El líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei, y el presidente iraní, Masud Pezeshkian, asisten en Teherán a una ceremonia en memoria del fallecido líder de Hezbolá en Líbano, Hasán Nasrala Reuters
Oriente Próximo La República Islámica de Irán, ante su transición más incierta: así elegirán los clérigos a su próximo líder supremoEl régimen atraviesa un vacío de poder sin precedentes. Hasta que se pronuncie el Consejo de Liderazgo, el ayatolá Arafi formará parte del triunvirato que dirigirá los designios del régimen teocrático.
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Álvaro EscalonillaJara Atienza Publicada 1 marzo 2026 17:35h Actualizada 1 marzo 2026 17:56hLas claves nuevo Generado con IA
La República Islámica atraviesa un vacío de poder sin precedentes. Sin embargo, el presidente iraní, Masud Pezeshkian, ya ha puesto en marcha la maquinaria de sucesión. Este domingo, ha confirmado que el Consejo de Liderazgo ha iniciado las deliberaciones para designar al sucesor del líder supremo, Ali Jamenei, fallecido tras la operación militar Furia Épica, lanzada conjuntamente por Israel y Estados Unidos.
En una declaración en vídeo emitida por la televisión estatal, Pezeshkian ha asegurado que las instituciones de la República Islámica "han activado los mecanismos previstos" para garantizar la continuidad del poder político y religioso en el país, en medio de una de las mayores crisis que afronta Irán desde la revolución de 1979.
Mientras el Consejo de Liderazgo toma una decisión, el ayatolá Alireza Arafi asumirá provisionalmente las funciones del líder supremo. Esta medida se enmarca dentro del sistema de sucesión previsto por la Constitución, con la supervisión del Consejo de Guardianes de Irán, un órgano religioso compuesto por seis juristas y seis clérigos encargado de supervisar los procesos electorales y garantizar el cumplimiento constitucional.
El triunvirato interino
Por el momento, el ayatolá Alireza Arafi formará parte del triunvirato provisional que, en cumplimiento del artículo 111 de la Constitución iraní, asumirá temporalmente las funciones del liderazgo del país durante este convulso periodo de transición, junto al presidente Masoud Pezeshkian y a Gholam-Hossein Mohseni-Eje'i, jefe del Poder Judicial.
El líder supremo ocupa un papel central en la compleja teocracia chiíta de Irán. Es la máxima autoridad religiosa y aunque comparte poder político con otras instituciones, mantiene la autoridad final en todos los asuntos de Estado.
Además, ejerce como comandante en jefe del Ejército y de la Guardia Revolucionaria Islámica, la poderosa fuerza paramilitar que desempeña un papel clave en la seguridad interna del país. Ésta última, de hecho, ha sido la encargada de reprimir las protestas que se han desatado en los últimos meses en las calles del país.
A pesar de que se han activado los mecanismos constitucionales para asegurar la continuidad del régimen, varios expertos consultados por este periódico sostienen que su supervivencia es incierta. Por ejemplo, Ali Vaez, director del programa Irán del International Crisis Group, no descarta una pugna por el poder e incluso la posibilidad de un golpe de la Guardia Revolucionaria.
En términos generales, la transición podría seguir tres posibles trayectorias: continuidad del régimen, toma de control militar o colapso total del sistema. Estas opciones, sin embargo, no son mutuamente excluyentes. "Es muy probable que la transición comience como un proceso gestionado para preservar la continuidad, pero que eventualmente tropiece o evolucione hacia una toma militar explícita o incluso un colapso estatal", señala Suzanne Maloney, vicepresidenta y directora del Programa de Política Exterior de la Brookings Institution, en un análisis.
Los hombres de confianza
Quien parece haber tomado las riendas en las primeras horas de guerra es, sin embargo, el jefe del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, Alí Larijani, un estrecho confidente del desaparecido Jamenei.
"Haremos que los criminales sionistas y los deshonrosos estadounidenses se arrepientan", escribió Larijani en la red social X. "Los valientes soldados y la gran nación de Irán darán a los tiranos internacionales, que van directos al infierno, una lección inolvidable", señaló Larijani, principal cara pública tras los ataques.
