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La tecnología sanitaria en España, al límite: un tercio de los equipos de los hospitales ya está obsoleto

La tecnología sanitaria en España, al límite: un tercio de los equipos de los hospitales ya está obsoleto
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Existe una carencia de planes fijos en la renovación de la tecnología sanitaria en España. "Esto genera sobrecostes e impacta en el paciente", denuncian los médicos Leer

La tecnología sanitaria en España se encuentra en una encrucijada histórica. Tras años de infrafinanciación y una dependencia crítica de inyecciones extraordinarias de capital, el sector intenta transitar de un modelo de «parcheo» a uno de planificación sostenible. Sin embargo, la realidad de los datos describe un panorama preocupante donde la antigüedad de los equipos compromete no solo la eficiencia económica, sino la propia seguridad de los pacientes. El 33% del parque tecnológico hospitalario nacional todavía supera los 10 años de antigüedad, una cifra que triplica lo recomendado por los estándares internacionales, que establecen un límite máximo del 10% para equipos de esa edad.

Como se afirmó de forma contundente en el 38º Congreso de la Sociedad Española de Radiología Médica (Seram): «La tecnología sanitaria en el Sistema Nacional de Salud es un paciente que estaba en la UCI, ha pasado a planta, pero a día de hoy le estamos tratando con un tratamiento agudo cuando es crónico». Francisco Vázquez González, presidente del sector de tecnologías y sistemas de información de Fenin (Federación Española de Empresas de Tecnología Sanitaria), y Cristina Soto, jefa del servicio de Radiodiagnóstico del Departamento de Salud de Valencia-Arnau de Vilanova-Lliria, son los autores de esta afirmación.

Problemas de la obsolescencia tecnológica en hospitales

Los equipos médicos antiguos tienen repercusión en la seguridad del paciente y en las habilidades que ponen en manos de los médicos: «Tienen más radiación, la calidad de la imagen es peor...», apunta Soto. No se trata de que sean perjudiciales, «pero cuando uno se compra un móvil con mejores prestaciones y con una cámara que permite mejores fotos, se da cuenta del impacto que tiene», ilustra de forma sencilla la radióloga valenciana.

Desde la Seram y Fenin se han realizado diferentes análisis que dibujan la situación de la infraestructura sanitaria en España. Los resultados no son buenos, ya que hay muchos equipos considerados ya viejos, esto es, superan los 10 años.

Datos de obsolescencia por equipos médicos y radiológicos

  • La radiología convencional es el área más crítica, con un 66% de equipos obsoletos.
  • Un 53% del parque de mamógrafos supera la década, lo que limita el acceso a tecnologías de vanguardia como la tomosíntesis en 3D.
  • En el área de la endoscopia, un 46% de sus torres de visión ya están anticuadas.
  • Un 38% de los equipos de los sistemas digitales de inyección de contraste, críticos para la seguridad en TC y RM (Tomografía Computarizada y Resonancia Magnética), ya necesita un recambio.

Los radiólogos explican que la obsolescencia tecnológica no es solo una cuestión de «máquinas viejas que aún funcionan», asegura Luis Concepción, responsable de asuntos profesionales de la SERAM y autor principal de la nueva guía de renovación tecnológica. También el impacto es clínico y humano: «Tener TAC más antiguos supone más irradiación para la población... no solamente que no diagnostiques bien, sino que lo haces con una radiación más alta», insiste Concepción. Asimismo, influye en la humanización del trato: «No es lo mismo hacerse una resonancia magnética en una máquina que tiene un agujero de 70 cm a una que tiene uno de 60 cm. La prueba es mucho mejor tolerada», señala este radiólogo sobre las secuelas en el paciente.

Costes de mantenimiento e impacto en las listas de espera

Desde Fenin también se pone sobre la mesa el concepto de obsolescencia en seguridad: equipos que ya no cumplen con los estándares actuales de protección radiológica, control de infecciones o ciberseguridad sanitaria. El portavoz de la Seram deja claro que, además, la falta de mantenimiento de equipos médicos especializado (realizado por el fabricante) incrementa los riesgos.

Se estima que el coste de mantenimiento sube un 16% anual a partir del tercer año de vida del equipo. Los análisis de Fenin detectan una falta de evidencia de mantenimientos preventivos que oscila entre un 20% y un 60% según la tecnología. «Esto deriva en ineficiencias en el sistema, ya que se estropeará más, estará menos operativo y esto impactará en sobrecostes», señala Pablo Crespo, secretario general de Fenin. Además, «no tener operativo un equipo producirá demoras diagnósticas y terapéuticas», añade sobre el efecto en las listas de espera de hospitales. Por otro lado, el uso de servicios no especializados puede llevar incluso a la pérdida del marcado CE, trasladando la responsabilidad legal del riesgo directamente al centro sanitario, advierte Concepción.

