Martes, 09 de junio de 2026 Mar 09/06/2026
RSS Contacto
MERCADOS
Cargando datos de mercados...
Internacional

La Universidad de Murcia analiza por qué la salud mental sigue siendo un tabú: solo 1 de cada 4 hombres pide ayuda

La Universidad de Murcia analiza por qué la salud mental sigue siendo un tabú: solo 1 de cada 4 hombres pide ayuda
Artículo Completo 1,071 palabras
Una investigación de la UMU pone el foco en la necesidad de incorporar la perspectiva de género en la prevención, el diagnóstico y el tratamiento psicológico y psiquiátrico de las patologías de salud mental. Más información: Los hombres jóvenes piden menos ayuda que las mujeres cuando piensan en el suicidio

Rosa M. Limiñana-Gras, Carmen M. Galvez-Sánchez y Julio A. Camacho-Ruiz, investigadores de la Universidad de Murcia.

Murcia La Universidad de Murcia analiza por qué la salud mental sigue siendo un tabú: solo 1 de cada 4 hombres pide ayuda

Una investigación de la UMU pone el foco en la necesidad de incorporar la perspectiva de género en la prevención, el diagnóstico y el tratamiento psicológico y psiquiátrico de las patologías de salud mental.

Más información: Los hombres jóvenes piden menos ayuda que las mujeres cuando piensan en el suicidio

Publicada 9 junio 2026 18:14h Las claves

Las claves Generado con IA

Ellos sufren más en silencio que ellas. Los hombres suelen encontrar más dificultades que las mujeres para reconocer que atraviesan una situación de malestar emocional y para pedir ayuda profesional.

Así lo recoge un estudio realizado por Julio A. Camacho-Ruiz, Carmen M. Gálvez-Sánchez y Rosa M. Limiñana-Gras, investigadores del Departamento de Personalidad, Evaluación y Tratamiento Psicológicos de la Universidad de Murcia (UMU).

El trabajo señala que esta dificultad no se explica por una sola causa, sino por varios factores que se combinan entre sí. Entre ellos destacan el peso del estigma social, la presión por mostrarse fuertes, la represión emocional y las normas de género asociadas a la masculinidad tradicional.

En muchos casos, los hombres crecen con la idea de que deben aguantar, no mostrarse vulnerables y resolver sus problemas por sí mismos, tal y como expone este estudio de la Universidad de Murcia.

Julio A. Camacho-Ruiz, Carmen M. Gálvez-Sánchez y Rosa M. Limiñana-Gras, investigadores del Departamento de Personalidad, Evaluación y Tratamiento Psicológicos de la Universidad de Murcia (UMU).

La investigación, publicada en la revista Behavioral Sciences, revisa la evidencia científica más reciente sobre salud mental masculina. Sus autores subrayan que los mandatos tradicionales de género, como “ser fuerte”, “no quejarse” o “resolverlo solo”, pueden retrasar la identificación del sufrimiento psicológico y dificultar el acceso a recursos de ayuda.

Aunque los hombres presentan tasas más altas de conductas de riesgo, adicciones y suicidios consumados, los diagnósticos oficiales de ansiedad y depresión siguen siendo menores que en las mujeres.

Según la investigadora Carmen Gálvez, esta diferencia podría deberse no solo a distintas formas de expresar el malestar, sino también a posibles sesgos de género en la investigación, en los instrumentos de diagnóstico y en la práctica clínica.

Barreras emocionales y sociales

Entre los principales obstáculos que identifican los investigadores están la vergüenza, el autoestigma, la tendencia a minimizar los síntomas, la desconfianza hacia la terapia y la idea de que pedir ayuda equivale a ser débil o poco autosuficiente.

Estas barreras están muy ligadas a los procesos de socialización masculina, que en muchos casos enseñan a ocultar el sufrimiento, evitar hablar de las emociones y mantener siempre una imagen de control.

También influyen factores externos que complican todavía más el acceso a la atención psicológica. La falta de información sobre los recursos disponibles, el coste del tratamiento, la burocracia, las listas de espera

A esto se suma el hecho de que algunas personas perciben la terapia como un espacio frío, poco cercano o poco útil. Esa sensación puede hacer que muchos hombres abandonen el tratamiento antes de tiempo o ni siquiera den el paso de solicitar ayuda.

Uno de los aspectos que más destaca la revisión es que el malestar psicológico en los hombres no siempre se manifiesta de forma visible o “clásica”. No siempre aparece en forma de tristeza, llanto o verbalización directa del sufrimiento.

En muchos casos, puede expresarse mediante irritabilidad, aislamiento, consumo de sustancias, conductas agresivas o una actitud de desconexión emocional.

Esto hace que algunas señales pasen desapercibidas tanto para el entorno como para los profesionales sanitarios. Por ello, los autores insisten en la necesidad de ampliar la mirada clínica y no limitar la evaluación a los síntomas más habituales o más reconocibles en otros perfiles de pacientes.

La investigación defiende que una atención más eficaz debe tener en cuenta estas formas distintas de manifestar el malestar. Solo así será posible detectar antes los problemas, ofrecer una respuesta más adecuada y reducir el riesgo de que el sufrimiento se cronifique o derive en situaciones más graves.

El estudio también pone el acento en la importancia de incorporar la perspectiva de género en la atención psicológica y psiquiátrica dirigida a hombres. Esto significa reconocer que las normas culturales sobre la masculinidad influyen en cómo se vive el sufrimiento, cómo se expresa y cómo se busca ayuda.

Además, los investigadores recuerdan que no todos los hombres viven la masculinidad de la misma manera. Por eso consideran fundamental aplicar una mirada interseccional, que tenga en cuenta factores como la edad, la clase social, la etnia, la orientación sexual, el contexto cultural o la presencia de otras dificultades personales o familiares.

Estos elementos pueden condicionar tanto la forma de experimentar el malestar como las posibilidades reales de acceder a una atención adecuada. En otras palabras, no todos los hombres parten del mismo punto ni afrontan las mismas barreras.

Los autores sostienen que avanzar hacia modelos de masculinidad más sanos e igualitarios puede ayudar a reducir el estigma y a normalizar la búsqueda de ayuda. Para ello, consideran necesario promover mensajes que legitimen la vulnerabilidad, el autocuidado y la expresión emocional como parte de una salud mental equilibrada.

“Integrar la perspectiva de género y la interseccionalidad no es solo una cuestión teórica, sino una necesidad ética y clínica para garantizar que ningún hombre se quede solo ante su sufrimiento por miedo a dejar de ser ‘un hombre de verdad’”, concluye Julio Camacho.

  1. Psicología
  2. Inteligencia emocional
  3. Terapias
  4. Investigación
  5. Salud mental

NEWSLETTER - ESPAÑA

Recibe de lunes a viernes las noticias más relevantes de la política nacional Apuntarme De conformidad con el RGPD y la LOPDGDD, EL LEÓN DE EL ESPAÑOL PUBLICACIONES, S.A. tratará los datos facilitados con la finalidad de remitirle noticias de actualidad.
    Fuente original: Leer en El Español
    Compartir