Esos bloques de antiguas galaxias están por todos lados. El problema es que hay demasiados a nuestro alrededor y, entre más atrás veamos, más díficil resulta distinguir su origen. Los científicos llevan décadas clasificando las estrellas cercanas para determinar cuáles pertenecieron a otras galaxias y cuándo ocurrió su fusión. El registro más antiguo de una colisión hasta ahora databa de hace 10,000 millones de años, cuando la proto-Vía Láctea absorbió a la galaxia Gaia-Sausage-Enceladus (GSE).
Había indicios de colisiones todavía más antiguas, pero su interpretación seguía siendo objeto de debate. Ahora, en palabras de la NASA, han identificado el primer lote significativo de ladrillos de nuestra casa. Gracias al Hubble, hay pruebas definitivas de otra fusión que ocurrió 1,800 millones de años antes de la gran colisión con GSE.
mediciones de Gaia, esto permitió distinguir una población de cúmulos globulares diferentes a los demás. Estos son los cúmulos que nacieron en LKH, y nos indican cuándo esa galaxia fue engullida por la nuestra y cuál era su masa”, dijo Chiara Zerbinati, coautora del estudio, en un comunicado de la NASA.El calculo estima que LKH contenía alrededor de 500 millones de masas solares en estrellas, una cantidad similar a Gaia-Sausage-Enceladus, y que buena parte de su material terminó en las regiones interiores de la Vía Láctea.
LKH se encontró con nuestra galaxia en una época muy distinta. La Vía Láctea todavía era joven y mucho más pequeña, por lo que aquella fusión debió tener un peso considerable en su evolución. Los autores estiman que la masa de LKH equivalía a más de una quinta parte de la del sistema con el que se fusionó.
Es bastante probable que existan colisiones más antiguas. Los científicos continuarán empleando las herramientas disponibles para ahondar más en la historia no contada de la Vía Láctea.
Agréganos a tus Fuentes Preferidas en Google para seguir nuestro contenidoArrow