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La piscina de la identidad

La piscina de la identidad
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Defender que España es una realidad plurinacional puede llevar a asumir que Euskadi y Cataluña son también comunidades plurinacionales

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La piscina de la identidad

Defender que España es una realidad plurinacional puede llevar a asumir que Euskadi y Cataluña son también comunidades plurinacionales

Regala esta noticia Imagen creada por IA que ha utilizado el PSE-EE en sus redes sociales.

Alberto Surio

San Sebastián

03/05/2026 a las 00:03h.

El llamado 'piscinazo' de Aitor Esteban ha terminado por convertirse en algo más que un episodio anecdótico en las redes sociales. El meme difundido por ... el PSE ha provocado un choque áspero con el PNV, sus socios en el Gobierno Vasco, y ha abierto un debate que va más allá del buen o mal gusto de la ocurrencia. Incluso puede tener efecto en la legislatura de Pedro Sánchez, necesitado del respaldo de los nacionalistas vascos, que también marcan sus distancias pero sin romper la cuerda.

Pero también deja al descubierto un factor que durante años ha permanecido más contenido: el humano. Cabe preguntarse cómo habría reaccionado Andoni Ortuzar ante una iniciativa similar. Probablemente con otra broma. O con media sonrisa y un comentario medido. O con ambas cosas a la vez, que suele ser la especialidad de la casa.

Más allá del meme, lo relevante está en el fondo. La política vasca vive un reajuste de papeles cada vez más influenciada por la española. Durante décadas, el PNV ha disfrutado de una posición singular, con un trato en ocasiones cercano a lo reverencial. Al situarse en un plano de mayor igualdad con el resto de fuerzas, aparecen las fricciones. Y los chispazos. El PSE, por su parte, intenta desprenderse de la etiqueta de acompañante discreto —el 'mayordomo', en la terminología más ácida— en cuestiones sensibles como los requisitos del euskera en la función pública o la reforma del Estatuto de Gernika. En ambos terrenos se juega buena parte de su perfil político si aspira a marcar distancias y evitar que una mayoría nacionalista recupere dinámicas más identitarias y menos transversales.

El contexto ayuda a entender la tensión. El debate identitario se ha atenuado en Euskadi tras el fin de ETA y la experiencia de gobiernos compartidos entre nacionalistas y socialistas. Pero esa aparente calma convive con una transformación social profunda: una sociedad más diversa, con identidades múltiples y menos previsibles. En ese escenario, los espacios políticos compiten por redefinirse. El PNV y EH Bildu disputan la hegemonía del nacionalismo. Jeltzales y socialistas pugnan por la centralidad moderada. Y el PSE y EH Bildu miden fuerzas en el terreno de la izquierda, donde la formación liderada por Arnaldo Otegi ha ensanchado su campo de juego gracias a una estrategia más pragmática y al cambio de ciclo político.

En ese tablero, el episodio del meme no es un accidente aislado, sino un síntoma. Un pequeño choque que refleja tensiones más profundas. También una señal de que los códigos han cambiado y de que la política ya no se libra solo en los parlamentos, sino también en el terreno, a veces resbaladizo, de las redes sociales.

Queda, en último término, la cuestión de fondo. Si el concepto de España plurinacional se ha instalado como referencia en determinados sectores, quizá convendría asumir que Euskadi —como también Cataluña— es, a su manera, una sociedad plurinacional en los sentimientos de pertenencia. Aceptar esa pluralidad en ambas direcciones no debería ser especialmente conflictivo. Otra cosa es llevarlo a la práctica.

Mientras tanto, la piscina sigue ahí. Puede que alguien haya metido ya el pie. Pero el agua, de momento, está bastante fría. Y no todos parecen dispuestos a lanzarse de cabeza.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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