La red de seguridad de Mañueco: 2.001 pueblos de menos de 1.000 habitantes en los que siempre gana el PP
Política La red de seguridad de Mañueco: 566 pueblos de menos de 1.000 habitantes en los que siempre gana el PPEl Partido Popular encadena diez mandatos consecutivos en Castilla y León pese a perder casi un 40% de sus votos desde 1991, se sostiene en un electorado mayoritariamente rural y fiel al partido.
Juan López CachónSandra Vilches Publicada 13 marzo 2026 02:55hLas claves nuevo Generado con IA
Desde 1987, el Partido Popular encadena gobierno tras gobierno sin perder la presidencia ni una sola vez en Castilla y León.
En ese tiempo, Aznar, Lucas, Herrera y Mañueco se han ido pasando el testigo al frente de la Junta, siempre bajo las mismas siglas. Cinco presidentes en cuatro décadas. Cuatro del mismo partido.
Esa continuidad contrasta con la erosión de su base electoral. Desde comienzos de los noventa, el PP ha perdido cerca del 40% de sus votos totales en la comunidad, pero ha mantenido el poder gracias a cómo se reparten los escaños y a dónde están hoy sus apoyos.
"Aunque nos parezca que se sigue votando igual, el PP está perdiendo representación. El apoyo a los grandes partidos ha descendido un 30%. Esa hegemonía es ficticia, no es real", remarca el politólogo Pedro Villanueva.
En 1991 el partido obtuvo 602.773 votos en Castilla y León. En 2022, 382.157. Una caída del 36,6% en tres décadas.
No es un desplome puntual: lleva perdiendo votos en casi cada convocatoria desde su techo de los noventa, cuando rozó el 52% y consiguió la mayoría absoluta.
Hoy está en el 31%. La respuesta no está en el conteo total de votos, sino dónde se concentran.
En los pueblos más pequeños de la región el censo cabe en un bar y el colegio electoral en el salón del ayuntamiento. Allí el Partido Popular gana siempre, elección tras elección, y cada papeleta vale casi el doble que en Valladolid.
El voto de memoria en las zonas más despobladas
Respecto a los municipios de menos de 1.000 habitantes (2.001 de los 2.248 que tiene la comunidad), el PP lleva ganando en torno al 70% de forma ininterrumpida desde 1987.
Son pueblos pequeños, envejecidos y con un voto extraordinariamente estable. "Cuando hay movilización del voto en las zonas rurales, los resultados tienden a mantenerse estables. Cuando la movilización se produce en las zonas urbanas, las cosas cambian", sintetiza Villanueva.
En esos entornos el candidato sigue pidiendo apoyo puerta a puerta. Mucha gente acude al colegio con el sobre ya cerrado desde casa para que nadie intuya qué papeleta recoge en la mesa.
"En los pueblos el voto se pide casa por casa y es más visible. Es una de las razones por las que suele ser más conservador y estable", apunta.
El politólogo lo interpreta como un voto de memoria, no de gestión. "Votan pensando en lo de antes: el Partido Socialista me dio este derecho, o el Partido Popular me dio aquel otro", explica. En las zonas rurales pesa más el recuerdo que la política actual.
La fotografía política de 2022 condensa ese patrón. En los municipios de menos de 100 habitantes el PP roza el 43% y triplica al PSOE.
Conforme crece el municipio, la ventaja se estrecha: a partir de los 10.000 habitantes los socialistas superan a los populares. Gana en cuatro capitales de provincia (Valladolid, Burgos, Palencia y Zamora) y en Ponferrada, la segunda ciudad de León.
El dato lo resume todo. Sin los territorios de menos de 1.000 habitantes, los de Mañueco pierden frente al PSOE por 9.848 votos. Con ellos, gana por 16.970 y gobierna.
La brecha lleva tres décadas sin cerrarse. En cada elección, los populares sacan porcentualmente más votos en las circunscripciones pequeñas que en las grandes, y además allí vota más gente: la participación rural supera en más de seis puntos a la urbana de forma sistemática. Más votos y más participación: doble ventaja.
Sobre esa geografía se superpone un sistema de reparto que decide quién se lleva el último escaño en cada provincia.
En 2022, el Partido Popular obtuvo el último procurador en seis de las nueve provincias: Ávila, León, Palencia, Salamanca, Segovia y Valladolid.
El margen a veces es mínimo. En Ávila, los socialistas necesitaban 6.800 votos más para arrebatarle ese último escaño. En Segovia, 2.400. En Soria, Vox se quedó a solo 1.260 votos de quitárselo al partido de Mañueco.
Villanueva aclara que no hay ningún mecanismo oculto. "No es que el sistema favorezca directamente que la gente vote al PP en las zonas pequeñas. Esos votos, como en cualquier circunscripción, se acumulan para cada partido. No hay nada raro ni extraño", recalca.
Lo que sí ocurre es que en las provincias pequeñas y sobrerrepresentadas, con pocos escaños en juego, los últimos cocientes casi siempre caen del lado del partido más fuerte en el rural.
Las cifras plantean una pregunta incómoda. En Soria cada escaño requiere 17.675 habitantes. En Valladolid, 34.531. Un voto soriano vale casi el doble que uno vallisoletano.
El experto va más lejos: "¿Interesa verdaderamente repoblar Soria, o interesa mantener los cinco escaños con apenas 15.000 electores por escaño? La España despoblada les interesa para mantener el poder".
Cuarenta años de bonus electoral que chocan con el ascenso de Vox
El bonus que el sistema le daba al PP también se ha ido erosionando. Durante años, su porcentaje de escaños superó en 8, 10 o incluso 12 puntos su porcentaje de votos. En 2015, récord: con el 37,8% de los votos se quedó con el 50% de los escaños.
En Salamanca en 2022, con el 38,8% obtuvo la mitad de la representación; en Zamora, con el 33,6%, el 42,9%. Han perdido el 49,2% de sus votos desde 2003. Siguen gobernando.
En ese contexto irrumpe Vox. Pasó de 9.294 votos en 2015 a 214.223 en 2022: multiplicó por 23 en siete años. Creció en 2.109 de los 2.248 municipios de la comunidad y ya supera el 20% en 813 de ellos.
Villanueva explica que el hueco lo dejaron los partidos emergentes. "Ciudadanos y Podemos son los responsables de que en el espectro de la derecha se haya situado Vox. El espacio que tenía que ocupar otro partido ha quedado vacío y lo ocupan los de Abascal", afirma.
Con el 49,1% de los votos, PP y Vox sumaron 44 de los 81 escaños que tienen las Cortes: mayoría con menos del 50% de apoyo. Cuanto más crecen, más le cuesta al bloque conservador convertir votos en representación.
En comunidades como Extremadura y Aragón, Vox llegó a duplicar sus resultados de una elección a otra. El analista cree que una dinámica similar podría darse aquí.
"Varios politólogos ya apuntábamos la posibilidad de que Vox pudiera llegar a igualar e incluso superar al PSOE, convirtiéndose en segunda fuerza autonómica por primera vez en su historia", señala.
Sería el máximo histórico de Vox en unas autonómicas en cualquier comunidad de España. Las encuestas lo sitúan entre el 19,5% y el 20,8%. En 2022 lo infravaloraron en 3,7 puntos. "El sistema D'Hondt, aplicado a esos porcentajes, puede dar un vuelco total a las previsiones", concluye Villanueva.