- INÉS ABRIL
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Nota: Datos de cotización y análisis actualizados a día de hoy.
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Es el banco europeo que más sube cuando lo hace la rentabilidad de la deuda estadounidense a largo plazo. La cotización de Santander y CaixaBank también se ha visto impulsada históricamente.
La subida de la rentabilidad de los bonos soberanos a largo plazo es una buena noticia para los bancos europeos en Bolsa. Lo dice la historia. Barclays ha rebuscado en los datos y la conclusión es que lo más probable es que vengan subidas. Pero no serán iguales para todos los integrantes del sector. BBVA es el más beneficiado.
Para que la teoría funcione no vale que el repunte se dé en la deuda a corto ni en todos los plazos. Tiene que ser una curva hacia arriba que empiece baja y que vaya incrementándose. Puesto que el negocio de la banca es tomar dinero a corto plazo (depósitos) y prestarlo a largo (crédito), pueden pagar poco por los fondos de los clientes y cobrar más por lo que financian.
"Cuando el aumento de los rendimientos a largo plazo va acompañado de un empinamiento de la curva, el impacto es claramente positivo, ya que el aumento de los diferenciales favorece al margen de intereses", explica Barclays.
Rendimiento en máximos
Es lo que está pasando ahora. El bono de Estados Unidos (treasury) a 30 años está en la zona de máximos desde 2007, lo mismo que el francés a 10 años. La deuda británica a tres décadas nunca ha dado tanto interés en lo que va de siglo, ni la japonesa en toda su historia.
La conclusión para la macroeconomía no es buena. "El mundo desarrollado tiene demasiada deuda, muy poca disciplina fiscal y ninguna voluntad política para solucionar ninguna de las dos cosas", señala el informe de Barclays. Pero los bancos lo ven de otra forma.
El sector en Europa tiene la correlación más alta entre su evolución bursátil y las elevadas rentabilidades de la deuda soberana a largo plazo. "En las últimas dos décadas, el aumento de los rendimientos a largo plazo se ha relacionado de forma constante con una revalorización superior del sector bancario", añaden los analistas de la entidad británica.
Y BBVA está a la cabeza, con una correlación del 80% con los bonos soberanos de Estados Unidos a 10 y 30 años y de más del 75% para la deuda alemana a largo plazo.
UniCredit está muy cerca del banco español, seguido de Commerzbank y Lloyds. Las cifras empiezan a bajar a partir de ahí o a presentar diferencias notables entre los bonos soberanos de EEUU y de Alemania.
Es el caso de CaixaBank, que tiene una correlación histórica ligeramente superior al 60% con el bono estadounidense, pero solo del 40% con el alemán. Santander está por encima en ambos casos. Las subidas en las rentabilidades de los bonos soberanos alemanes han impulsado sus acciones más de un 75% de las veces, con algo menos del 70% para los estadounidenses.
La excepción nórdica
Solo cinco bancos de los 28 mayores de Europa se han perdido la fiesta y todos son nórdicos. SEB, Swedbank, Nordea, DNB Bank y Svenska Handelsbanken tienden a bajar en Bolsa cuando suben los tipos a largo.
"Esta dispersión refleja diferencias estructurales en la duración del balance, los modelos de negocio y las rentabilidades por dividendos", explica Barclays. Los bancos más beneficiados son los que tienen carteras de activos a más largo plazo, una exposición limitada a las pérdidas por valoración a precios de mercado de sus posiciones en bonos, una mayor solvencia y una buena calidad del balance.
Hay otro condicionamiento que no depende de los bancos. El sector sube en Bolsa con el repunte de los bonos soberanos solo cuando las mayores expectativas de inflación apuntan a un crecimiento más sólido del PIB nominal y la mejora de las condiciones macroeconómicas impulsa el crecimiento de los préstamos.
Es lo que Barclays llama un régimen clásico de reflación, donde los factores respaldan directamente las expectativas de beneficios de los bancos. "Sin embargo, esta relación se rompe en un contexto de estanflación, en el que los rendimientos suben por razones equivocadas", advierte.
El crecimiento en esos casos es débil o se está desacelerando, los bancos centrales mantienen una política restrictiva y la curva de rendimientos se aplana. Nada de eso beneficia a los bancos, porque el coste del riesgo sube por la escalada de los impagos. "Como resultado, el impacto en el precio de las acciones puede volverse negativo a pesar del aumento de los rendimientos de los bonos".
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