Un usuario observa el móvil. A. R.
Vivir La trampa de las "tragaperras" sexuales: cómo el consumo de OnlyFans y pornografía está arruinando vidas y economíasExpertos de Proyecto Hombre, Vida Libre y el Colegio de Psicología alertan en España sobre un nuevo perfil de adicto atrapado en un sistema de micropagos y recompensas cerebrales que imita al juego patológico.
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Miquel Hernandis Alicante Publicada 27 abril 2026 02:30hLuis, con 29 años, empezó a perder el control con el consumo de pornografía. Lo que comenzó como un pasatiempo se convirtió en una obsesión que consumía sus tardes enteras. "Te bloquea el cerebro como las drogas, la ludopatía u otras adicciones", relata tras casi 20 años de lucha. Otros están viendo cómo se arruinan con ello.
El testimonio de Luis, un nombre ficticio para un adicto que teme a las repercusiones en su trabajo, es el reflejo de una realidad silenciosa que está emergiendo con fuerza en las asociaciones que tratan a adictos en España. Expertos en adicciones coinciden en que plataformas como OnlyFans han introducido una mecánica de micropagos que funciona igual que una máquina tragaperras.
La plataforma, conocida por el contenido sexual, aunque también alberga de otro tipo, cobra al usuario de dos formas: por suscripción al canal de su artista y por las propinas. Las suscripciones, como explican a EL ESPAÑOL, tienen marcado un tope mensual de 50 dólares, pero se pueden tener tantas como se deseen para seguir a las, en su aplastante mayoría, mujeres que enseñan su cuerpo en las pantallas.
Doctor Ferre, sabio de las adicciones: "Miles de mis pacientes han cambiado su vida con antidepresivos"Si las suscripciones tienen ese límite, el de las propinas se multiplica. Como indica un portavoz de la compañía, estas tienen el tope de 200 dólares. Nicolás Condes, psicólogo y terapeuta en Proyecto Hombre, explica que "el mecanismo es el mismo que en el juego patológico; haces una inversión de dinero y no sabes lo que te va a venir".
Las propinas a los artistas esconden otro punto. El usuario puede pensar que está pagando por chatear con su artista favorita cuando lo está haciendo con un comercial a comisión. Como puntualiza OnlyFans, reconoce que los creadores pueden delegar la gestión de sus cuentas en terceros, aunque se desvincula de estas agencias. Es en este vacío legal donde operan estos empleados entrenados para fingir una relación íntima y exprimir el bolsillo del usuario.
Condes recuerda que "cuando apuesto, mi circuito de recompensa se excita no con lo que gano, sino con lo que me provoca ese juego; en las redes sociales o aplicaciones pasa un poco también". El perfil predominante en estos casos es el de hombres, con edades que oscilan mayoritariamente entre los 28 y los 40 años.
El juego, la droga del siglo XXIDesde la asociación Vida Libre, el psicólogo especializado José Antonio Hurtado introduce un concepto clave: la compensación. Según Hurtado, muchos ludópatas utilizan el sexo en línea para anestesiar el dolor de sus deudas. "Intentamos paliar, anestesiar nuestros sentimientos como consecuencia de los dramas y deudas generados por la ludopatía", afirma.
Hurtado advierte que estas plataformas están diseñadas por lo que él llama "los psicólogos del lado oscuro". Son expertos en marketing que utilizan la "intermitencia variable" para enganchar al usuario. "No es para que disfruten de un servicio, sino para que se enganchen", denuncia el experto de Vida Libre.
La gravedad económica es uno de los factores más visibles. Hurtado relata casos extremos de familias que descubren el problema por notificaciones de desahucio o visitas de prestamistas. "Tu hijo nos debe tanto, si no nos lo devuelven, al final irá al trabajo sin piernas", es una de las amenazas reales a las que han tenido que enfrentarse algunos familiares.
Los comportamientos adictivos en adolescentes vinculados al juego online, las apuestas, la pornografía o las drogas, a análisis en la UEMCJorge Pérez Ferrer e Iracy Llinares Alves, del grupo de trabajo sobre sexualidad del Colegio Oficial de Psicología de la Comunitat Valenciana, destacan el componente interactivo de OnlyFans como el factor diferencial respecto a la pornografía tradicional. "El que una persona atractiva te preste atención es un reforzador muy potente", explica Pérez Ferrer.
Esta atención personalizada, unida a la accesibilidad del móvil, crea una combinación peligrosa. "Una persona puede estar gastando dinero de una forma muy rápida, sin control, con impulsividad y, además, con unos reforzadores muy potentes", añade Pérez. Llinares Alves advierte además sobre la "normalización del consumo de sexualidad online" y cómo esto afecta a la educación sexual integral de los jóvenes.
Las consecuencias físicas también son una señal de alarma. Luis confiesa que el consumo excesivo le provocó un problema psicofísico grave: "Era incapaz de tener una erección si no miraba porno y ni así". Compara la experiencia con la saturación de los sentidos: "Igual que si comes mucha comida basura al final no te sabe a nada, con esto pasa lo mismo".
La salida
La detección por parte del entorno es fundamental, aunque difícil por el estigma social. "Parece que hay cosas de las que no se puede hablar", lamenta Nicolás Condes. Su consejo para las familias y amistades es romper el silencio y poner límites claros: "Ayudar para que la persona se dé cuenta es poner límites. Yo por aquí ya no paso; si quieres, hay que hacer algo".
El especialista de Proyecto Hombre apunta a otro aspecto que complica la salida de esta espiral: "Muchas veces, a la persona que tiene el problema le cuesta verlo. ¿Por qué? Porque primero tengo que aceptar que tengo un problema y a las personas aceptar eso nos cuesta, la verdad". De ahí que insista en el apoyo social: "Si me lo dice mi entorno, quizás sea un poco más más fácil".
Un aspecto en el que incide José Antonio Hurtado, quien subraya que la recuperación es posible si existe una "persona de apoyo". "Cuando estamos protegidos y tenemos una persona de apoyo, la posibilidad de recuperarse se multiplica por tres", asegura. La clave reside en que el familiar o amigo actúe como un "agente preventivo" que ayude a proteger la economía y el tiempo libre del afectado.
El camino hacia la salida de este "infierno", como lo definen los expertos, pasa por aceptar el problema y buscar ayuda profesional especializada, ya que se trata de una alteración del sistema de recompensa cerebral que difícilmente se soluciona solo con fuerza de voluntad.