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Sr. García .Málaga
Domingo, 26 de abril 2026, 00:01
... Extremadura y Aragón. El presidente de la Junta de Andalucía que aspira a su reelección parecía tener muy expedita la campaña de las andaluzas, pues todo el viento iba a su favor, debido a que las encuestas cada vez le eran más favorables, con un PSOE que sigue prácticamente en la irrelevancia porque no tiene opciones de gobernar en San Telmo y con la sensación de que el partido de Abascal se había estancado. Sin embargo, éstos últimos han encontrado su gran lema de campaña: prioridad nacional, que también podría ser el nombre de un partido de ultraderecha.Que nadie piense que la prioridad nacional va a acabar con una estructura de subsidios, más que nada porque no existe. Los efectos reales se darán a la hora de optar a una vivienda social o de una VPO, y es ahí donde se verá quién lleva razón, si el PP teniendo en cuenta los arraigos o Vox primando la nacionalidad. Los dos partidos van a intentar rentabilizar la nueva situación, porque saben que hay un caladero de votos importantes de ciudadanos que como decía anteriormente quieren que se le ponga freno a los inmigrantes. Esto es así, nos guste o no. A priori da la sensación de que esta prioridad nacional va a beneficiar más a los de Abascal, que están vendiendo como un triunfo particular la inclusión de esta medida novedosa, pues hasta ahora nunca se había hablado en estos términos. También han roto el mantra de que nunca quieren gobernar para no desgastarse, ya que en ambas comunidades autónomas van a gestionar unas cuantas consejerías. En definitiva, han cogido aire cuando parecía que se estaban ahogando entre sus problemas internos, con antiguos dirigentes 'rajando' lo más grande de Santiago Abascal. El PP, que siempre aspira a ocupar el centro político, intenta hacer equilibrios, porque sabe que puede tener una fuga de votos por su derecha.
Hay que sacar otra conclusión importante de los dos acuerdos que se han firmado en Extremadura y en Aragón: tanto PP como Vox se han dado cuenta de que están llamados a entenderse. Los dos saben que se necesitan para desbancar al Gobierno de Pedro Sánchez, ya que el PP ha asumido ya que nunca va a conseguir una mayoría absoluta en España, y Vox ya es consciente de que nunca va a conseguir dar el sorpasso a los populares, debido a que éstos tienen un base de votantes muy consolidada. Feijóo además se ha soltado el complejo de pactar con Abascal. Quizá ha comprendido que puede hacer lo mismo que el PSOE, que no duda en pactar con Bildu o con los nacionalistas catalanes, a los que además se ha visto forzado a amnistiar. El líder popular también se ha quitado el complejo de querer agradar a todo el mundo por su relación con Vox, sobre todo, a los socialistas que mantenían una especie de superioridad moral, pese a hacer lo que hace a la hora de llegar a acuerdos. Tras los dos pactos, está por ver cómo va a reaccionar el electorado.
Los comicios andaluces van a ser el primer termómetro para calibrarlo, por lo que durante la campaña sin duda los candidatos tendrán que mojarse en este sentido. Será especialmente relevante ver el comportamiento de Juanma Moreno, que ya se desmarcó de su partido a nivel nacional cuando no se mostró contrario al proceso de regularización masiva que se está llevando a cabo actualmente en España. Habrá que estar atentos para ver si su prioridad será nacional o autonómica…
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