La tensión política en Asturias y a nivel nacional ha escalado de forma notable tras la agresión sufrida por parte de dos militantes del colectivo AMA Asturies, Rubén Rosón y Jorge Fernández, durante la madrugada del pasado 10 de septiembre en las fiestas de San Mateo, en la Plaza de la Catedral de Oviedo. Los hechos ocurrieron cuando un grupo de ocho personas irrumpió en la caseta de dicho colectivo al grito de "rojos de mierda" y "arriba España", arrancando elementos decorativos y propinando una paliza a las víctimas.
Recordando la crudeza de los hechos, las propias víctimas han detallado a este periódico cómo se desarrolló la violencia: "Vinieron ocho personas, una jauría, que empezaron a arrancar la decoración de la caseta, que es una lona de coloración arcoíris. Inmediatamente nos gritaron 'rojos de mierda, maricones de mierda, arriba España, guarros' y nos empezaron a pegar puñetazos y patadas hasta que nos tiraron al suelo. Ahí ya no podíamos movernos, pero seguían dándonos puñetazos y patadas". Durante lo ocurrido Fernández perdió el conocimiento y "se puede ver en las imágenes cómo siguen pegando patadas en la cabeza entre cuatro personas", por su parte, Rosón salió con una brecha de cinco puntos en la frente.
La reacción del alcalde de Oviedo
En sus declaraciones iniciales ante los medios, el alcalde de Oviedo, Alfredo Canteli, del PP, restó importancia a los sucesos afirmando que "a veces hay anécdotas que se sacan de sitio" y justificando a los agresores con expresiones como "son chavales jóvenes, no creo que sean tan mala gente". Además, el alcalde intentó desviar el foco señalando que Rubén Rosón había tenido algún problema años atrás en el parque El Campillín.
Ahora, el regidor se ha visto obligado a emitir un comunicado oficial donde señala: "Condeno de forma rotunda y sin ningún tipo de matiz cualquier forma de violencia. Rechazo la agresión que sufrieron dos activistas; y reclamo a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad la máxima celeridad y diligencia para esclarecer completamente los hechos, identificar a todos los responsables, dar a conocer su identidad y ponerlos a disposición de la Justicia".
Los representantes Izquierda Unida, Antonio Maíllo y Enrique Santiago junto al exdirigente de IU Gaspar Llamazares en la concentración del sábado.ELOY ALONSOEFEEste giro institucional se produce seis días después y tras una intensa presión política y social por parte de miles de personas, que salieron el sábado pasado al mismo lugar donde tuvo lugar la agresión para rechazar la violencia y solidarizarse con los agredidos, que tuvieron que ser atendidos en el Hospital Universitario Central de Asturias por los puñetazos y patadas recibidas. El gesto es calificado por Rubén Rosón y Jorge Fernández como insuficiente y señalan que "carece de sinceridad", al "no haberse comunicado con ellos" ni haberse retractado de su "revictimización previa". Los portavoces de AMA Asturies añaden que es un texto donde "ni siquiera nos nombra", que fue redactado "a puerta cerrada y sin preguntas" y que "nadie se cree ese comunicado porque lo obligan las circunstancias y el atolladero comunicativo".
La investigación policial
La postura inicial de Alfredo Canteli desató una fuerte reacción política a nivel nacional. Durante una visita a Mieres el pasado lunes, el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, emplazó directamente al alcalde: "Si dice que son buenos chavales, sabrá quiénes son. Por favor que se presente ante la autoridad policial e identifique a los mismos y así facilitaría la labor de los policías". Los agredidos aclaran que no tienen información sobre el estado de la investigación de la agresión que aún no ha realizado ninguna detención, aunque matizan que "hay un video circulando por redes donde se ve claramente la cara de varios de los agresores y ya los han identificado en redes sociales".
La portavoz socialista Montse Mínguez también criticó que el alcalde restara importancia al suceso haciendo un "flaco favor a la democracia", en la misma línea de condena expresada por la delegada del Gobierno en Asturias, Adriana Lastra, y por la ministra de Sanidad, Mónica García, quien advirtió que los discursos de odio en los atriles son "el caldo de cultivo de la violencia callejera".
La reacción del Partido Popular
La crispación institucional se trasladó a la Junta General del Principado de Asturias, donde los grupos de la izquierda aprobaron una declaración institucional de condena a la violencia y a los discursos de odio. El Partido Popular votó en bloque en contra al considerar que el texto contenía señalamientos políticos inaceptables hacia el alcalde, mientras que Vox rechazó la declaración tildándola de panfleto partidista.
Ante esta negativa de los populares a sumarse al texto, los agredidos acudieron a la sede regional del PP para entregar una carta dirigida al presidente nacional del partido, Alberto Núñez Feijóo, y al líder del PP asturiano, Álvaro Queipo, exigiendo un pronunciamiento público ante la tibieza institucional. "Podríamos haber muerto", ha denunciado Rubén Rosón, criticando que ningún alto cargo del partido haya enmendado las palabras de Canteli.
El alcalde de Oviedo, Alfredo Canteli, en las celebraciones de San Mateo.PACO PAREDESEFEEn esta misma línea de exigencia democrática, los portavoces de AMA, que en su manifiesto se autodefine cómo un "colectivo activista y militante que reivindica una transformación profunda del sistema desde el feminismo, el ecologismo, el internacionalismo y el anticapitalismo", recalcaron sobre su postura y la de su formación que "si esto le hubiese ocurrido a los nietos o hijos del alcalde señor Canteli, o a cualquier persona cercana a él o del PP, seríamos los primeros en condenarlo", recordando que "esto no es una cuestión de ideología, sino de un básico democrático: no se puede pegar a la gente por la calle por su ideología".
Como respuesta, los agredidos han anunciado una gran movilización ciudadana y el festival musical 'Somos Más' para este sábado en Oviedo, pidiendo además la restitución de los bancos arcoíris en La Escandalera como gesto de reparación democrática.