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La pesadilla de vivir junto a 'María la Portuguesa', la peor vecina de Madrid: "Nos amenaza con sicarios y graba a los menores"

La pesadilla de vivir junto a 'María la Portuguesa', la peor vecina de Madrid: "Nos amenaza con sicarios y graba a los menores"
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Los vecinos de una promoción de la EMVS en el Ensanche de Vallecas aseguran que llevan casi un año viviendo "con miedo" desde la llegada de esta vecina al edificio en agosto de 2025 Leer

Amenazas, insultos, puñetazos, denuncias cruzadas y una creciente sensación de inseguridad han llevado a la mayoría de la comunidad de vecinos de este edificio del Ensanche de Vallecas a firmar un escrito en el que solicitan el desalojo "inmediato" de Olga María, conocida en el barrio como María la Portuguesa. También reclaman a la Empresa Municipal de la Vivienda y Suelo (EMVS), propietaria del inmueble, una actuación urgente porque, aseguran que, "ya no pueden más".

Olga María lleva años viviendo en Vallecas, aunque en este edificio reside desde hace apenas uno. Según los vecinos, su actitud y los continuos conflictos en los que se ha visto envuelta la han convertido en una persona conocida en la zona. "Ha tenido movida en todos los edificios de Vallecas en los que ha estado", cuenta un comerciante que asegura llevar años escuchando historias relacionadas con ella.

Laura, nombre ficticio, es quizá una de las vecinas que mejor refleja este desgaste. Lleva 12 años viviendo en el bloque, en una de las viviendas más próximas a la de Olga María. Hace unos meses tomó una decisión que nunca había imaginado: abandonar temporalmente su casa y volver a vivir con sus padres. "Me fui por salud, para evitar más conflictos. No podía seguir así", explica.

Su relato refleja el clima que describen otros muchos residentes. "Me da miedo salir al rellano", confiesa otro vecino, que asegura haber llegado a no querer volver a casa por temor a encontrársela. "No puedes ni pasear al perro porque te puede pegar, gritar o insultar". Recuerda incluso un episodio de madrugada: "A las tres de la mañana subió a timbrar porque decía que mi perro estaba ladrando". También denuncia que cualquier ruido cotidiano puede desencadenar una escena de tensión. "No puedo ni pasar el aspirador, casi, ni hablar por teléfono porque sube como una loca, que quiere matarme".

Los vecinos aseguran que el conflicto comenzó de forma muy distinta cuando Olga María llegó al edificio. "Le ayudamos con comida, dinero y hasta muebles para la casa, estaba sola y empatizamos con ella", recuerda una residente. Aquella acogida, sostienen, dio paso progresivamente a una escalada de enfrentamientos que califican de insoportable. "Cuando empezamos a ver comportamientos hostiles, cortamos la relación. Ahí empezó a hacernos la vida imposible", lamentan.

Los testimonios coinciden en describir una "rutina" de amenazas e insultos. "'Eres una puta, eres una zorra', es lo más amable que te puede decir", aseguran que les grita desde el rellano, las ventanas o "desde donde pueda" intimidarlos. Muchos vecinos aseguran tener miedo porque las amenazas van más allá: "He pagado 300 euros a un sicario para que te mate, que sepas que van a venir a partirte las piernas", afirman que llegó a decir a una residente. Además de las agresiones verbales, denuncian múltiples daños en las zonas comunes del inmueble: buzones, rellanos, ascensores. "Y no se queda ahí, nos graba a los vecinos, a los menores también, y nos sube a redes sociales ridiculizándonos". Amenaza también con envenenar a los perros de la urbanización y, "lo más importante", la presentación de numerosas denuncias que aseguran que son falsas. "Vivimos con la necesidad de justificar continuamente dónde estamos por si vuelve a acusarnos de algo", explican.

Las llamadas a la Policía Nacional son, según los residentes, "diarias". Aseguran que en muchas ocasiones los agentes acuden al edificio tras avisos realizados por Olga María y que, cuando llegan, ella ni siquiera les abre la puerta, porque "no sabe ni porque llama, cada día se inventa algo".

El conflicto ya ha escalado hasta los tribunales. El pasado 8 de julio, la justicia condenó a Olga María por un delito leve de lesiones y otro de amenazas tras la denuncia interpuesta por una vecina del edificio. Además, los próximos 20 y 21 de octubre están señalados nuevos juicios por hechos similares denunciados por otros de los residentes. En estos procedimientos, los vecinos aseguran encontrarse en una situación "surrealista": ellos son denunciantes y, en esos mismos pleitos, también son denunciados.

"Nosotros la denunciamos con pruebas, informes médicos y demás y ella, a modo de defensa, nos pone denuncias falsas. La última, por supuestas agresiones. ¿Dónde están las pruebas?", defienden. Olga María acumula antecedentes penales por "muchos y diferentes motivos" y, según sus vecinos, ha interpuesto más de un centenar de denuncias contra "todo el que se encuentra a su paso". Y es que la historia de María la Portuguesa no comienza en este bloque del Ensanche de Vallecas. Hace más de una década que su nombre aparece asociado a una sucesión de denuncias y conflictos en diferentes puntos del distrito. La Policía Nacional ya investigó su modus operandi ante la sospecha de que algunas de las denuncias que había presentado pudieran ser falsas. La investigación terminó con su detención por la reiteración de este tipo de acusaciones. A partir de ahí, se han sucedido distintos procedimientos judiciales, derivados tanto de sus acusaciones como de las acciones emprendidas posteriormente contra ella.

En los comercios y bares de la zona, donde frecuenta algunos establecimientos, ya es una "vieja conocida". Algunos trabajadores relatan entonces que varios afectados también se han agrupado para emprender acciones legales contra ella, mientras otros locales han optado directamente por prohibirle la entrada. "Viene aquí y finge desmayos, se autolesiona y luego nos acusa", aseguran comerciantes y residentes.

A los problemas de convivencia se suma también la situación de la vivienda. Los residentes del edificio cuentan que Olga María lleva "unos nueve meses" sin abonar el alquiler del piso público que ocupa y que, además, tampoco paga los gastos de comunidad. "Ya no es que no pague la luz o el agua, es que nos revienta los buzones o partes del rellano y lo pagamos de nuestro bolsillo", reclaman.

La EMVS ya ha iniciado el procedimiento para recuperar la vivienda, aunque, los vecinos consideran que la respuesta administrativa está siendo "demasiado lenta". Desesperados por encontrar una solución, han trasladado también el caso al Defensor del Pueblo y a distintos responsables municipales para reclamar una intervención inmediata.

Los residentes insisten en que no pretenden que nadie quede desamparado ni cuestionan el derecho de Olga María a defenderse ante los tribunales. Reclaman que las administraciones intervengan cuando, según ellos, existe una convivencia imposible y cuando ya hay resoluciones judiciales que acreditan parte de los enfrentamientos denunciados. "Esto se escapa de una movida de escalera", dicen. "Nadie puede vivir así. Queremos volver a sentir que nuestra casa es un lugar seguro", lamentan, agotados por la situación. Después de este tiempo quieren tranquilidad: "No le desearíamos esto ni a nuestros peores enemigos".

Fuente original: Leer en El Mundo - España
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