El 29 de octubre de 2024 quedó marcado como uno de los días más trágicos de la historia reciente de España por la DANA que azotó la región de Valencia y que dejó a 230 víctimas mortales, miles de millones en pérdidas económicas y unas precipitaciones que pulverizaron registros. Y no es para menos, porque en estaciones como la de Turís, se acumularon 771,8 mm en apenas 16 horas y se rompió el récord nacional de lluvia en una hora con 184,6 mm. Y ahora están surgiendo las investigaciones al respecto.
El cambio climático. Sabemos que este efecto está alterando el ciclo hidrológico a nivel global, pero ahora un nuevo y exhaustivo estudio publicado en Nature liderado por el investigador Carlos Calvo-Sancho, ha logrado medir exactamente cómo y cuánto se 'dopó' esta tormenta por culpa del calentamiento global antropogénico. Y lo más interesante es que abre la puerta a que estos fenómenos pueden ser más comunes en los próximos años.
En Xataka
Tras una sucesión de borrascas históricas, la pregunta es obvia: ¿se está convirtiendo España en un país lluvioso?
La física pura. Días después de la catástrofe, iniciativas de atribución rápida como, por ejemplo, Attribution y ClimaMeter ya habían estimado, según los parámetros más básicos, que este evento meteorológico había sido el doble de probable y un 13% más intenso debido al cambio climático. Aunque en ese momento eran simples datos preliminares que requerían de confirmación y sobre todo 'sentarse' para analizarlos bien.
Ese análisis ha llegado muchos meses después en un nuevo trabajo que va mucho más allá de estas cifras rápidas y centrándose en los fundamentos físicos. Aquí los investigadores utilizaron simulaciones de muy alta resolución bajo un enfoque llamado 'Pseudo-Global Warming'.
Una simulación. Este enfoque no es más que recrear la tormenta de octubre de 2024 en un ordenador para poder ver la devastación que se dio y luego simularla de nuevo eliminando los efectos del calentamiento global de la fórmula. Esto se consigue devolviendo la atmósfera a las condiciones de la era preindustrial, que es como un punto de referencia a la hora de hablar de cambio climático.
Los datos. Al comparar ambos mundos simulados, los resultados de los superordenadores mostraron el tremendo impacto de la mano del ser humano en la tormenta. Los resultados más interesantes que se arrojaron se pueden resumir en cuatro puntos diferentes:
Las tasas de lluvia acumuladas en seis horas se intensificaron un 21% bajo las condiciones climáticas actuales. El territorio afectado por las lluvias superiores a los 180 litros por metro cuadrado, que para la AEMET es el límite del aviso rojo, se amplió en un 55%. El volumen total de agua caída directamente sobre la cuenca del río Júcar aumentó un 19%. La intensidad de la lluvia en una hora aumentó a un ritmo del 20% por cada grado centígrado de temperatura, algo que es muy relevante. Y para entenderlo, tenemos que irnos a la relación de Clausius-Clapeyron, que dicta que la atmósfera debería retener un 7% más de vapor de agua por cada grado extra de temperatura. Algo que aquí se duplicó.
¿Por qué?. Aquí la pregunta que se puede hacer mucha gente, tanto de las zonas afectadas como de otros puntos de España, es clara: ¿Por qué llovió tanto más de lo que dictaba la teoría básica? Aquí la ciencia apunta a que todo comenzó con unas temperaturas inusualmente altas en la superficie del mar Mediterráneo, que alcanzaron niveles récord en el verano de 2024.
Esto inyectó una cantidad enorme de vapor de agua al sistema, y al comparar la simulación actual con la preindustrial, los científicos detectaron, entre otras cosas, un aumento del 11,9% en el agua que podía precipitar o corrientes de aire ascendentes un 11,9% más violentas y rápidas.
En Xataka
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El cóctel perfecto. En resumen, la mayor cantidad de agua evaporada en el mar por las altas temperaturas y el aire no solo hizo que lloviera más, sino que desencadenó un efecto dominó aerodinámico y térmico que hizo que la tormenta fuera mucho más grande, duradera y destructiva de lo que se podía llegar a esperar.
Hacia el futuro. Estos hallazgos son importantes para entender exactamente qué es lo que pasó aquí, pero también lanzan una gran advertencia: los fenómenos hidrometeorológicos extremos en el Mediterráneo occidental están evolucionando de forma agresiva.
De esta manera, el estudio subraya que los escenarios futuros proyectados por los climatólogos ya están aquí, haciendo urgente y vital que replanteemos nuestro urbanismo y nuestras estrategias de adaptación para prepararnos ante tormentas que cada vez van a ser más agresivas, como no paramos de ver.
