Cuando en diciembre de 2025, Tore Sorebakken y un equipo de trabajadores llegaron al río Vinstra, en el corazón de Noruega, nadie sabía qué estaban buscando. Pero cuando vaciaron el estanque, perforaron decenas de agujeros e instalaron 750 kilos de explosivos, las autoridades locales los pararon y les preguntaron que por qué intentaban destruir aquella cascada natural.
Sorebakken, sorprendido, tuvo que explicarles que aquello en realidad era una presa construida a principios del siglo XX para facilitar el transporte de madera y generar una mínima cantidad de energía hidroeléctrica. Los locales lo habían olvidado completamente: como digo, no tenían ni idea de que fuera una infraestructura humana.
Y eso es una metáfora preciosa del enorme abandono que han sufrido durante décadas los ríos europeos.
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España sigue teniendo decenas de embalses que no se pueden usar porque literalmente nadie ha puesto tuberías
Liberad los ríos. Hace seis años, los derribos de presas viejas y azudes colmatados era anecdótico en Europa. Pero en 2024 entró en vigor del Reglamento de Restauración de la Naturaleza de la Unión Europea. En él, se buscaba devolver 25.000 kilómetros de río al estado de "flujo libre" antes de 2030.
Desde entonces (desde antes, realmente, porque hubo países que empezaron a implementarlo antes de su entrada en vigor) llevamos cinco años consecutivos de máximos históricos. En 2025, según el informe anual Dam Removal Europe, al menos 603 barreras fueron retiradas en el continente. Eso permitió que se reconectaran más de 3.740 kilómetros de río.
El 'más' del párrafo anterior se debe a que los datos de reconexión solo están disponibles para 198 de las 603 barreras eliminadas.
Pero ¿por qué queremos 'reconectar kilómetros de río'? Hay muchos datos, pero uno especialmente claro es que más del 42 % de las especies de peces de agua dulce europeas están amenazadas y cerca de dos tercios están en riesgo de estarlo.
Queramos o no, 9 de cada 10 catástrofes naturales de la Unión Europea en la última década han tenido que ver con el agua. Y tener los ríos llenos de estructuras olvidadas es parte del problema. Hay que 'retomar el control' de los ríos es esencial para reducir los riesgos de la sociedad europea contemporánea.
Pero eso tendrá consecuencias, ¿no? Eso se puede leer en muchos sitios: que las políticas europeas de "derribo de presas" agrava las sequías. El problema es que, claro, eso es inexacto. Al menos, si nos atenemos a la mayoría de los derribos.
Casi todo lo que se está derribando son azudes de menos de dos metros. Es decir, pequeñas barreras que no almacenan agua, sino que elevan la lámina para derivar caudal a un canal de riego, central hidroeléctrica o molino. De hecho, la mayor parte de ellos ya debería de estar derruídos porque las concesiones que los permitieron están caducadas, pero nadie ha puesto especial atención en ello.
Hasta ahora.
Imagen | Red Zeppelin
En Xataka | "En los próximos diez años, España y América Latina van a sufrir (y mucho) con el agua", Robert Glennon (Universidad de Arizona)
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La noticia
La Unión Europea está derrumbando con éxito centenares de presas en todo el continente. Es por nuestro bien
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Javier Jiménez
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La Unión Europea está derrumbando con éxito centenares de presas en todo el continente. Es por nuestro bien
Nueve de cada diez catástrofes naturales europeas tienen que ver con el agua. Evitarlo requiere transformar nuestros ríos radicalmente
Cuando en diciembre de 2025, Tore Sorebakken y un equipo de trabajadores llegaron al río Vinstra, en el corazón de Noruega, nadie sabía qué estaban buscando. Pero cuando vaciaron el estanque, perforaron decenas de agujeros e instalaron 750 kilos de explosivos, las autoridades locales los pararon y les preguntaron que por qué intentaban destruir aquella cascada natural.
Sorebakken, sorprendido, tuvo que explicarles que aquello en realidad era una presa construida a principios del siglo XX para facilitar el transporte de madera y generar una mínima cantidad de energía hidroeléctrica. Los locales lo habían olvidado completamente: como digo, no tenían ni idea de que fuera una infraestructura humana.
Y eso es una metáfora preciosa del enorme abandono que han sufrido durante décadas los ríos europeos.
Liberad los ríos. Hace seis años, los derribos de presas viejas y azudes colmatados era anecdótico en Europa. Pero en 2024 entró en vigor del Reglamento de Restauración de la Naturaleza de la Unión Europea. En él, se buscaba devolver 25.000 kilómetros de río al estado de "flujo libre" antes de 2030.
Desde entonces (desde antes, realmente, porque hubo países que empezaron a implementarlo antes de su entrada en vigor) llevamos cinco años consecutivos de máximos históricos. En 2025, según el informe anual Dam Removal Europe, al menos 603 barreras fueron retiradas en el continente. Eso permitió que se reconectaran más de 3.740 kilómetros de río.
El 'más' del párrafo anterior se debe a que los datos de reconexión solo están disponibles para 198 de las 603 barreras eliminadas.
Queramos o no, 9 de cada 10 catástrofes naturales de la Unión Europea en la última década han tenido que ver con el agua. Y tener los ríos llenos de estructuras olvidadas es parte del problema. Hay que 'retomar el control' de los ríos es esencial para reducir los riesgos de la sociedad europea contemporánea.
Pero eso tendrá consecuencias, ¿no? Eso se puede leer en muchos sitios: que las políticas europeas de "derribo de presas" agrava las sequías. El problema es que, claro, eso es inexacto. Al menos, si nos atenemos a la mayoría de los derribos.
Casi todo lo que se está derribando son azudes de menos de dos metros. Es decir, pequeñas barreras que no almacenan agua, sino que elevan la lámina para derivar caudal a un canal de riego, central hidroeléctrica o molino. De hecho, la mayor parte de ellos ya debería de estar derruídos porque las concesiones que los permitieron están caducadas, pero nadie ha puesto especial atención en ello.