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La UE afronta un 'shock' económico y diplomático en pleno cambio estructural

La UE afronta un 'shock' económico y diplomático en pleno cambio estructural
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El bloque comunitario debe resolver las tensiones a corto plazo derivadas de la guerra en Oriente Próximo y que pueden obstaculizar sus planes para ganar una mayor autonomía estratégica a nivel internacional. Leer
ECONOMÍALa UE afronta un 'shock' económico y diplomático en pleno cambio estructural 14 MAR. 2026 - 00:16Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea.RONALD WITTEKEFE

El bloque comunitario debe resolver las tensiones a corto plazo derivadas de la guerra en Oriente Próximo y que pueden obstaculizar sus planes para ganar una mayor autonomía estratégica a nivel internacional.

Europa vuelve a ser el daño colateral de un nuevo shock geopolítico y energético internacional. La guerra desatada por Estados Unidos e Israel sobre Irán, y las represalias de este último, han sacudido el mundo generando ondas expansivas que ya se dejan sentir en la Unión Europea.

El bloque comunitario es un actor secundario en un conflicto que, en un momento crítico, está tensando sus planes para reformular toda su transformación económica a largo plazo y que, además, ha abierto una herida en la relación entre los líderes europeos y los Estados Miembros.

La guerra de Oriente Próximo está afectando a la UE por dos frentes: el diplomático y el económico.

En el terreno económico la situación es tremendamente enrevesada. El bloqueo del estrecho de Ormuz y las renovadas tensiones han propulsado el precio del petróleo y de las importaciones de gas de forma exponencial.

"Desde el inicio del conflicto, los precios del gas han subido un 50% y los del petróleo, un 27%. Si lo traducimos a euros, 10 días de guerra ya han costado a los contribuyentes europeos 3.000 millones de euros adicionales en importaciones de combustibles fósiles", expresó el martes Ursula von der Leyen, presidenta del Ejecutivo comunitario, en su discurso en el pleno del Parlamento Europeo celebrado en Estrasburgo.

"Estamos viendo ya algunas consecuencias en el día a día de los españoles. No tenemos nada más que ir a ver qué está pasando en las gasolineras con la subida de precios en los surtidores", aseguró a su vez Carlos Cuerpo, el ministro de Economía, que recordó que la subida de los precios de la energía es particularmente importante para los profesionales del transporte, pero también para la agricultura o la pesca. Cuerpo resaltó, además, que el vertiginoso encarecimiento de los precios del combustible ha afectado a materias esenciales, como los fertilizantes y los plásticos.

Esta situación llega para colmar el vaso de los problemas energéticos europeos. Los líderes ya se habían reunido en febrero para debatir los precios estructuralmente altos de la energía en Europa que lastran la competitividad de sus empresas y restan poder adquisitivo a las familias.

Bruselas ha pedido a los Estados miembros que puedan permitírselo que rebajen al mínimo los impuestos sobre la electricidad. Además, también ha barajado propuestas como un mayor volumen de compras conjuntas de energía, subsidios estatales temporales o explorar la posibilidad de establecer topes al precio del gas.

El problema es que estas cuestiones chocan con los planes a más largo plazo. La Unión Europea trabaja para reducir la dependencia de los combustibles fósiles importados en el mix energético de la región con una apuesta clara por las renovables y, recientemente, también por la energía nuclear. Se trata de fuentes de energía que, a diferencia de los combustibles fósiles, pueden generarse en la propia UE, lo que reduciría la influencia que otros países pueden ejercer sobre el bloque.

Sin embargo, si la UE tiene que dedicar sus recursos y esfuerzos a apagar incendios, no tiene tiempo de reforzar su estructura para blindarse de futuros shocks. Fuentes comunitarias aseguran que las medidas de respaldo, que pueden volverse necesarias si la tensión sigue elevándose, pueden afectar a los incentivos de las empresas para continuar con la estrategia de descarbonización frenando los avances buscados para el largo plazo. Ese sería el resultado de los topes al precio del gas o de pausar el régimen de pago por los derechos de emisión de carbono, entre otras medidas.

Tensión diplomática

En cuanto a los nuevos problemas diplomáticos, la tensión gira en torno a la relación con Estados Unidos, cada vez más compleja, y el posicionamiento europeo respecto a los bombardeos. Von der Leyen, que como presidenta de la Comisión Europea no tiene competencias sobre la política exterior del bloque, se apresuró nada más estallar el conflicto a colocarse del lado de EEUU celebrando que abriera la posibilidad a un cambio de régimen, una postura que no se había consensuado con los líderes de los Veintisiete y que levantó ampollas.

Incluso desde otras instituciones, como el Consejo Europeo que dirige el portugués Antonio Costa, se consideró que la política alemana se había extralimitado.

La tensión fue a más cuando cada vez más capitales se alinearon con el 'No a la guerra' de Pedro Sánchez. Entonces, Von der Leyen protagonizó una intervención en la que señalaba que "Europa no puede confiar en el sistema basado en reglas como la única forma de defender sus intereses".

"Hay quien se está ganando una moción de censura a pulso", llegó incluso a señalar Jonás Fernández, eurodiputado socialista de la Eurocámara.

La presidenta de la Comisión Europea aprovechó su nueva intervención ante el Parlamento Europeo para matizar sus palabras al señalar que "la Unión Europea se fundó como un proyecto de paz. Nuestro compromiso inquebrantable con la búsqueda de la paz, con los principios de la Carta de las Naciones Unidas y con el derecho internacional son tan fundamentales hoy como lo fueron en el momento de nuestra creación. Y siempre defenderemos estos principios".

Pese a ello, la herida todavía no se ha cerrado y deja a la máxima representante del Ejecutivo comunitario en una posición más débil.

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Fuente original: Leer en Expansión
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