Jose Mourinho, en un partido del Benfica EFE
Fútbol La vía Mourinho, una opción divisoria para el banquillo del Real Madrid: los pros y las contras que plantean un dilemaEl regreso del técnico portugués al Santiago Bernabéu, si bien no es la favorita, ya es una opción realista en las oficinas blancas.
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Jorge Pacheco Publicada 30 abril 2026 08:00hHace apenas tres meses, el nombre de JoséMourinho era papel mojado en los despachos del SantiagoBernabéu. Un entrenador que pertenecía a otra era del club, un capítulo cerrado hace más de una década.
Pero en el fútbol, como en la política, los tiempos cambian a golpe de resultados y necesidades. Y el RealMadrid, que afronta el final de temporada sin un proyecto técnico definido para 2026/27, ha visto cómo el nombre del portugués ha reaparecido con fuerza en la agenda, esta vez no como recuerdo nostálgico, sino como opción tangible.
La salida de Arbeloa parece un hecho consumado. El exlateral ha tratado de capear el temporal como ha podido, pero el club quiere un perfil con más recorrido, alguien que asuma con autoridad el mando de un vestuario de galácticos.
La caída de Arbeloa que le aleja de entrenar al Real Madrid la próxima temporadaLa primera elección en las altas esferas es JürgenKlopp, el técnico alemán que lleva meses en el punto de mira blanco. El problema es que Klopp ha repetido públicamente en varias ocasiones que se encuentra a gusto en su actual posición dentro del universo Red Bull, un conglomerado futbolístico que no tiene prisa en soltarle.
La cortesía de los sondeos ha chocado hasta ahora con la muralla del compromiso del alemán. Y si Klopp no llega, el Madrid necesita un plan B. O varios.
Es en ese escenario donde entra Mourinho, impulsado en parte por movimientos estratégicos desde su propio entorno. El globo sonda ha sido lanzado, y el ruido que ha generado en el ecosistema blanco obliga a hacer una valoración seria de sus pros y sus contras.
Las ventajas: la sencillez como argumento de peso
El primer punto a favor de Mourinho es, paradójicamente, burocrático. Su contrato con el Benfica incluye una cláusula de salida bilateral sin compensación económica, activable en los diez días posteriores al último partido oficial de la temporada 2025/26.
Ni rescisión, ni indemnización millonaria. En un mercado donde los entrenadores más cotizados están blindados por contratos largos y blindajes económicos -como MassimilianoAllegri, actualmente al frente del AC Milan-, la facilidad operativa del fichaje de Mourinho es un argumento que cuenta.
Arbeloa y Mourinho dialogan durante el Benfica - Real Madrid de Champions League EFE
A esto se suma la inmediatez. Mientras que otros nombres que maneja el Madrid, como MauricioPochettino, DidierDeschamps o LionelScaloni, tienen sus agendas secuestradas por el Mundial, Mourinho podría estar disponible en los primeros días de junio y comenzar a trabajar con margen suficiente.
Más allá de la logística, el perfil técnico encaja con los criterios que el club considera irrenunciables: experiencia de alto nivel contrastada en los mayores escenarios europeos, capacidad para gestionar y disciplinar vestuarios repletos de ego y talento, y un conocimiento íntimo de lo que significa el escudo del Real Madrid.
Mourinho no tendría que aprender qué es el club; ya lo sabe. Lo vivió, lo ganó y lo sufrió.
Tampoco conviene ignorar el precedente histórico. La última década madridista ha demostrado que las segundas partes pueden ser mejores que las primeras.
A la caza de Mourinho: en su regreso al Bernabéu, 4.651 días después, regateó a la prensa y no se dejó verZinedine Zidane regresó al banquillo blanco y conquistó la Liga en su segunda etapa. CarloAncelotti volvió desde el modesto Everton y levantó dos Champions League en cuatro años. El retorno de un conocido ha sido, con frecuencia, la fórmula del éxito en el Bernabéu.
Las dudas: una carrera en pendiente
El principal argumento en contra es la trayectoria reciente. Desde que abandonó el ManchesterUnited en 2018, Mourinho ha pasado por el Tottenham, la Roma, el Fenerbahçe y ahora el Benfica.
Ninguno de estos proyectos ha terminado con un balance brillante. Sus defensores contraatacan con el ejemplo de Ancelotti y su etapa en el Everton, pero hay una diferencia importante: Ancelotti nunca transmitió la sensación de estar en declive; Mourinho, en algunos momentos, sí.
La otra gran incógnita es si su estilo de gestión -histórico en lo incendiario, aunque más contenido con los años- es lo que el Madrid necesita ahora mismo. Su primera etapa en el club, entre 2010 y 2013, combinó brillantez con toxicidad.
Consiguió La Liga en 2012 con un récord de puntos histórico, pero dejó un vestuario fracturado, una relación envenenada con parte de la plantilla y un poso de conflicto que tardó años en disiparse. El riesgo no es menor.
José Mourinho, en un entrenamiento del Benfica EFE
El tablero, abierto
Mourinho, mientras tanto, ha lanzado públicamente un mensaje de compromiso con el Benfica: "Mi próximo objetivo es llevar al Benfica a la Champions", declaró este miércoles.
Pero en el fútbol, las declaraciones de lealtad en primavera suelen tener la solidez del hielo en julio. La ventana de diez días que habilitaría su salida se abre pronto, y el Real Madrid tendrá que decidir si activa ese mecanismo o sigue apostando por convencer a Klopp.
Lo que está claro es que el portugués ha ganado la batalla mediática frente a otros candidatos. Y en el Madrid, donde el ruido forma parte del ecosistema, eso también cuenta. La pregunta ya no es si Mourinho quiere volver, sino si el Real Madrid quiere que vuelva.