La dependencia de hitos puntuales (donaciones, IVA Covid o Plan INVEAT) genera picos de inversión seguidos de periodos de inactividad que los expertos denominan «caídas en caída libre», remarca Vázquez González. Y esta dependencia es contraproducente.

El Plan INVEAT y la necesidad de financiación sanitaria sostenible

Crespo asegura que no defienden planes de choque puntuales, sino la existencia de «una estrategia de inversión planificada y sostenida a medio y largo plazo que permita incorporar y renovar de forma continua el conjunto de tecnologías sanitarias». No resta mérito a los 796,1 millones de euros que los fondos europeos, bajo el epígrafe del Plan de Inversión en Equipos de Alta Tecnología (INVEAT), permitieron para renovar hasta 868 equipos de alta tecnología.

Se instalaron aceleradores lineales, resonancias magnéticas, equipos de braquiterapia digital, TAC de planificación y convencionales, angiografías vasculares y de neurorradiología, gammacámaras SPECT-TAC, PET-TAC y salas de hemodinámica que vinieron a sustituir a aquellos con más de una década de antigüedad y que permitieron reducir la obsolescencia del parque tecnológico nacional en unos 10 puntos porcentuales, entre 2021 y 2022.

«Fue una gran oportunidad», reconoce el secretario general de Fenin. Sin embargo, Crespo apuesta más «por una dotación presupuestaria suficiente y finalista que garantice la necesaria actualización y modernización de la tecnología sanitaria». La advertencia es clara: «Si la forma de compra no cambia, en 2033 volveremos a estar en una situación de obsolescencia de más de un 50% del parque», sostienen desde la Seram.

Los datos de los últimos años ya muestran síntomas de agotamiento: mientras que para mantener un parque sostenible de TAC se deberían haber comprado más de 80 unidades anuales, la adquisición real se desplomó drásticamente, como se detalló en el congreso valenciano. Concepción anticipa las consecuencias: «Si pasamos tres años sin comprar equipos... dentro de tres años tenemos que comprar todos estos, además, porque si no, vamos a acabar con mucha obsolescencia».

Propuestas de los expertos: Tasa de Renovación Sostenible e indicador NACE

Para salir de este ciclo, la Seram y Fenin proponen la adopción de una Tasa de Renovación Sostenible (TRS) del 11,2% anual. Este cálculo considera un crecimiento de la demanda asistencial del 5% anual. Para operativizar esta tasa, se ha creado el indicador NACE (Número Anual de Compra de Equipos), una herramienta que permite a cada gestor saber cuántas unidades debe reponer cada año para evitar que el 80% de sus equipos tengan más de 5 años en un futuro cercano. El objetivo es alcanzar las «reglas de oro»: el 60% del parque debe tener menos de cinco años y nunca más del 10% debe superar la década.

Otro de los obstáculos, recalcan los expertos, es que España carece de un inventario nacional público de tecnología sanitaria que recoja la antigüedad y la intensidad de uso de los equipos. Aunque el Ministerio dispone del Catálogo Nacional de Hospitales, este solo cuenta unidades por Comunidades Autónomas, sin entrar en detalles de vida útil. «Esto convierte en una ardua tarea obtener la foto actualizada de nuestros recursos», explicó Vázquez González en la reunión de la Seram. Los profesionales demandan emular el modelo de Canadá, donde cualquier ciudadano puede consultar en abierto cuántos equipos hay en su región y cuál es su edad real.

Sin este mapa verídico, persiste una inequidad territorial donde la precisión del diagnóstico por imagen depende del código postal. Como señalan las fuentes, renovar la tecnología no es un lujo, sino una medida de justicia social: «Los ciudadanos atendidos con equipos obsoletos reciben diagnósticos menos precisos».

El reto para la próxima década es convertir la renovación tecnológica en sanidad en una infraestructura permanente y no en un evento político puntual, demandan los portavoces.

Quizás oyendo estas peticiones, el Consejo de Ministros anunció recientemente una inversión superior a los 185 millones de euros con el fin de dar continuidad al Plan AMAT-I (Acuerdos Marco de Equipos de Alta Tecnología Sanitaria).

Los expertos desean que estas partidas de inversión en sanidad sean «periódicas y planificadas», ya que se trata de la salud de los pacientes, que hoy depende en un 80% del diagnóstico médico por imagen, y que, como remacha Concepción, merecen «un sistema que no deje de latir cuando se acaban los fondos especiales».

Fuente original: Leer en El Mundo - España
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