frío saludo a Sánchez... y se coló en la foto de la victoria tras entregar la Copa a RodriEl Mundial 2026 quedará en la memoria como el torneo en el que las individualidades más brillantes del planeta -Messi en su probable despedida, Mbappé, Julián Álvarez- cedieron ante una idea colectiva sólida, repetible y perfectamente engranada.
España no ganó gracias a un genio aislado, sino a la suma de mecanismos: la dirección de Rodri, la anchura de Cucurella y Porro, la conexión de Olmo, la movilidad de Oyarzabal y un pressing que no dio tregua durante 120 minutos en la final.
La segunda estrella confirma que el proyecto de Luis de la Fuente, construido pacientemente durante trece años desde las categorías inferiores, ha culminado en el mayor logro posible: encadenar la Eurocopa 2024 y el Mundial 2026 con una generación que él mismo formó desde la base.
Más allá del resultado, este Mundial "de las estrellas" terminó demostrando que el mejor equipo, no la mejor estrella individual, sigue siendo la fórmula ganadora en el fútbol de máximo nivel.