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La obsesión por mejorar el esperma tiene mucho de pseudociencia, pero detrás hay una verdad incómoda

La obsesión por mejorar el esperma tiene mucho de pseudociencia, pero detrás hay una verdad incómoda
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Los influencers del sector del bienestar se han topado con un tema de gran relevancia en lo que respecta a la fertilidad masculina, aunque no todas las soluciones que proponen son buenos consejos.
Gabriela GalvinSalud18 de junio de 2026demostrando que el bienestar de los hombres desempeña un papel clave en la fertilidad, así como en la salud durante el embarazo y el desarrollo infantil temprano.

“Me anima cada vez que la atención se centra en la fertilidad masculina”, expresa Michael Eisenberg, catedrático de urología en la Universidad de Stanford. “Creo que se ha subestimado durante mucho tiempo… [y] la fertilidad es un deporte de equipo”.

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La infertilidad, o la incapacidad de concebir tras un año de intentarlo, afecta a aproximadamente una de cada seis personas en todo el mundo. La salud reproductiva se ha considerado durante mucho tiempo un ámbito exclusivamente femenino, dado que son las mujeres las que soportan la carga física del embarazo. Aunque algunos estudios sugieren que los factores masculinos causan entre el 30% y el 50% de los casos de infertilidad, los hombres no son evaluados en aproximadamente uno de cada cuatro casos.

La salud de los hombres influye en que un embarazo termine en aborto espontáneo, en que la madre padezca preeclampsia (una complicación del embarazo potencialmente mortal) o en que el bebé nazca con malformaciones congénitas, aunque los riesgos generales son bajos. Los espermatozoides llevan marcas epigenéticas que son sensibles al entorno del hombre antes de la concepción, lo que significa que las elecciones de estilo de vida pueden afectar a la salud de los espermatozoides.

Ahí es donde entran en juego los "sperm-maxxers", que realizan un seguimiento de su recuento espermático, su motilidad (la capacidad de los espermatozoides para nadar hasta el óvulo), su morfología (la forma y el tamaño de los espermatozoides) y la fragmentación del ADN. Un espermatozoide nuevo tarda aproximadamente entre dos y tres meses en madurar por completo, por lo que los cambios en el estilo de vida destinados a mejorar la salud espermática pueden dar resultados rápidamente.

Cómo mejorar el esperma

Aunque algunas cuentas virales sugieren que los hombres consuman mucha carne de vacuno, mantequilla y leche cruda, los estudios demuestran que las dietas ricas en grasas saturadas están relacionadas con un recuento espermático más bajo, lo que reduce las probabilidades de embarazo. La dieta mediterránea, rica en ácidos grasos omega-3, antioxidantes y fibra, se asocia con una mejor calidad del esperma, incluyendo el recuento, la motilidad y la morfología.

Las investigaciones también señalan a las toxinas ambientales, como los disruptores endocrinos y los microplásticos, como posibles causantes de la infertilidad masculina. La exposición prolongada puede provocar estrés oxidativo (un desequilibrio en el organismo entre los antioxidantes y las moléculas inestables conocidas como radicales libres, que provoca daño celular), lo que puede reducir la motilidad y la viabilidad de los espermatozoides.

publicó el mes pasado un famoso (o infame, según se mire) mensaje en el que afirmaba haber eliminado los microplásticos de su semen y describía los pasos que había seguido. Algunos de ellos son simplemente buenos consejos medioambientales (deshacerse de las tablas de cortar de plástico, por ejemplo), pero para los hombres preocupados por su fertilidad hay otras medidas que probablemente sean más importantes.

“Hay cosas más importantes de las que preocuparse antes que los microplásticos: perder peso, hacer ejercicio y dejar de fumar, ya sea marihuana o tabaco”, aconseja Jesse Mills, urólogo y director de la Clínica para Hombres de la UCLA.

La automedicación tampoco mejora necesariamente la salud de los espermatozoides y, en algunos casos, podría resultar perjudicial. Algunos defensores de la mejora de la calidad espermática promocionan la testosterona por su papel en la producción de esperma, pero la terapia con testosterona puede, potencialmente, obstaculizar ese proceso y reducir la fertilidad. Por otra parte, en un ensayo clínico aleatorizado (considerado el estándar de referencia en la investigación médica), los hombres que tomaban suplementos de zinc y ácido fólico no presentaron una calidad del semen significativamente mejor ni tasas de natalidad más altas que los que tomaban placebos.

