El organismo advierte de que un escenario de conflicto prolongado en Oriente Medio empujará a algunos países a la recesión
Regala esta noticia Añádenos en Google Un surtidor en una gasolinera. (Víctor Casado/EFE) 03/06/2026 Actualizado a las 09:51h.Incluso si Estados Unidos e Irán firmasen un acuerdo de paz mañana, el daño a la economía global ya estaría hecho. Aunque un conflicto prolongado ... en Oriente Medio podría tener consecuencias económicas aún más graves, la OCDE ya da por hecho que España y el mundo tendrán que hacer frente a una mayor inflación de la prevista durante este año y el que viene, según su último informe de Previsiones Económicas, publicado este miércoles.
A pesar de ello, tal y como ya han apuntado organizaciones turísticas, la OCDE coincide en que España podría experimentar un aumento de visitantes desviados de otros destinos más cercanos al conflicto, en lo que supondría un 'boom' para el sector.
Riesgo de recesión
El conflicto no solo puede lastrar la economía española: la OCDE también plantea un escenario negativo en el que las perturbaciones económicas derivadas del conflicto se extiendan hasta comienzos del año 2027, en lugar de finalizar en un futuro inmediato. En este caso, la inflación en los países del G-20 podría alcanzar el 4,4% en 2026 y 2027, al tiempo que el crecimiento de la economía mundial se ralentizaría al 2,1% en 2026 y al 1,8% en 2027. Esta situación podría «empujar a algunas economías a una recesión», según el estudio.
«Esas tasas son extremadamente bajas, salvo en casos de grandes recesiones mundiales, como la crisis financiera mundial o la pandemia, en las que la producción mundial se redujo y algunos países pudieron sufrir una recesión en toda regla», detalló la OCDE en su informe.
«El desempleo aumentaría y la inversión —incluida la destinada a la IA, que consume mucha energía— se reduciría considerablemente, con un riesgo cada vez mayor de reajustes en los mercados financieros», añadieron los autores de la previsión económica.
Las economías más golpeadas serían aquellas que se encuentran en desarrollo y dependen de la importación de materias primas. Europa y América del Norte serían las regiones más resilientes, aunque la inflación persistente, la escasez de insumos, el endurecimiento de las condiciones financieras y la caída de la confianza podrían lastrar el crecimiento.
«El impacto no se repartirá de manera uniforme. Se prevé que alrededor de un tercio de las economías de la OCDE experimenten un crecimiento negativo de los salarios reales este año. Los trabajadores de estos países verán cómo se reduce su nivel de vida, lo que constituye la realidad humana que se esconde tras las cifras de inflación que tenemos ante nosotros», apuntó Mathias Cormann, secretario general de la OCDE.
En este escenario, Stefano Scarpetta, economista jefe de la OCDE, consideró que «la política monetaria tendría que intervenir» para controlar la escalada de precios. «Esperamos que este escenario no se materialice», agregó.
Si los precios de la energía comenzasen a disminuir en 2026 en el marco de un acuerdo de paz —que el escenario manejado por la mayoría de los economistas y también por los mercados—, la inflación quedaría en un 4% este año y un 3,1% el año que viene para los países del G-20.
España, menos afectada por la guerra
La exposición de España al conflicto en evolución en Oriente Medio es «limitada», y se manifiesta principalmente «a través de unos precios energéticos más elevados, que se ven parcialmente amortiguados por un paquete de ayudas gubernamentales», apuntó también el informe. Sin embargo, añadió que esas ayudas deberían ser de carácter temporal y estar orientadas hacia los grupos sociales más vulnerables.
Asimismo, la organización con sede en París aseguró que las exportaciones netas lastrarán la actividad económica en España debido al sólido crecimiento de las importaciones y a una demanda exterior más moderada, con una zona euro estancada. De hecho, para España, la OCDE prevé un crecimiento del PIB en 2026 de un 2,2%, mientras que el conjunto de la zona euro solo crecerá un 0,8%.
Preguntado por la regularización de inmigrantes, Scarpetta hizo hincapié en la importancia de asegurarse de que las personas regularizadas se integran por completo en el mercado laboral: «Ustedes necesitan políticas que promuevan su acceso completo al mercado laboral para que puedan contribuir a la economía española».
Al igual ya hicieron otros organismos internacionales, Scarpetta destacó que la menor dependencia de España de los combustibles fósiles está contribuyendo a una mayor resiliencia al 'shock' energético derivado de la guerra en Irán.
comentarios Reportar un error