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La posibilidad de predecir el futuro seduce al inversor minorista en EEUU

La posibilidad de predecir el futuro seduce al inversor minorista en EEUU
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Kalshi, Polymarket o Robinhood convierten el resultado de elecciones, reuniones de la Fed o un partido en contratos de futuros negociables, aunque sus críticos argumentan que son apuestas disfrazadas de inversión. Leer
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  • SERGIO SAIZ
Actualizado 22 MAY. 2026 - 23:58¿Habrá un ataque nuclear en 2026? Es solo un ejemplo de la infinidad de predicciones abiertas que hay en estos momentos en plataformas como Polymarket. Predecir si habrá un ataque nuclear este año suma ya 850.000 dólares comprometidos a repartir entre los que acierten el futuro. Aun así, las apuestas más populares de esta semana son la valoración que podría alcanzar OpenAI si sale a Bolsa y si Elon Musk adelantará todavía más el debut bursátil de SpaceX.EXPANSION

Kalshi, Polymarket o Robinhood convierten el resultado de elecciones, reuniones de la Fed o un partido en contratos de futuros negociables, aunque sus críticos argumentan que son apuestas disfrazadas de inversión.

Wall Street ya no solo especula con acciones, bonos, divisas, materias primas o derivados. La nueva frontera del trading minorista en EEUU permite invertir -o apostar, según se mire- sobre casi cualquier acontecimiento futuro: quién ganará unas elecciones, si la Reserva Federal bajará los tipos, qué equipo ganará la NBA, si OpenAI alcanzará una valoración de un billón de dólares o si Elon Musk se cansará de esperar y SpaceX saldrá a Bolsa antes de la fecha prevista.

En poco más de dos años, las conocidas como plataformas de predicción han pasado de ser un nicho tecnológico a convertirse en uno de los fenómenos especulativos estrella de los mercados financieros. Su popularidad alcanzó máximos en enero, días después de que EEUU bombardeara Caracas y capturase a Nicolás Maduro.

Días después del ataque se rumoreó que Barron Trump, el hijo menor del presidente de EEUU, habría ganado 400.000 dólares gracias a una predicción en Polymarket. En ese momento, todas las apuestas decían lo mismo: 9 a 1 a que Maduro seguiría al frente del Gobierno venezolano. De hecho, ni siquiera era una de las entradas activas en la plataforma, con otros temas mucho más de actualidad.

Sin embargo, momentos antes del ataque entró en el sistema una orden, supuestamente atribuida al hijo de Donald Trump: 30.000 dólares a que todo cambiaba ese fin de semana y EEUU no solo atacaba Venezuela, sino que además capturaba a Maduro. Acertó y cobró su lucrativa recompensa.

La Casa Blanca nunca ha llegado a confirmar o desmentir si Barron Trump estaba detrás de la apuesta, pero sí es de dominio público que al más joven de la familia presidencial no solo les gustan las criptomonedas, sino también las plataformas predictivas. A partir de ahí es fácil entender la popularidad que han logrado en tiempo récord.

El funcionamiento es sencillo. El usuario compra contratos vinculados a un resultado binario, normalmente "sí" o "no". Si cotiza a 60 centavos, el mercado está asignando, de forma aproximada, una probabilidad del 60% a que ese evento ocurra. Si el resultado se cumple, la plataforma paga un dólar; si no, el contrato expira y se pierde todo.

La lógica recuerda a una opción de futuros financieros muy simplificada, pero con una diferencia: no hay una empresa detrás, ni flujos de caja, ni dividendos. No hay ningún activo. Sólo una probabilidad convertida en precio, de ahí que para muchos se parezca más a una apuesta de juego que a una inversión.

Modelo híbrido

Dadas sus características, los expertos hablan de un modelo híbrido que vive a medio camino entre ambos mundos. Lo cierto es que no solo atrae cada vez a más inversores minoristas, sino que además estas apuestas se articulan a través de los nuevos brókeres alternativos, donde lo mismo se pueden comprar acciones cotizadas, que tener un monedero digital o acceder a los mercados de predicción.

