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La Ópera de Nueva York vende sus obras de arte para sobrevivir

La Ópera de Nueva York vende sus obras de arte para sobrevivir
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La crisis financiera de la legendaria Ópera Metropolitana de Nueva York amenaza con costarle a una de las instituciones culturales más importantes de la ciudad su patrimonio artístico. Leer
Estilo de VidaLa Ópera de Nueva York vende sus obras de arte para sobrevivir
  • SERGIO SAIZ Nueva York
Actualizado 22 MAY. 2026 - 23:12En el vestíbulo de la Ópera de Nueva York cuelgan los dos murales de Chagall.DREAMSTIMEEXPANSION

La crisis financiera de la legendaria Ópera Metropolitana de Nueva York amenaza con costarle a una de las instituciones culturales más importantes de la ciudad su patrimonio artístico.

El coliseo lírico de Manhattan estudia subastar los dos gigantescos murales de Marc Chagall que presiden su vestíbulo para tapar un agujero presupuestario de casi 30 millones de dólares. Es una medida de urgencia y de último recurso, pero el organismo se queda sin opciones, convertida en la última víctima colateral de todos los frentes políticos. Demócratas y republicanos parecen decididos a acabar con el modelo de financiación que hasta ahora ha permitido al templo operístico poner en escena algunas de las producciones más prestigiosas y emblemáticas del mundo.

El último golpe a su financiación ha sido la cancelación del acuerdo multimillonario que la institución estaba a punto de firmar con Arabia Saudí, valorado en más de 200 millones de dólares. Sin embargo, la familia real Al Saud se ha echado atrás tras la guerra que EEUU ha iniciado en Irán y que ha puesto contra las cuerdas las economías del Golfo Pérsico. Quienes iban a ser los próximos benefactores de la Ópera de Nueva York han decidido cortar sus inversiones culturales en el extranjero para centrarse en el ámbito local. Cuestión de prioridades.

Tras este revés, su director, Peter Gelb, reconoce abiertamente que necesita dinero con urgencia. Ya no sabe a quién recurrir, porque su otro problema es que muchos de los multimillonarios que históricamente han sostenido la institución están hartos del clima político que se ha instalado en la ciudad contra ellos desde que se hizo con la alcaldía Zohran Mamdani. Mientras el regidor gana popularidad y seguidores en redes sociales mofándose de los ricos, ellos se están llevando sus suculentas donaciones a otros destinos donde son mejor recibidos.

Sin el acuerdo con Arabia Saudí y los millonarios neoyorquinos en retirada, la Ópera debe hacer frente un agujero presupuestario inmediato de unos 30 millones de dólares antes del cierre de su ejercicio fiscal, previsto para el 31 de julio. La institución ya había comenzado meses atrás un severo plan de ajuste de costes: despidos, reducciones salariales temporales y recortes operativos con los que esperaba ahorrar alrededor de 15 millones de dólares este año y otros 25 millones el siguiente. Aun así, no es suficiente para cubrir su desajuste presupuestario, que adolece de un problema estructural.

La Ópera de Nueva York maneja un presupuesto anual cercano a los 330 millones de dólares. Sin embargo, la venta de entradas apenas genera unos 70 millones al año, una cifra que no llega a cubrir ni el 30% del coste real de mantener en funcionamiento semejante maquinaria artística: orquesta, coro, técnicos, talleres, producciones y cientos de empleados. Históricamente, la mayor parte de los ingresos procede de grandes donaciones privadas, patrocinios y rendimientos de su fondo patrimonial. El problema es que ese colchón financiero se ha ido erosionando desde la pandemia (con retiradas de capital que suman 120 millones de dólares en los últimos cuatro años), y cuando parecía que por fin volvía a encauzar sus números, los malabares políticos de unos y otros han terminado por dar la puntilla a su delicada salud financiera.

Tampoco ayuda el envejecimiento de su público tradicional, ni que pese a ser uno de los mayores teatros líricos del mundo sus sistemas no estén del todo adaptados al siglo XXI. Por ejemplo, no se pueden comprar entradas digitales el mismo día de una producción. Es necesario acudir directamente a taquilla, sin saber si quedan entradas o su precio. Esto disuade totalmente al público más joven. En el teatro vecino, sede del Ballet de Nueva York, sí se pueden adquirir tickets online minutos antes de cualquier función y entrar mostrando un código QR en el móvil.

En este contexto, la única solución parece ser vender los dos famosos murales de Chagall titulados El triunfo de la música y Los orígenes de la música, que fueron encargadas al artista en los años sesenta como parte de la inauguración de la actual sede de la ópera y que se han convertido en uno de los iconos culturales más reconocibles de Nueva York. Están valorados en 55 millones de dólares y los gestores de la Ópera Metropolitana confían en que el próximo dueño los deje allí colgados a cambio de poner su nombre en una chapa junto a los murales indicando quién es el nuevo propietario.

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Fuente original: Leer en Expansión
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