Sábado, 04 de abril de 2026 Sáb 04/04/2026
RSS Contacto
MERCADOS
Cargando datos de mercados...
Internacional

«La sociedad teme que cualquier trayecto en tren acabe igual»: aumentan los casos de estrés postraumático tras el accidente de Adamuz

«La sociedad teme que cualquier trayecto en tren acabe igual»: aumentan los casos de estrés postraumático tras el accidente de Adamuz
Artículo Completo 1,164 palabras
Gema Mª Plaza González, psicóloga de emergencias del COPAO, analiza el cómo el miedo colectivo aumenta las cancelaciones, ansiedad en viajeros y la pérdida de confianza en el sistema ferroviario

Ampliar

Pasajero de tren asomado por la ventana. SUR «La sociedad teme que cualquier trayecto en tren acabe igual»: aumentan los casos de estrés postraumático tras el accidente de Adamuz

Gema Mª Plaza González, psicóloga de emergencias del COPAO, analiza el cómo el miedo colectivo aumenta las cancelaciones, ansiedad en viajeros y la pérdida de confianza en el sistema ferroviario

Carmen Barainca

Sábado, 4 de abril 2026, 00:40

... de heridos no solo fracturó un convoy, resquebrajó una de las certezas más sólidas del sistema de transporte español. Durante décadas, la alta velocidad había construido una reputación de precisión tecnológica y seguridad pocas veces cuestionable. Dos meses después, en la antesala de Semana Santa, el llamado «efecto Adamuz» deja una notable inseguridad social en el corredor que conecta Madrid con la provincia, uno de los más importantes del país.

En su análisis, el accidente de Adamuz ha seguido una evolución psicológica relativamente conocida en las grandes tragedias tecnológicas. Comenzó como un trauma colectivo concentrado en las víctimas directas y en sus familias, pero rápidamente ha mutado hacia lo que los expertos denominan trauma social difuso, un estado en el que el miedo deja de estar limitado al lugar del siniestro y se extiende a toda la comunidad que utiliza esa infraestructura.

Ampliar

Carriages involved in the accident, weeks after the accident. REUTERS/Susana Vera

Según Plaza, este cambio se percibe cuando la sintomatología deja de aparecer solo en quienes vivieron el accidente y empieza a manifestarse en personas que jamás estuvieron allí. «Estamos viendo señales claras en la población general: aumento de la ansiedad en viajeros frecuentes, hipervigilancia ante ruidos o vibraciones en el tren e incluso casos de siderodromofobia, el miedo específico a viajar en ferrocarril», señala. También se han detectado fenómenos compatibles con lo que los especialistas denominan trastorno de estrés postraumático por proximidad simbólica: personas que no estuvieron en el accidente pero desarrollan síntomas de alerta constante al viajar o al exponerse a noticias relacionadas con el siniestro.

A ese fenómeno se suma lo que la psicóloga denomina ansiedad anticipatoria social. En los primeros meses de 2026, explica, se ha observado un repunte en el consumo de ansiolíticos antes de realizar viajes largos en varias zonas conectadas con la línea afectada. «Cuando el miedo se instala de esta manera, empieza a alterar comportamientos cotidianos: cancelación de trayectos, cambio al coche o al avión e incluso la suspensión de excursiones escolares o viajes de grupos de mayores que implicaban el uso de la red de alta velocidad», explica.

Pero el impacto no es únicamente clínico. También es social. Plaza describe lo que denomina una «hipervigilancia colectiva» en torno a las infraestructuras ferroviarias. Tras el accidente, los servicios de emergencia han registrado un aumento de avisos ciudadanos alertando de ruidos, vibraciones o anomalías en las vías que antes pasaban desapercibidas. «Cuando una sociedad atraviesa una tragedia tecnológica, el umbral de tolerancia al riesgo baja drásticamente», añade.

«No se puede calmar el miedo emocional con un dato estadístico»

La paradoja es que ese temor colectivo se produce en uno de los medios de transporte estadísticamente más seguros. Pero la psicología del riesgo funciona con una lógica distinta a la de las cifras. «No se puede calmar un miedo emocional con un dato estadístico», advierte Plaza. El cerebro humano no calcula probabilidades como lo haría un informe técnico; lo hace a partir de imágenes, recuerdos y experiencias recientes. «Cuando un accidente como el de Adamuz irrumpe con una fuerza visual y emocional tan intensa, esas imágenes ocupan la memoria colectiva y alteran temporalmente la percepción real del riesgo».

Este fenómeno tiene también una explicación sociológica. La psicóloga recuerda el concepto de «seguridad ontológica», desarrollado por el sociólogo Anthony Giddens, que describe la confianza que los ciudadanos depositan en sistemas expertos como los trenes, los aviones o la ingeniería civil. «Cuando ocurre una catástrofe natural, asumimos que la naturaleza es impredecible», explica. «Pero cuando falla una infraestructura crítica, se rompe el contrato implícito de que si seguimos las normas del sistema estaremos a salvo». Esa ruptura, añade, genera una sensación de indefensión colectiva mucho más difícil de reparar.

La prolongación de la investigación del accidente también influye en ese estado emocional. La Guardia Civil mantiene abiertas diversas hipótesis sobre las causas del descarrilamiento, desde un fallo técnico hasta otras posibles explicaciones. Para los investigadores es un procedimiento necesario, pero desde el punto de vista psicológico tiene efectos colaterales. «El cerebro humano detesta la ambigüedad», explica Plaza. «Cuando no existe una explicación definitiva, aparece un vacío cognitivo que la sociedad rellena con sus propios miedos o sospechas». En psicología de emergencias existe incluso una máxima para describir este fenómeno: «el silencio no es neutro; el silencio comunica sospecha».

La transparencia, el único antídoto contra el miedo

Para la especialista, la clave para revertir esa dinámica no está únicamente en la reparación de la infraestructura o en la mejora de los sistemas técnicos. Está también en la comunicación institucional. «Tras el accidente de Adamuz 2026, la transparencia es el único antídoto contra el miedo», afirma. Y añade una advertencia clara sobre la gestión pública de este tipo de crisis: «La seguridad no se vende. La seguridad se demuestra mediante la exposición honesta de los hechos, incluso cuando esos hechos son incómodos».

Porque, como resume la psicóloga, las vías pueden reconstruirse relativamente rápido. La confianza colectiva, en cambio, sigue un calendario mucho más lento. La confirmación de la causa del accidente podría detener la «hemorragia de desconfianza», explica, pero la cicatriz psicológica permanecerá durante tiempo. «La sociedad pasará del pánico a una vigilancia crítica», señala. El tren volverá a llenarse. Mientras tanto, los expertos trabajan en recuperar la confianza invisible que permite a una sociedad subirse a un tren y asumir, sin pensarlo demasiado, que llegará a su destino.

Límite de sesiones alcanzadas

El acceso al contenido Premium está abierto por cortesía del establecimiento donde te encuentras, pero ahora mismo hay demasiados usuarios conectados a las vez.

Por favor, inténtalo pasados unos minutos.

Sesión cerrada

Al iniciar sesión desde un dispositivo distinto, por seguridad, se cerró la última sesión en este.

Para continuar disfrutando de su suscripción digital, inicie sesión en este dispositivo.

Iniciar sesión Más información

¿Tienes una suscripción? Inicia sesión

Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
Compartir