La Policía Nacional ha encontrado este fin de semana en el vertedero de Loeches (Madrid) restos de Roberto Fernández Magriñat, el médico jubilado de 84 años desaparecido a principios de septiembre en Torrejón de Ardoz y por cuya muerte fue detenido su hijo, actualmente en prisión provisional por un presunto delito de homicidio. Los restos han sido trasladados este fin de semana al Instituto de Medicina Legal de Valdebebas donde hoy lunes serán examinados por los forenses.
El hallazgo se produce después de casi dos semanas de búsqueda en estas instalaciones, hasta donde los investigadores sospechaban que podía haber llegado el cuerpo después de ser arrojado a un contenedor de basura. Los agentes trabajan con la hipótesis de que el anciano murió de forma violenta en la vivienda que compartía con su hijo y que posteriormente éste se deshizo del cadáver.
La investigación había situado el posible crimen en el primer fin de semana de septiembre. En concreto, las pesquisas apuntaban al sábado 5 como la fecha en la que Roberto pudo morir en el interior de su domicilio.
Precisamente ese sábado, la hija y la mujer de Roberto hablaron con él por última vez. Durante aquella conversación le comunicaron que acudirían a visitarle el lunes 7 y que le llevarían comida. Cuando llegaron a la vivienda dos días después, el anciano ya no estaba allí y comprobaron que las paredes de la casa habían sido pintadas.
El hijo sostuvo inicialmente que su padre, que padecía alzhéimer, había abandonado la vivienda mientras él dormía y que después no había podido localizarlo. Fue él mismo quien acudió a denunciar la desaparición junto a su hermana.
Las pesquisas, sin embargo, comenzaron pronto a apuntar hacia el domicilio familiar. La Policía Científica localizó importantes restos biológicos en distintos puntos de la vivienda pese a que ésta había sido limpiada y algunas de sus paredes habían sido pintadas. Los investigadores emplearon reactivos químicos que permitieron detectar los restos, que apuntaban a la presencia de sangre.
Estos indicios reforzaron la hipótesis de una muerte violenta y condujeron a la detención del hijo, cubano de 51 años, que trabajaba como músico en una banda musical. El juez decretó posteriormente su ingreso en prisión provisional por su presunta implicación en la muerte de su padre. El investigado se ha acogido a su derecho a no declarar.
Casi dos semanas buscando entre la basura
Una de las principales incógnitas para los investigadores era desde entonces localizar el cuerpo. La Policía reconstruyó el posible recorrido de los residuos desde Torrejón de Ardoz y centró la búsqueda en el vertedero de Loeches.
Hasta allí se desplazaron agentes y perros especializados en la localización de restos humanos. La búsqueda comenzó a mediados de septiembre y se ha prolongado durante los últimos días entre toneladas de residuos.
Mientras continuaba el rastreo del vertedero, los investigadores regresaron el pasado viernes a la vivienda de Roberto para realizar una nueva inspección. Al registro acudió también su hijo, trasladado desde prisión después de haber solicitado estar presente durante la diligencia.
Los agentes buscaban nuevos indicios que permitieran reconstruir las últimas horas del anciano y esclarecer cómo pudo producirse su muerte y qué ocurrió posteriormente con el cuerpo.
La investigación está en manos del Grupo de Homicidios de la Brigada Provincial de Policía Judicial de Madrid, encargado de las investigaciones sobre desapariciones, en colaboración con los agentes de Torrejón de Ardoz. Además de las inspecciones realizadas en la vivienda y la búsqueda en Loeches, los investigadores han analizado teléfonos móviles y cámaras de videovigilancia para tratar de reconstruir los movimientos de los implicados.
Pendiente de otro juicio por una muerte en Toledo
El hijo de Roberto se encontraba además en libertad provisional y pendiente de juicio por su presunta implicación en la muerte de una mujer ocurrida en 2021 en la provincia de Toledo.
La víctima había contratado al ahora investigado y a otros trabajadores para realizar unos trabajos en una finca de Nombela. El procedimiento por aquellos hechos continúa pendiente de juicio.