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La prioridad nacional ya se aplica: el delirio de los "desplazados" en la Sanidad autonómica

La prioridad nacional ya se aplica: el delirio de los "desplazados" en la Sanidad autonómica
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Interior de un hospital de Valladolid. Fotografía: Leticia Pérez / ICAL.

Política EL LIBRO DE LA SELVA La prioridad nacional ya se aplica: el delirio de los "desplazados" en la Sanidad autonómica Publicada 4 junio 2026 02:49h Las claves

Las claves Generado con IA

Pongamos un niño que se parte la pierna en una Comunidad autónoma que no es la suya, a cuatro horas en coche de su casa.

El niño llega con sus padres al hospital y la atención es muy rápida. La operación, también.

El sistema funciona, pero hay algo extraño. En la ventanilla lo llaman "desplazado". Lo llaman así con mucho cariño.

El sistema funciona a pesar del propio sistema y gracias a los sanitarios, que hacen todo lo que está en su mano para superar los obstáculos de los desplazamientos y que sus consecuencias afecten lo menos posible a los pacientes.

El ciudadano tiene derecho a la asistencia médica en una Comunidad ajena, pero haciendo una modificación en el sistema que lo convierte en "desplazado". Un permiso que caduca.

Estás muy cerca, podrías estar a una hora de donde vives, pero parece que has llegado a Bombay. Eres un "desplazado".

No se trata de una cuestión estética, aunque las palabras, en una Democracia deliberativa, importen sobremanera.

La condición de "desplazado" entraña dificultades que entorpecen la gestión sanitaria y que ya genera, desde hace muchos años, una prioridad nacional de facto.

Es decir: los ciudadanos que son atendidos en su Comunidad de residencia tienen más derechos que aquellos que están de paso.

Podría rebatirse esta idea diciendo que, a la postre, los derechos son los mismos. Pero unos derechos que operan con más rapidez y eficacia en un ciudadano que en otro entrañan una flagrante desigualdad.

La "interoperabilidad" es el sistema diseñado para que se compartan las recetas sanitarias, las historias clínicas y, en definitiva, toda la información relativa a un paciente. Sin embargo, en 2026, con un sistema autonómico de cuarenta años, está muy lejos de funcionar.

Es cierto que la "interoperabilidad" ya actúa correctamente cuando se acude con la tarjeta sanitaria a recoger una medicación en una Comunidad que no es la tuya. Lo escribo así para que se entienda. Pero... ¡todas las Comunidades son de todos! ¡Que parecemos carlistas!

Sin embargo, la bondad del sistema acaba ahí.

Volvamos a ese niño que se ha partido la pierna. Cuando sus padres llaman al hospital para preguntar por la revisión, sus datos no aparecen en el sistema.

Prueban con la tarjeta de su Comunidad, pero no aparece nada. Prueban con su DNI, pero tampoco aparece nada.

Es un "desplazado". No es un ciudadano con los mismos derechos que los demás.

El niño, al fin, consigue la cita, pero las pruebas que se le realizan a veces aparecen, con la "interoperabilidad", en su Comunidad de origen. Sin embargo, otras no aparecen. Es la ruleta rusa, pero muy española, de la sanidad autonómica.

El pediatra de la Comunidad de origen pide a sus padres que recaben de primera mano las pruebas una vez se realicen, por miedo a que no aparezcan en la pantalla de su ordenador. Los padres intentan hacerse con ellas. En Pediatría les indican que pregunten en Administración. En Administración contestan que pregunten en Pediatría.

Después de una partida de ping pong, Administración dicta sentencia: "Tienen ustedes que presentar un escrito para que se les faciliten esos datos por correo electrónico". ¡Pero si esos datos nos pertenecen!

No importa. El niño es un "desplazado".

Explicado el tamaño delirio de lo que sucede, en el centro de salud aceptan que los padres se lleven los datos apuntados en un papel para, así, facilitárselos por teléfono al otro pediatra, el de la Comunidad de origen.

Nada de esto tiene demasiada importancia, más allá de los nervios y el tiempo extraviado. Es una fractura. Hay cosas mucho peores.

El problema es de fondo; es un problema del sistema. Si no somos capaces de que en 2026 la "interoperabilidad" funcione como debe, ¿es sensato que la competencia de la Sanidad continúe transferida?

La Sanidad autonómica tiene algunas ventajas. La preparación de dispositivos de atención primaria, por ejemplo. Es mucho más eficaz una Administración cercana al territorio. Como casi siempre, la solución quizá no esté en en una encrucijada, en una disyuntiva: transferir o no transferir.

La solución más cabal es la menos original: que no haya diecisiete sistemas distintos, sino uno solo. Aunque luego la Sanidad la gestione cada consejería.

Muchos nos hemos llevado las manos a la cabeza con la "prioridad nacional" que Vox obliga a firmar al PP. Pero, en el fondo, ¿qué es un desplazado sino una víctima de esa prioridad nacional aplicada por Comunidades?

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    Fuente original: Leer en El Español
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