Superficie quemada por el incendio de Orés, en Zaragoza. Javier Cebollada EFE
Actualidad La ola de incendios no da respiro a Aragón: más de 25.000 hectáreas arrasadas en un mes negro que no tiene finLa Comunidad encadena tres semanas de sobresaltos que le han obligado a enviar varios ES-Alert y a evacuar o confinar a miles de vecinos.
Más información: La segunda vida de los pueblos más castigados por los incendios en Aragón: "Cuando viene el fuego, todo se desborda".
Jorge Lisbona Zaragoza Publicada 19 julio 2026 01:54hLa ola de incendios no da tregua a Aragón. Desde el 25 de junio, cuando se declaró el de La Litera, en Huesca, la Comunidad no ha tenido ni un día de respiro.
En menos de un mes han ardido más de 25.000 hectáreas y ha habido que desalojar a cientos de vecinos de las tres provincias.
Es uno de los peores inicios de verano que se recuerdan, y las previsiones apuntan a un dificilísimo mes de agosto que pondrá a prueba la capacidad de los servicios de extinción.
Aragón espera perimetrar mañana el incendio de Orés tras quemar 16.000 hectáreas: "La amenaza a los pueblos se diluye"Aragón se sumergirá desde este lunes en la tercera ola de calor del verano con máximas de hasta 42 grados y noches de más de 20, valores que, unidos a la falta de lluvias, convertirán el territorio en un polvorín para los grandes incendios forestales.
El primer gran incendio del verano, el de Tamarite de Litera, fue ya un aviso a navegantes. Afectó a unas 4.300 hectáreas, con daños principalmente en terreno agrícola y monte bajo.
Ya este primer susto obligó a evacuar a más de 200 vecinos de los pueblos de Azanuy, Alins y Calasanz el pasado 25 de junio y a confinar a otros 1.200 de Fonz.
Desde entonces se ha ido de sobresalto en sobresalto. A final de mes tocó luchar contra el fuego en Leciñena y la sierra de Alcubierre, donde las llamas quemaron más de 3.000 hectáreas entre las provincias de Huesca y Zaragoza y pusieron en peligro las trincheras de la conocida como ruta Orwell.
Junio terminó con un terrible balance de 6.700 hectáreas calcinadas, el peor en 10 años. Pero los datos de esta primera mitad de julio han terminado 'haciendo buenos' los del mes anterior.
El mes comenzó con 30 evacuados en Morillo de Monclús por otro incendio, esta vez en La Fueva (Huesca). Pese a su escasa extensión -unas 45 hectáreas- las llamas hicieron temer un desastre medioambiental mucho mayor antes de lograr su estabilización.
La preocupación llegó también con el de Loporzano, con 245 hectáreas arrasadas, 60 de ellas en el espacio protegido del Parque Natural de la Sierra y Cañones de Guara.
Y en Castillonroy, hubo que confinar a 800 vecinos de Albelda y se perdieron más de 400 hectáreas.
La provincia de Teruel tampoco se ha librado de este verano negro. El fuego declarado en Peñarroya de Tastavins obligó al desalojo preventivo de un hotel y de seis masías diseminadas por la zona. El resultado: 340 hectáreas calcinadas.
Todos estos incendios han quedado eclipsados por el de Orés, el peor de España en este trágico 2026 y el segundo más grave en la historia de Aragón.
Podría llegar a ser, incluso, el primero, un trágico récord que tiene el de Villarluengo (Teruel) de 1994 con 18.000 hectáreas.
Por el momento, ha acabado con 16.000 hectáreas; un perímetro de 80 kilómetros que tardará décadas en recuperarse.
Si la noche acompaña, las llamas podrían quedar acotadas este domingo, pero para hablar de una extinción total harán falta días o semanas.
Varios focos a la vez
Antes de todos estos focos apenas habían ardido 230 hectáreas en la Comunidad.
Pocos incendios habían ido más allá de las 10, y solo uno, registrado la semana del 8 al 14 de junio, había superado las 50.
Semejante concatenación ha hecho que las estadísticas oficiales hayan quedado congeladas. La última actualización es del pasado 14 de junio, justo antes de que comenzaran los problemas.
Hasta hace unos días, lo poco positivo que se podía sacar de esta sucesión de incendios era que, al menos, se habían ido produciendo 'uno detrás de otro'. No tener varios focos a la vez permitía concentrar los esfuerzos de los cientos de efectivos desplegados en el territorio, pero esto cambió a finales de esta semana, cuando el operativo se encontró con hasta 9 incendios de diversa consideración en Zaragoza, Huesca y Teruel.
En estos momentos, además del de Orés hay otros en la provincia de Huesca. El de Plan ha acabado con 80 hectáreas, mientras que el de Jánovas sigue una línea bastante favorable y está ya estabilizado.
La preocupación, pese a todo, sigue siendo máxima y en las próximas semanas irá a más. El eclipse total del 12 de agosto, que podría movilizar a cientos de miles de personas, y el fin de semana de la Asunción (15 y 16) amenazan con complicarlo todo. Y más visto lo sucedido en este último mes, teórica e históricamente el más tranquilo del verano.
Los motivos
La pregunta que muchos hacen es qué ha podido pasar para que las estadísticas hayan dado un giro de 180 grados en solo tres semanas. La respuesta hay que buscarla en la meteorología.
Tras una primavera lluviosa que favoreció el crecimiento de la vegetación, el súbito incremento de las temperaturas, con máximas de entre 35 y 40 grados durante semanas y mínimas que no han bajado de los 20 en puntos como Zaragoza capital, ha hecho que toda esa masa forestal se haya convertido en combustible en disposición de arder.
A esto hay que unir que numerosos puntos del territorio llevan semanas sin ver una gota de lluvia.
Semejante escenario ha obligado al Gobierno de Aragón a activar hasta en dos ocasiones el nivel rojo plus, limitando las labores de cosecha. También se han tenido que mandar varios ES-Alert, un aviso al que, hasta este difícil verano, se había recurrido en contadas ocasiones.
Un apoyo sin precedentes
La Unidad Militar de Emergencias (UME) acumula ya incontables jornadas en el territorio con un despliegue pocas veces visto en la Comunidad.
Hasta el 14 de junio, un 49% de los incendios forestales registrados en Aragón tenían detrás una negligencia (28,5%) o un accidente (20,7%).
Con los últimos, las causas no están tan claras. Los hay originados por un rayo, como los de Jánovas y Peña Montañesa, o por una colilla mal apagada como el de Valderrobres.
En este caso, la Guardia Civil investiga ya a una persona como presunta autora de delito de incendio forestal por imprudencia grave.
En el de Orés todavía no se ha confirmado un posible origen. Tanto el consejero de Interior, Roberto Bermúdez de Castro, como la vicepresidenta Sara Aagesen han asegurado que será la investigación de la Guardia Civil la que deba despejar la equis.
Aunque ahora es tiempo de dejar actuar al operativo de extinción, el Ejecutivo tiene claro que una vez que termine el periodo de máxima activación tocará sentarse, reflexionar y ver de qué manera se puede mejorar la actual normativa contra incendios.
El consejero de Medio Ambiente y Turismo, Luis Biendicho, adelantó en su primera entrevista, concedida a EL ESPAÑOL DE ARAGÓN, que la intención es apostar por una mayor limpieza y clareo de las masas forestales, más pastoreo, un mejor mantenimiento de las pistas y la creación de anillos perimetrales de seguridad en torno a núcleos urbanos y granjas.