Imágenes | UME Chris LeBoutillier
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La noticia
La radiografía perfecta de un monstruo meteorológico: así multiplicó el cambio climático la devastación de la DANA de Valencia
fue publicada originalmente en
Xataka
por
José A. Lizana
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La radiografía perfecta de un monstruo meteorológico: así multiplicó el cambio climático la devastación de la DANA de Valencia
La ciencia ya tiene claro el papel del clima en la DANA de Valencia y en las próximas que llegarán
El 29 de octubre de 2024 quedó marcado como uno de los días más trágicos de la historia reciente de España por la DANA que azotó la región de Valencia y que dejó a 230 víctimas mortales, miles de millones en pérdidas económicas y unas precipitaciones que pulverizaron registros. Y no es para menos, porque en estaciones como la de Turís, se acumularon 771,8 mm en apenas 16 horas y se rompió el récord nacional de lluvia en una hora con 184,6 mm. Y ahora están surgiendo las investigaciones al respecto.
El cambio climático. Sabemos que este efecto está alterando el ciclo hidrológico a nivel global, pero ahora un nuevo y exhaustivo estudio publicado en Nature liderado por el investigador Carlos Calvo-Sancho, ha logrado medir exactamente cómo y cuánto se 'dopó' esta tormenta por culpa del calentamiento global antropogénico. Y lo más interesante es que abre la puerta a que estos fenómenos pueden ser más comunes en los próximos años.
La física pura. Días después de la catástrofe, iniciativas de atribución rápida como, por ejemplo, Attribution y ClimaMeter ya habían estimado, según los parámetros más básicos, que este evento meteorológico había sido el doble de probable y un 13% más intenso debido al cambio climático. Aunque en ese momento eran simples datos preliminares que requerían de confirmación y sobre todo 'sentarse' para analizarlos bien.
Ese análisis ha llegado muchos meses después en un nuevo trabajo que va mucho más allá de estas cifras rápidas y centrándose en los fundamentos físicos. Aquí los investigadores utilizaron simulaciones de muy alta resolución bajo un enfoque llamado 'Pseudo-Global Warming'.
Una simulación. Este enfoque no es más que recrear la tormenta de octubre de 2024 en un ordenador para poder ver la devastación que se dio y luego simularla de nuevo eliminando los efectos del calentamiento global de la fórmula. Esto se consigue devolviendo la atmósfera a las condiciones de la era preindustrial, que es como un punto de referencia a la hora de hablar de cambio climático.
Los datos. Al comparar ambos mundos simulados, los resultados de los superordenadores mostraron el tremendo impacto de la mano del ser humano en la tormenta. Los resultados más interesantes que se arrojaron se pueden resumir en cuatro puntos diferentes:
Las tasas de lluvia acumuladas en seis horas se intensificaron un 21% bajo las condiciones climáticas actuales.
El territorio afectado por las lluvias superiores a los 180 litros por metro cuadrado, que para la AEMET es el límite del aviso rojo, se amplió en un 55%.
El volumen total de agua caída directamente sobre la cuenca del río Júcar aumentó un 19%.
La intensidad de la lluvia en una hora aumentó a un ritmo del 20% por cada grado centígrado de temperatura, algo que es muy relevante. Y para entenderlo, tenemos que irnos a la relación de Clausius-Clapeyron, que dicta que la atmósfera debería retener un 7% más de vapor de agua por cada grado extra de temperatura. Algo que aquí se duplicó.
¿Por qué?. Aquí la pregunta que se puede hacer mucha gente, tanto de las zonas afectadas como de otros puntos de España, es clara: ¿Por qué llovió tanto más de lo que dictaba la teoría básica? Aquí la ciencia apunta a que todo comenzó con unas temperaturas inusualmente altas en la superficie del mar Mediterráneo, que alcanzaron niveles récord en el verano de 2024.
Esto inyectó una cantidad enorme de vapor de agua al sistema, y al comparar la simulación actual con la preindustrial, los científicos detectaron, entre otras cosas, un aumento del 11,9% en el agua que podía precipitar o corrientes de aire ascendentes un 11,9% más violentas y rápidas.
El cóctel perfecto. En resumen, la mayor cantidad de agua evaporada en el mar por las altas temperaturas y el aire no solo hizo que lloviera más, sino que desencadenó un efecto dominó aerodinámico y térmico que hizo que la tormenta fuera mucho más grande, duradera y destructiva de lo que se podía llegar a esperar.
Hacia el futuro. Estos hallazgos son importantes para entender exactamente qué es lo que pasó aquí, pero también lanzan una gran advertencia: los fenómenos hidrometeorológicos extremos en el Mediterráneo occidental están evolucionando de forma agresiva.
De esta manera, el estudio subraya que los escenarios futuros proyectados por los climatólogos ya están aquí, haciendo urgente y vital que replanteemos nuestro urbanismo y nuestras estrategias de adaptación para prepararnos ante tormentas que cada vez van a ser más agresivas, como no paramos de ver.