Miércoles, 27 de mayo de 2026 Mié 27/05/2026
RSS Contacto
MERCADOS
Cargando datos de mercados...
Política

La otra izquierda pierde su gran oportunidad: sigue atada al PSOE mientras llora la caída de Zapatero

La otra izquierda pierde su gran oportunidad: sigue atada al PSOE mientras llora la caída de Zapatero
Artículo Completo 840 palabras
Los herederos políticos del 15-M han asimilado al ex presidente como uno de sus grandes referentes y han sido los primeros en salir en su defensa Leer

Cuando el 15 de mayo de 2011 un grupo de chavales de Juventud Sin Futuro impulsó sin imaginarlo un cambio en la historia política de España, con aquella acampada en la Puerta del Sol que captó el malestar social de un país y que lo condensó en un movimiento de masas que se resumió en aquel célebre grito de «No nos representan», se montó contra un Gobierno del PSOE presidido por José Luis Rodríguez Zapatero, el bipartidismo o la corrupción. De aquellos «indignados» del 15-M nació Podemos y todo un espacio político en la izquierda cuyo espíritu y su herencia representan hoy también Sumar y otras formaciones.

Este recuerdo, cuando justo se acaban de cumplir los 15 años de aquel movimiento, viene a cuento, porque desde la semana pasada se ha producido un hecho llamativo. Los herederos políticos del 15-M han asimilado a Zapatero como uno de sus grandes referentes y han sido los primeros en ejercer de guardia pretoriana del ex presidente del Gobierno, como si defendieran a uno de los suyos.

Pusieron el grito en el cielo por la imputación, azuzaron la idea de que obedece a una persecución política de los jueces -lawfare- y ahora son tibios al emplearse con dureza contra él, el PSOE o quienes han dado presunta cobertura institucional para los manejos investigados. Aunque con el paso de los días hayan ido reculando y pidiendo explicaciones, la respuesta de la izquierda retrata un momento político, evidencia una oportunidad perdida para pedir paso como alternativa y desnuda la absoluta dependencia que hoy se tiene del PSOE. Están atados al destino electoral de Sánchez cuando se nació del 15-M para romper el bipartidismo y alzar una alternativa impugnatoria.

«Que los restos del 15-M hoy lo lloren [a Zapatero] como un santo da cuenta de mucho», señalaba con incredulidad Elizabeth Duval, la que fuera uno de los puntales de Sumar y que hoy está al margen del socio minoritario del Gobierno. No está ni mucho menos sola en esta opinión. Otras personas de la izquierda con perfil público han salido a recordar que «montaron» el 15-M contra Zapatero. «Yo no olvido lo que hizo», dijo Alberto Rodríguez, ex número tres de Podemos y hoy líder del partido Drago Canarias, que estuvo en Sumar el 23-J.

¿Y qué hizo que tanto enervó a esta izquierda? La gestión de la crisis económica con durísimos recortes sociales -aumento de la edad de jubilación, congelación de pensiones, recorte de salarios públicos...- o la reforma del artículo 135 de la Constitución para priorizar el pago de la deuda por encima del gasto público.

Son los grandes pecados que el Pablo Iglesias con coleta exprimió para atacar al PSOE años después y acorralarlo hacia un sorpasso que se quedó a punto. Hoy el Pablo Iglesias sin coleta se lamenta de la «justicia española» por haber imputado a Zapatero y su corte rinde tributo a su legado dentro de una amnesia selectiva.

La amistad que el ex líder de Podemos e Irene Montero mantienen con el ex presidente resume el sino en este espacio político. Zapatero se acercó a Podemos cuando el PSOE aún le repudiaba y fue un puente entre Iglesias y Sánchez para la normalización de las relaciones y la posterior formación del primer Gobierno de coalición. Es el mismo papel que luego ha ido asumiendo el ex presidente con otros partidos de izquierdas o independentistas. No es casualidad que Rufián se declarase «muy jodido» por la situación. Porque Zapatero, además de ayudar a Sánchez en clave de partido, era pieza esencial en el engranaje con los socios, y muchos de ellos, por su habilidad para movilizar al votante progresista contra la derecha, lo han acabado santificando.

Por eso el golpe no sólo lo siente el PSOE en su propio pecho. También Sumar, porque se desmorona una figura con la peor de las sospechas: la corrupción. El pecado capital que la izquierda, como dice Rufián, no puede permitirse y que en el 15-M se juzgó como imperdonable.

De ahí que la falta de contundencia en las posiciones de Sumar o Podemos haya dejado al descubierto la contradicción que se vive en un espacio que cuando irrumpió aspiraba a sustituir al PSOE y que ahora se resigna a gobernar bajo su mando.

La mimetización con el PSOE aflora hoy como el gran problema de Sumar y el primer desafío de la nueva alianza que nace. Porque ya se vio en Andalucía. Hay espacio para la izquierda pero en las elecciones se vota a las que se alejan de Sánchez, como Adelante Andalucía o Chunta. Porque los nuevos indignados están en los que no les llega para vivir en una casa o para llenar la cesta de la compra.

Fuente original: Leer en El Mundo - España
Compartir