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Moncada, actualmente en Mallorca. SUR Vela La precoz retirada de la olímpica Ana MoncadaLa regatista esteponera de 24 años dice adiós a la competición y se centra en el mundo laboral, en Mallorca: «El ciclo de París 2024 me generó tanto estrés que no quería caer en lo mismo»
Viernes, 6 de febrero 2026, 00:09
... disfrutar de esta exigente vida, daría un paso a un lado. Y así ha sido, quizá antes de lo que, en su mente, tenía previsto. En abril de 2024, la esteponera recibió la ansiada noticia por la que tanto había estado trabajando: después de ser la mejor española en el Mundial, el Europeo y el Trofeo Princesa Sofía, sería la elegida de España para representar al país, en ILCA 6, en los Juegos Olímpicos de París. Rompía así con la sequía nuestra provincia, que llevaba 28 años (desde Atlanta 1996) sin representación olímpica en la vela.Y lo hizo en Mallorca, donde se mudó para entrenar con el equipo nacional y también, donde comenzó a trabajar como monitora de vela para niños. Sin embargo, sus planes cambiaron y aunque se estuvo entrenando, nunca regresó a la competición. Ahora hace oficial su retirada, con 24 años. «Iba a hacer el Trofeo Reina Sofía del año pasado, empecé a entrenar con el equipo en Mallorca, pero nada, no veía que me llenase. No sentía la motivación ni la misma ilusión de antes», comienza a relatar.
AFP / JUAN CARLOS DOMÍNGUEZY continuó explicando sus sensaciones, siendo totalmente honesta: «Para hacer algo por compromiso y seguir sin que me llene, me dedico a otra cosa. Es difícil de explicar, pero ya no me sentía igual. Creo que el ciclo olímpico me generó tanto estrés que no quería caer en lo mismo. Los dos últimos años ya sentía que lo hacía por compromiso, pero bien del todo no lo estaba pasando. Ya era más bien por cumplir conmigo misma y conseguir llegar a los Juegos sí o sí, que era para lo que tanto había trabajado». Cabe señalar que ya durante el propio ciclo olímpico, la esteponera reconoció arrastrar situaciones que afectaron a su salud mental. De hecho, ella misma valoró a este periódico que el estrés o la competitividad tóxica la llevaron a plantearse su renuncia a perseguir el sueño olímpico.
«No sentía la motivación ni la ilusión de antes; llevo años privándome de cosas que el tiempo no me va a devolver»
Ya en su nuevo hogar en Mallorca, tomó la decisión definitiva. Un día cualquiera no quiso levantarse de la cama para acudir al entrenamiento. En sus adentros sentía que ya nada la motivaba a seguir por ese camino. «Quería salir de esa monotonía y vivir un poco más la vida, no cerrarme sólo a esa burbuja. Llevo años privándome de muchas cosas que al final el tiempo no te las va a devolver: socializar más, conocer gente, pasar tiempo con mis amigos y familia, viajar por placer…», valora. Y añade que la imposibilidad de vivir económicamente del deporte también fue un detonante. «Después de los Juegos tenía la opción de tener una beca ADO mínima, pero me acabaron quitando las becas. No tenía ni motivación ni dinero», confiesa.
Nueva vida
Eso sí, su pasión por el mundo de la vela sigue intacta, quizá, incluso, fortalecida, porque ahora disfruta de ella desde otro punto de vista. «Ya no tengo ese estrés ni esas preocupaciones que antes sentía. Me siento muy arropada aquí, he encontrado trabajo y he conocido a mucha gente. Comencé entrenando en el Club El Arenal y ahora estoy en una empresa que se llama Gold Wings Sailing Academy, que se dedica a realizar entrenamientos privados de vela. Yo soy entrenadora de ILCA y también me dedico a la parte administrativa», explica sobre su nueva vida.
Aprovechó además el pasado año para terminar su carrera y graduarse en Publicidad y Relaciones Públicas, campo en el que también le gustaría sumergirse próximamente. Pero sobre todo, ha aprovechado estos meses para reflexionar y dedicarle tiempo a los suyos y a sí misma, algo que hacía bastante que no hacía. Además, no ha dejado de lado el deporte: «Sigo haciendo deporte, me encanta salir a correr, salir en bici, ir al gimnasio, también escalada y Hyrox (similar al Crossfit)… Pero para disfrutar. Lo hago por placer, no por obligación». Ahora, pensándolo en frío, asegura que no sólo no se arrepiente de su decisión, si no que se mantiene más firme que nunca. Ya sólo piensa en su nueva vida y sus próximos retos personales: «Me dio mucha pena cuando lo dejé pero después me di cuenta de que estaba tomando la decisión más acertada. No quería pasar otra ver por otro ciclo olímpico».
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