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Chimenea de una refinería de Petróleos de Venezuela (PDVSA) AFP La petrolera venezolana perdió su sistema informático antes de la invasión de TrumpTodos los archivos de PDVSA fueron borrados por un supuesto 'hackeo', según la versión de Delcy Rodríguez, y se esfumó el rastro del dinero
Madrid
Sábado, 10 de enero 2026, 00:32
crudo que Petróleos de Venezuela ... (PDVSA), cuando, un lunes, los empleados de la empresa estatal encontraron que, al encender los ordenadores, la pantalla se quedaba en negro. «No había nada», asegura una fuente. El sistema informático no arrancaba, ni los técnicos hallaban la manera de recuperar la información. momento Delcy Rodríguez, actual presidenta entronizada por Estados Unidos, comenzó a circular boca a boca. Un «hackeo» había producido el fallo tecnológico. Aquello sucedió el 15 de diciembre, días antes de la fecha pautada, y luego postergada por el mal tiempo, para la operación militar que apresaría a Nicolás Maduro. Con los brazos cruzados, los rumores de los trabajadores comenzaron a apuntar a que el borrado había sido «a propósito» por órdenes de la dirección. Para entonces, como se sabría después, Rodríguez conocía los planes de Trump por haber negociado la «transición» desde octubre.Noticias relacionadas
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Unos días después del apagón digital, les dijeron que no volvieran a las instalaciones de la empresa, que se quedaran en casa. Se adelantaban las «vacaciones» navideñas y les advertían que el 5 de enero les dirían cuándo volver. La medida afectaba a todas las áreas, incluida Finanzas, Recursos Humanos y Operaciones, donde se lleva el registro de lo que se extrae, vende, embarca, cobra. El rastro del dinero se había esfumado.
Sin embargo, el embarque de petróleo en los puertos y muelles seguía llenando las bodegas de la «flota fantasma», la de cargueros sin bandera que transporta la riqueza venezolana saltándose los controles. Los registros se hacían con «lápiz y papel», denunció el Sindicato Unitario de Trabajadores Petroleros, Gasíferos y Petroquímicos, a través de su secretario general Iván Freites. «Sistemas informáticos desconectados y registros borrados». Además, a los operadores se les inspeccionaba el móvil y se les desinstalaba el Whatsapp.
Este reportaje contrasta con varias fuentes lo que ocurrió en esas fechas hasta ahora, siempre bajo anonimato. «La gente está aterrorizada, nadie va a declarar», advierte una de las fuentes. Esa palabra, «terror», la repiten varios. «No se confía en nadie». Hay un dato que ilustra las represalias del chavismo: los últimos cinco presidentes de PDVSA, los que la dirigieron en los últimos veinte años, están en busca y captura o presos: Rafael Ramírez, acusado de malversación y lavado de capitales; Eulogio Del Pino, por sabotaje; Nelson Martínez, por «atentar contra los bienes de la República»; Tareck El Aissami, por traición a la patria y apropiación del patrimonio público, y Pedro Tellechea, por «graves delitos que atentan contra los más altos intereses de la nación».
Ocultar o colaborar
Esos días de diciembre, desde la dirección también les ordenaron que no salieran de sus casas, para engordar las manifestaciones en contra de la intervención estadounidense, cuando antes los obligaban a salir a la calle todas las semanas, para apoyar diversas causas. El lunes 5 de enero volvieron a sus puestos de trabajo, por guardias en algunas dependencias. La caída informática continuaba.
Las hipótesis del borrado del nervio central tecnológico son varias, según las fuentes, aunque todas especulativas. Una, que la dirección actual quiso eliminar las pruebas del desvío de los ingresos de la petrolera, «sabiendo lo que venía». Dos, que toda la información había sido entregada a las autoridades de Estados Unidos, que bloquearon cualquier acceso que pudiera alterarlos. Tres, que quisieron ocultar el cargamento de la «flota fantasma» y dificultar la entrada de los nuevos gestores.
Otro dato que apunta a una operación concertada: el jefe de Seguridad de la petrolera, y por tanto el máximo responsable de salvaguardar a la industria de un «hackeo», era el general Gustavo González López quien, en vez de ser señalado por la grieta técnica, ganó aún más la confianza de Delcy Rodríguez, que lo nombró su jefe de la Guardia de Honor Presidencial. «Lo que está detrás de todo son los negocios», mantiene un analista. El Departamento de Energía de Estados Unidos afirmó este jueves que ya había comenzado a ofertar «en el mercado global» el petróleo venezolano.
Inversión y reconstrucción
Con una industria en horas bajas, en la que la extracción de crudo es de unos pocos cientos de miles de barriles al día, la inversión que deben hacer las compañías privadas que lleguen de la mano de Trump se calcula en unos 100.000 millones de euros, de los que la mitad sería de capital y la otra se financiaría con el flujo de caja, según los analistas de Economía y Petróleo del Grupo de Boston. Eso para llegar a los 2,5 millones de barriles diarios dentro de unos siete años.
El otro gran problema que enfrentan es la generación de energía para activar todo el potencial de los pozos y las refinerías. «La producción petrolera está parada por la falta de inversión en mantenimiento y reestructuración, fundamentalmente para la generación eléctrica para la producción petrolera«. También se debe aprobar una nueva 'ley de hidrocarburos' para legalizar el nuevo pacto con las firmas extranjeras. «Puede ser que llegue ya redactada desde Estados Unidos», reconoce otra fuente.
Las condiciones para que se instalen las trasnacionales pasan por garantizar la seguridad física de las instalaciones y los trabajadores y jurídica de las empresas, a las que se les tiene que garantizar las ganancias, sostiene la fuente. Siempre, recuerda el Departamento de Energía, «para beneficio de Estados Unidos, Venezuela y nuestros aliados», con los ingresos depositados «primero en cuentas controladas por Estados Unidos en bancos de renombre mundial». Mientras tanto, la memoria de la petrolera sigue perdida.
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