Costear los estudios de sus hijos fuera de casa se empieza a convertir en un lujo para muchas familias, que no pueden hacer frente al precio del alquiler
Regala esta noticia Añádenos en Google Varias estudiantes buscan piso en Santiago de Compostela. (EFE) 07/09/2026 a las 00:03h.Estudiar fuera de casa es, a día de hoy, un lujo que muchos jóvenes no pueden permitirse. Una búsqueda rápida en Idealista arroja un panorama ... desolador, por ejemplo, en la ciudad de Madrid: 730 euros cuesta alquilar una habitación de seis metros cuadrados, sin ventana, en un piso compartido con 18 personas en el barrio de Argüelles. El apartamento tiene tres cuartos de baño completos, dos aseos y dos cocinas. Se anuncia como una opción cercana a la Ciudad Universitaria, la Universidad de Nebrija y la Universidad Pontificia Comillas, para personas de entre 18 y 35 años.
El gran obstáculo en estas ciudades medianas, como pueden ser Murcia, con dos universidades con más de 50.000 alumnos inscritos, o Salamanca, con 40.000, es que, en términos relativos, el impacto de la llegada de alumnos es relativo. Sin embargo, en términos absolutos, su capacidad de absorber ese volumen de estudiantes es menor, tal y como explica Ferrán Font, director de estudios del portal inmobiliario pisos.com: «El problema en estas ciudades medianas es si efectivamente existe mercado, oferta formativa y servicios asociados a ella suficientes».
La periferia soporta el peso
Los precios provocan que muchas familias no puedan costear los estudios de sus hijos en los núcleos urbanos que acumulan un mayor número de universitarios. «Es un esfuerzo económico muy considerable para muchas familias. Yo creo que ya hay gente que incluso tendrá que replantearse si sus hijos estudian una cosa u otra para poder pagar; por ejemplo, formación profesional en lugar de una carrera», sostiene Miguel Ángel Gómez Huescas, presidente de FADEI, la patronal inmobiliaria española.
A los que no se plantean esa opción, la realidad les obliga a barajar alejarse del campus a municipios periféricos, especialmente los que están bien conectados mediante transporte público. «La saturación de demanda o la poca oferta que hay en las grandes capitales traslada esa presión a poblaciones que limitan con esas capitales», asegura Font.
Los expertos coinciden en que la lucha por una habitación puede llegar a ser feroz: los anuncios que antes solamente interesaban a los universitarios, ahora acumulan cientos de llamadas por parte de trabajadores de diversas edades. Muchas veces, compartir piso es la única manera que tienen los jóvenes de emanciparse.