“Probablemente los suplementos no hagan daño”, concede Mills. No obstante, señala que muchos estudios sobre sus beneficios para la salud están patrocinados por la industria, lo que significa que sus conclusiones pueden ser exageradas.

Los estudios sugieren que la obesidad, el tabaquismo, el consumo excesivo de alcohol, la falta o el exceso de ejercicio, la falta de sueño, el estrés y la exposición repetida (y a múltiples fuentes de) calor (por ejemplo, en saunas o jacuzzis) pueden afectar a la salud de los espermatozoides.

“Lo que cuenta son las cosas aburridas: comer, moverse, dormir”, señala Mills sobre la salud de los espermatozoides.

La edad también importa. La calidad del esperma tiende a disminuir a medida que los hombres envejecen, lo que aumenta el riesgo de complicaciones en el embarazo, defectos congénitos, autismo y esquizofrenia. Sin embargo, la edad paterna no recibe ni de lejos tanta atención como el riesgo de que las mujeres conciban a una edad más avanzada, compara Jonathan Huang, endocrinólogo reproductivo de la Universidad de Hawái en Mānoa.

Hay mucho por hacer

Todavía existen importantes lagunas en la investigación sobre la salud reproductiva masculina, y muchos estudios presentan limitaciones, como el reducido tamaño de las muestras o el hecho de haberse realizado únicamente con ratones. Además, la evidencia suele ser más sólida en lo que respecta a cómo la salud previa a la concepción afecta a la fertilidad que en lo que se refiere a los resultados del embarazo y la salud infantil, aunque esto está empezando a cambiar.

“Muchos de esos estudios se han realizado en hombres con problemas reproductivos ya diagnosticados desde el principio”, afirma Tim Moss, divulgador científico de Healthy Male, una organización sin fines de lucro dedicada a la salud masculina en Australia. “La extrapolación a partir de alguien que ha acudido a un centro de fertilidad en busca de ayuda es muy diferente de la mayoría de las personas que no lo han hecho”.

Algunos expertos sostienen que las pruebas de morfología no son buenos indicadores de la fertilidad, pero esa pista condujo al diagnóstico final de Paris: varicocele, es decir, venas dilatadas en el escroto similares a las varices de las piernas y una de las causas más comunes de infertilidad masculina. Se sometió a una cirugía correctiva en febrero.

La importancia de una buena salud en general

“Los hombres de mi edad piensan que lo están haciendo todo bien al no beber, comer sano y hacer ejercicio con regularidad, pero aún así pueden tener problemas internos de los que no tienen ni idea”, indica Paris. Ha estado compartiendo su experiencia en internet para animar a otros hombres a hacerse análisis hormonales y de esperma cuando empiecen a intentar tener un hijo, en lugar de esperar un año a que se les diagnostique infertilidad. Sigue atribuyendo a los suplementos el mérito de haber mejorado su salud en general.

Tanto Mills como Eisenberg aprueban que los futuros padres se informen de forma proactiva sobre la calidad de su esperma, y señalan que los hombres que no tengan intención de concebir a corto plazo también podrían beneficiarse de un análisis de esperma.

“A medida que nuestra salud se deteriora, vemos cómo eso se refleja en los parámetros del semen”, destaca Eisenberg, lo que convierte al esperma en una especie de “sexto signo vital”. Actualmente es también asesor médico jefe de SwimClub, una empresa de suplementos para la fertilidad masculina que se lanzó el año pasado. Los suplementos contienen unos 15 ingredientes, entre ellos el aceite de pescado (que, según las investigaciones, podría mejorar la calidad del esperma), pero también otros con beneficios no demostrados, como el zinc y el ácido fólico, y otros con resultados contradictorios, como la coenzima Q10.

Incluso cuando los hombres siguen consejos médicos sólidos (y no se someten a terapia con luz roja en los testículos, otro truco sin demostrar que promueven los sperm-maxxers, los expertos resaltan que deben mantener sus expectativas bajo control. Lograr un embarazo saludable implica un cierto grado de aleatoriedad, y los hombres que confían demasiado en la optimización del esperma corren el riesgo de caer en la autoculpa y el remordimiento.

“Si reducimos la fertilidad masculina a la simple idea de que hay que maximizar el recuento de espermatozoides, y que eso es lo único que se necesita, entonces estamos haciendo un flaco favor a esos hombres”, advierte Moss.

Artículo originalmente publicado enWIRED. Adaptado por Mauricio Serfatty Godoy.

Fuente original: Leer en Wired - Ciencia
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