Otro de los nombres llamados a jugar un papel crucial en la transición es el de Ahmad Vahidi, exministro de Defensa e Interior, nombrado este domingo comandante de la Guardia Revolucionaria, según la prensa oficialista.
به نام نامی حیدر علیهالسلام pic.twitter.com/n848j6KASq
— KHAMENEI.IR | فارسی (@Khamenei_fa) February 28, 2026
Vahidi no es, desde luego, ningún moderado. "Participó en el Irán-Contra: se reunió con la delegación estadounidense que viajó a Teherán en 1986, encabezada por Bud McFarlane, para vender armas estadounidenses a cambio de la liberación de rehenes norteamericanos en Beirut", recuerda la analista Kim Ghattas.
Desde 2022 vive sometido a las sanciones de Estados Unidos por su papel en la represión de las sucesivas oleadas de protestas contra el régimen.
Sin un sucesor claro
A diferencia de su predecesor, el ayatolá Jomeini, Jamenei no ha preparado el camino para un heredero claro, lo que ha dado lugar a numerosos rumores y especulaciones sobre la sucesión.
La CIA considera probable que el heredero salga de las filas del ala más dura de la Guardia Revolucionaria, según adelantó este mismo sábado la agencia Reuters. Así se lo hizo saber la propia agencia a Trump en la antesala de la operación.
Vahidi estará en las quinielas, pero los tres candidatos preferidos de Jamenei eran el citado Mohseni-Eje'i y el clérigo moderado Hasan Jomeini, nieto del ayatolá Ruhollah Jomeini. También sonó su jefe de gabinete, Alí Asghar Hejazi, al que Israel da por muerto.
Los especialistas sostienen que el segundo hijo de Jamenei, Mojtaba, cuenta con el favor de algunas facciones del régimen, pero había sido el propio ayatolá quien había dicho a sus seguidores que no quería que el cargo de líder supremo se convirtiera en hereditario.
Jamenei había autorizado a un pequeño círculo de aliados políticos y militares a tomar decisiones en caso de que él muriera o quedara incomunicado en el transcurso de una guerra, y estableció cuatro niveles de sucesión para los cargos militares y políticos de mayor rango que él mismo nombraba, según Reuters.
Este grupo lo componen su jefe de gabinete, su principal asesor militar y excomandante en jefe de la Guardia, el general Yahya Rahim Safavi, y el general de brigada Mohammad Baqer Qalibaf, excomandante de la Guardia Revolucionaria y actual presidente del Parlamento.
Transición atípica
Lo que parece seguro es que la República Islámica va a desempolvar el manual constitucional para organizar la sucesión de Jamenei. Hasta ahora, sólo se había producido otra transferencia de poder en la oficina del líder supremo: cuando el gran ayatolá Jomeini, padre de la revolución, murió en junio 1989 a los 86 años, la misma edad con la que murió este sábado su sucesor.
Sobre el papel, el líder supremo de Irán es elegido por la Asamblea de Expertos, un órgano clerical de 88 miembros escogidos por voto popular cada ocho años. Los candidatos que aspiran a entrar en la Asamblea deben ser previamente examinados y aprobados por el Consejo de Guardianes.
Cuando el puesto queda vacante, por muerte o dimisión, la Asamblea de Expertos se reúne para elegir a un sucesor. Basta una mayoría simple para nombrar al nuevo líder supremo.
Según la Constitución iraní, el candidato debe ser un jurista de alto rango con un profundo conocimiento de la jurisprudencia chií, además de reunir una serie de condiciones de liderazgo.
Bien es cierto que Jamenei no tenía las credenciales religiosas que demandaba el cargo. Cuando fue elegido en 1989 era un clérigo de rango medio, no gran ayatolá, como fijaba la Constitución. Tanto, que la Asamblea de Expertos le designó primero como líder "provisional" y él mismo reconoció que no se consideraba cualificado.