Polymarket es la reina global por volumen y la plataforma más conocida entre traders cripto y mercados políticos. Se hizo especialmente conocida durante las elecciones de EEUU de 2024, cuando aglutinó cerca de 3.300 millones de dólares en apuestas sobre los comicios, y ahora está expandiéndose hacia temáticas bursátiles y financieras, planteando apuestas sobre las salidas a Bolsa de OpenAI, SpaceX o Anthropic. Funciona sobre tecnología blockchain y utiliza stablecoins. Oficialmente tiene restricciones para usuarios estadounidenses tras un choque con el regulador, pero sigue operando con normalidad.

Por su parte, Kalshi se presenta como un mercado regulado de contratos de eventos y está supervisado por la Comisión de Comercio de Futuros de Materias Primas (CFTC, por sus siglas en inglés), el regulador estadounidense de derivados. Se puede acceder a sus apuestas a través de la fintech cotizada Robinhood, el principal bróker alternativo de EEUU.

Las categorías predictivas en las que se puede invertir van desde política y deportes hasta economía, tecnología, empresas, clima o criptomonedas. Ya ni siquiera hace falta comprar tókenes, basta con intentar adivinar si protagonizarán un rally o se hundirán en las próximas semanas.

Más que una moda, se puede hablar de auténtica fiebre por los mercados predictivos. Según TRM Labs, a día de hoy mueven alrededor de 20.000 millones de dólares al mes, cuando hace un año esta cifra apenas llegaba a los 1.200 millones de dólares. En solo seis meses, el número de usuarios se ha triplicado, alcanzando ya los 840.000.

Quienes defienden que es una forma nueva de invertir argumentan que da acceso a los mercados privados, hasta ahora reservados a fondos de capital riesgo, grandes patrimonios e inversores institucionales. Por ejemplo, actualmente se de pueden comprar contratos para predecir si OpenAI logrará alcanzar una valoración superior al billón de dólares antes de que termine 2026. Independientemente de si la compañía sale o no a Bolsa, cualquier minorista tiene así la opción de invertir en el futuro de la mayor firma de IA generativa del mundo antes incluso de que aterrice en el mercado bursátil.

Para los inversores profesionales, el atractivo no está sólo en ganar dinero con la apuesta, sino en usar los precios indicativos como una señal más. Igual que un gestor observa los futuros sobre tipos, las opciones, los CDS o los diferenciales de crédito, las plataformas de predicción ofrecen una lectura inmediata de la probabilidad que el mercado asigna a un evento antes de que se materialice.

¿Apuestas de juego o derivados financieros?

La frontera entre mercado financiero y apuesta de juego es cada vez más difusa cuando se trata de analizar dónde situar a las plataformas de predicción. Ellas insisten en que no son casas de juego: no toman la posición contraria al cliente, sino que facilitan el cruce de órdenes entre compradores y vendedores.

Sus críticos replican que, para el usuario, la experiencia psicológica es muy parecida a la del juego online: eventos rápidos, resultado binario, gratificación inmediata y posibilidad de perderlo todo.

Además, también hay riesgos de integridad de mercado. Se trata de decidir si se puede, o no, operar con información privilegiada sobre una decisión política, militar, regulatoria o empresarial. De momento, no están claras las reglas. Y nada impide que una persona con información privilegiada pueda anticipar una reacción en Bolsa, pero en lugar de operar en los mercados bursátiles, algo que sería ilegal, podría hacerlo sin problema apostando por cómo reaccionarán las acciones de esa compañía una vez que la noticia sea de dominio público.

La frontera difusa ha provocado ya un pulso entre reguladores. Por ejemplo, el estado de Nueva York o Nevada (Las Vegas) aplica a este sector las leyes del juego, algo a lo que se opone la CFTC, con jurisdicción en todo el país y quien reclama la exclusividad sobre su supervisión, alegando que se trata de derivados financieros y no de apuestas de juego. El caso ya ha llegado a los tribunales y serán los jueces quiénes digan quién regula el lucrativo negocio de predecir el futuro.

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Fuente original: Leer en Expansión
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