- ANDRÉS STUMPF Bruselas
- La UE sella con Australia su cuarto mayor acuerdo comercial tras casi ocho años de negociaciones
- El Parlamento Europeo valida el acuerdo comercial entre la UE y Estados Unidos
La Comisión Europea ha abierto nuevas rutas a sus exportaciones con socios de alto calibre como los del bloque de Mercosur, India, Australia o Indonesia ante la incertidumbre arancelaria de Estados Unidos.
La Unión Europea rema para no verse arrastrada por las corrientes proteccionistas que se han hecho fuertes en el mundo. El bloque comunitario ha redoblado sus esfuerzos en favor de la apertura comercial y ha logrado lo que hace apenas un año parecía imposible: sellar la negociación de tres de los mayores tratados de libre comercio de su historia.
Australia e India se han sumado recientemente a la firma del acuerdo comercial con Mercosur, cuya aplicación provisional comenzará el próximo 1 de mayo después de desencallarse tras casi veinte años de idas y venidas. A este cóctel comercial se le suma también el pacto con Indonesia, de vital importancia pese a su menor tamaño en términos del volumen en el intercambio histórico de bienes con la Unión Europea. Además, la Comisión Europea ha reforzado también su marco de relación con Reino Unido revirtiendo parte de las prerrogativas desmanteladas tras el Brexit.
Todas estas acciones terminarán desembocando en la creación de zonas de libre comercio con más de 2.500 millones de consumidores involucrados, es decir, prácticamente un tercio de toda la población global. Lo mismo ocurre en términos de PIB, pues, sumada a las cifras del bloque comunitario, la agrupación de países con los que la Unión Europea ha sellado recientemente nuevos pactos comerciales representan aproximadamente un 35% de la riqueza global.
Presión de EEUU y China
Pero el acelerón por parte de la Unión Europea en la consecución de este tipo de acuerdos no ha sido enteramente voluntario. El bloque se ha visto forzado a abrir sus brazos al resto del mundo ante la tensión arancelaria impuesta por Donald Trump, presidente de Estados Unidos.
Los Estados miembros han visto como su socio más fiable se convertía prácticamente en un enemigo comercial que ponía en jaque una relación de 1,6 billones de euros en intercambios de bienes y servicios en una guerra arancelaria declarada.
Esas tensiones se rebajaron con la firma del acuerdo de Turnberry en agosto, que sentaba las bases de una estabilidad desequilibrada en favor de EEUU con aranceles del 15% para los productos europeos y del 0% para los norteamericanos. Pero ni siquiera esa situación ha perdurado ante la volatilidad de Trump, que ha vuelto en diversas ocasiones a amenazar al bloque comunitario haciendo más evidente para la Unión Europea la necesidad de encontrar mercados alternativos que acojan el peso de alrededor de un 20% que ahora tiene EEUU en sus exportaciones.
La tensión con China también ha contribuido a que la Unión Europea haya estado dispuesta a ceder en algunos aspectos que trababan las negociaciones con el objetivo de abrir nuevas vías comerciales consideradas más necesarias que nunca. El gigante asiático ha explotado la dependencia europea a sus tierras raras, elementos clave para la transición ecológica y digital y para la renovada inversión en Defensa. China controla aproximadamente un 90% de las importaciones que realiza el bloque y le ha servido para amenazar con paralizar industrias como la del automóvil o la de los semiconductores evitando con ello que la Comisión pudiera ser más dura contra las prácticas de dumping.
Para protegerse la UE introdujo el derecho a un acceso preferente al comercio de tierras raras en todos los acuerdos comerciales en los que ha sido posible, con mención especial a Australia que es considerada la mina de estos recursos básicos entre las potencias de Occidente.
Ganadores y perdedores
Cada acuerdo deja unos sectores más beneficiados con otros en función de los aranceles existentes o de las perspectivas de aumento del flujo comercial. Sin embargo, la industria automovilística europea, la maquinaria y los productos químicos y farmacéuticos se encuentran bien posicionados en prácticamente todos los pactos.
El sector agrícola, sin embargo, se considera a sí mismo el más perjudicado. A pesar de que la Comisión Europea ha logrado abrir nuevos mercados para la exportación de los productos comunitarios, las asociaciones empresariales del sector consideran que se verán dañados por la llegada de nueva competencia, especialmente la derivada de los acuerdos con Mercosur y Australia.
Sus protestas en las diferentes capitales europeas han sido un clamor que ha llevado al Ejecutivo comunitario a reforzar las salvaguardas introducidas en los pactos, algo sin lo que muchos Estados miembros se hubieran negado a sacar adelante estos pactos.
En particular, el Ejecutivo europeo ha limitado las importaciones de productos sensibles en sus acuerdos, como los lácteos o la carne de vacuno, a cuotas de volúmenes fijos a partir de los cuales los aranceles vuelven a entrar en juego. Además, ha introducido salvaguardas en el acuerdo que garantizarán que los productos que lleguen al territorio cumplan los estándares comunitarios, ha diseñado redes de seguridad con fondos europeos para restituir potenciales desequilibrios y se reserva la capacidad de bloquear el libre comercio en caso de detectar distorsiones de precio o de volúmenes de importaciones relevantes.
Estas cláusulas son unidireccionales en el caso de Mercosur, el que más ha concentrado las quejas del sector agrario, pero bidireccionales en los casos de Indonesia o Australia, lo que quiere decir que también ellos podrían paralizar el comercio por distorsiones creadas por el campo europeo.
Más negociaciones en el horizonte
La Comisión Europea de Ursula von der Leyen es ya la que más acuerdos comerciales ha sellado en la historia de la Unión Europea. Pero el trabajo para encontrar alternativas a Estados Unidos no se detiene y los miembros de la dirección general de Comercio del Ejecutivo comunitario trabajan ya en alcanzar nuevos pactos. Según detalló recientemente Olof Gill, portavoz de Comercio de la Comisión Europea, las prioridades de la Unión Europea pasan ahora por finalizar la actualización del acuerdo comercial con México, todavía muy restrictivo y que cuenta ya con más de 25 años. A ello se le suman las negociaciones para lograr un acuerdo comercial con Filipinas, lo que añadiría más de 115 millones de consumidores a las nuevas zonas de libre comercio que está habilitando con sus nuevos acuerdos. Por último, también aparecen en el horizonte las conversaciones con Emiratos Árabes Unidos, aunque este proceso aún se encuentra muy verde después de haberse iniciado formalmente en mayo del pasado ejercicio. "Esto muestra que nuestro trabajo duro e incansable en impulsar nuestra agenda comercial está dando sus frutos", asegura Olof Gill.
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